martes, 10 de julio de 2018

Más sorpresas en el asilo


Márcia excava una arqueta del asilo. Foto de Álvaro Minguito.

Comentábamos hace un par de días que en una zona poco prometedora del asilo que acabamos de comenzar a excavar dimos con lo que parece un sótano. También hemos encontrado algo más: una arqueta de drenaje adosada a la pared del edificio. Así dicho no parece nada excepcional y -para ser francos- tampoco es la cámara de Tutankamón, pero al vaciarla nos estamos llevando una sorpresa. 

 Candela excava la arqueta y encuentra un primer cartucho de Máuser.

El interior se utilizó como basurero durante la Guerra Civil y el fondo está repleto de restos relacionados con la ocupación del lugar por las tropas franquistas: huesos de animales (sobre todo cordero), numerosas botellas de vino y otras bebidas alcohólicas y munición de Máuser de 7 y 7, 92 mm. 

 Parece mierda y lo es (pero de la Guerra Civil).

Entre los hallazgos más llamativos se encuentran varias baldosas con un diseño que solo hemos documentado aquí: se trata de círculos concéntricos en azul, rojo y verde intercalados con flores de lis. Es un motivo complejo y elegante que debía decorar solo una estancia del edificio, quizá el espacio central delimitado por tabiques en el que estamos trabajando.



Por otro lado, seguramente tengamos que reemplazar nuestra primera interpretación sobre el sótano del edificio. Pero quizá con una hipótesis más interesante. Ahora que tenemos una zona excavada más amplia, todo indica que durante la guerra se rompió el pavimento del pabellón y se excavó el terreno subyacente ¿Con qué propósito? Por ahora no podemos asegurar nada. Pero vistas las modificaciones que sufrió este edificio y el lavadero anejo es posible que el objetivo fuera construir un refugio antibombardeo. Os lo confirmamos en breve.

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