jueves, 18 de septiembre de 2014

Entre los escombros


Hoy hemos comenzado una prospección intensiva del entorno de Belchite. Nuestro objetivo es documentar trazas de la batalla de 1937. Pensamos que los restos serían más abundantes, aunque no muy espectaculares, pero el resultado es el contrario al que esperábamos. Poco objetos, pero llamativos. 

El problema es que el entorno del pueblo viejo está muy alterado: las huertas se volvieron a arar tras acabar la guerra; se levantaron nuevos aterrazamientos; se rellenaron de escombros algunos campos. Es difícil encontrar objetos en su posición original, aunque algunos sí parecen estarlo: un par de casquillos percutidos de Máuser español, un pasador de la correa del Mosin Nagant, trozos de metralla, un fragmento de bomba de aviación, una espoleta... Todos ellos aparecen en un campo al este de la iglesia de San Agustín, la zona por la que entraron los brigadistas norteamericanos.

Los objetos más interesantes, sin embargo, nos los encontramos en un potente relleno de escombros a lo largo del canal que delimitaba el pueblo viejo. Los derrumbes de muchas casas fueron a parar aquí y en ellos se mezcla metralla y loza, casquillos y medicamentos, zapatos de niños, tinteros y balas: la vida civil y la militar. Es toda una metáfora de la guerra total. La guerra del siglo XX que borra la diferencia entre combatientes y no combatientes. O más bien la pulveriza. 

Entre los escombros encontramos tesoros. Una moneda franquista de 25 céntimos de 1937 que perdió algún soldado durante el ataque republicano. Una granada de tonelete, que pudo usar cualquiera, sitiador o sitiado. 



Pero hay otros tesoros que emocionan sin tener nada que ver con la guerra (o quizá por eso). De ellos os hablaremos en otra entrada.

martes, 16 de septiembre de 2014

¡Encontramos uniformes de la Guerra Civil!

  
Normalmente la arqueología de la Guerra Civil consiste en documentar con mucho esmero cosas poco emocionantes: unos trozos de vidrio, llaves de lata, casquillos, suelas...

Pero a veces, y solo a veces, uno se encuentra cosas increíbles. Hoy hemos tenido un día para el recuerdo y se lo debemos a Jonatan Querol. Jonatan es un vecino de Belchite que ha tenido a bien informarnos de un hallazgo que realizó hace poco en las estepas de Mediana. En este desierto azotado por el viento solo hay una cosa que no encaja en un Western: las parideras.



Paridera en ruinas

Últimamente hay quien se dedica a llevarse sus tejas para venderlas como material de construcción rústico. Una vez que desaparecen, el cañizo queda al aire y en poco tiempo la lluvia y el viento hunden toda la estructura. 


Techo de cañizo.

Jonatan se fijó que en una de estas parideras destechadas algo colgaba entre el cañizo y las vigas. Al acercarse se dio cuenta de que era ropa hecha jirones y blanqueada por el sol. Y no cualquier prenda de pastor, sino ropa militar antigua. Chaquetas, chaquetones, pantalones y camisas de la Guerra Civil que uno o varios soldados escondieron en el techo de la paridera en 1937 o 38.



Arriba: Jonatan recoge un bulto de ropa. Abajo: restos de una camisa entre el cañizo.

El estado de conservación varía de unas prendas a otras, pero pese a los estragos causados por el tiempo es todavía posible identificar distintos elementos de uniforme y quizá prendas civiles. Tenemos una dura tarea por delante de limpieza y restauración. Y sobre todo muchas dudas ¿quién escondió la ropa en la paridera? Porque claramente estaba escondida. Junto a ella apareció además un Mosin Nagant, que se llevó otro vecino ¿Puede que se tratara de un grupo de desertores que intentó pasarse de las líneas republicanas a las franquistas? La zona donde se ubica la paridera estuvo, al menos durante un tiempo, en tierra de nadie. Desembarazarse de las prendas era una buena idea para pasar desapercibidos. Además, ninguna tiene elementos de rango o de identificación de unidad.



Arriba: camisa militar. Abajo: pantalones.

El misterio no se queda ahí. En una estancia de la paridera se pueden observar varios graffiti grabados en el cemento. Uno de ellos representa un símbolo de artillería, otro una posible unidad militar ¿Son republicanos o franquistas? ¿anteriores o posteriores al escondrijo de ropa? Seguiremos investigando...





lunes, 15 de septiembre de 2014

I Congreso Internacional de Arqueología de la Guerra Civil Española


Antes de marcharnos desde Euskadi a reforzar el frente de Belchite os damos a conocer el I Congreso Internacional de Arqueología de la Guerra Civil Española que se celebrará en Vitoria-Gasteiz entre el 9 y el 13 de diciembre de 2014 en la Facultad de Letras. Este evento está organizado por el Grupo de Investigación en Patrimonio Construido de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea. Cuenta por el momento con financiación concedida por el Gobierno Vasco, el GPAC y el Vicerrectorado del Campus de Araba (UPV/EHU).

Participan como ponentes y comunicantes una treintena de especialistas procedentes de Universidades, empresas y asociaciones de todo el Estado español, así como de universidades de Brasil, Uruguay, Reino Unido o EE.UU. Haciendo honor a nuestros desvelos por la Arqueología pública, en cuatro sesiones temáticas daremos voz a todos los agentes implicados en el proceso de patrimonialización de los restos de la guerra civil española: Academia, investigadores independientes, asociaciones de recuperación de la memoria histórica, empresas, aficcionados, detectoristas, asociaciones culturales y ayuntamientos.

Como veréis el programa está cerrado, pero los asistentes podréis presentar póster. Ya está abierto el plazo de inscripción. Si os apuntáis antes del 15 de octubre la matrícula os sale en 30 euros. Podréis participar en excursiones, inauguración de una exposición, presentación de un libro, recorrido urbano por Gasteiz at war y más cosas.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Noches en vela bajo el fuego enemigo


Seguimos excavando el desierto de Mediana. Polvo, sol y sed: excavar aquí nos ayuda a entender algo de la experiencia del frente. Parcialmente, en realidad, porque a nosotros nadie nos dispara. Ni depende de nosotros el futuro de una batalla.

Poco a poco vamos desentrañando el paisaje bélico. Excavamos un fortín semisubterráneo  en el que pensamos que los republicanos emplazaron una ametralladora: la estructura es ideal para esta arma, posee un amplio control visual, llevamos documentados medio centenar de casquillos percutidos y en la trinchera de acceso recogemos una caja de munición casi completa. Algunos de los casquillos muestran las típicas deformaciones causadas por el fuego de arma automática.


La presencia de una ametralladora puede explicar por qué el lugar está tan acribillado: los sublevados tratarían de acabar con ella a toda costa. La posición de los franquistas es bastante clara, porque encontramos un reguero de proyectiles de 7,92 mm desde el noreste. Balas a docenas, deformadas por el impacto contra el afloramiento de yeso.

El fuego de morteros franquistas, en cambio, procede del noroeste: esta ladera de la fortificación está llena de cráteres de artillería y de fragmentos de granadas del 81, incluidas dos que no llegaron a explosionar.
Justo delante del fortín de la ametralladora encontramos cantidad de trazas de combate: cráteres de mortero, casquillos de Mosin disparados por los republicanos, balas de Máuser español disparadas contra los republicanos, trozos de granada Lafitte que revelan combates a corta distancia... Se trata seguramente de un intento franquista de asaltar esta posición. Un intento infructuoso, en cualquier caso, porque los restos arqueológicos indican claramente que el fortín no cambió de manos.

En la punta del espolón donde aparecen estos restos encontramos un pozo de tirador con algunos casquillos. El fuego de mortero y fusilería quizá fuera para acabar con un “paco” solitario. Entre el espolón y el fortín se conservan restos del alambre de espino que rodeaba las trincheras republicanas.


Los restos de vida cotidiana son casi inexistentes: este es un paisaje de violencia pura. Incluso los artefactos no bélicos no hablan de la tensión del frente. Por ejemplo, un puchero de café que apareció junto al fortín ¿cuántas noches en vela esperando otro asalto enemigo? 

viernes, 12 de septiembre de 2014

¿Cómo nos repartimos el Botín?

Limpieza de la basílica bizantina de San Juan por
las tropas de ocupación griegas (Éfeso,1922).
 
Excavamos trincheras, entre otras cosas, para desvelar la relación entre Aqueología, conflicto y política. Nuestros compañeros, que a estas horas desvelan las historias enterradas en Belchite, no están solos. En Europa colegas de profesión se enfrentan a este patrimonio traumático, como hemos podido comprobar en la sesión Dire Straits en el congreso de la EAA en Istambul, esta misma mañana. Stelios Lekakis nos mostró la labor realizada por el Servicio Arqueológico Griego de Asia Menor durante los años de la ocupación de la zona de Esmirna a comienzos de los años 20. Prisioneros de guerra y arqueólogos y militares helenos se dedicaron a excavar y limpiar yacimientos greco-latinos y bizantinos. Incluso una mezquita en uso fue convertida en Museo. El patrimonio autóctono forma parte siempre del botín de los vencedores.
Stelios reivindica la Arqueología como una herramienta para examinar la construcción de la identidad en su historicidad, como un medio para alcanzar la resolución de un conflicto todavía no resuelto.
En la misma línea, Nota Pantzou analizó los procesos de gestión del patrimonio que se dieron en Grecia con la ocupación italiana, la invasión nazi y la guerra civil. Casi nada. Imágenes impactantes. Pasquines editados por el Ejército alemán para la protección de las ruinas. Arqueólogos partisanos antifascistas que acaban en campos de concentración.  Mármoles del Partenón utilizados por los británicos en sus posiciones en la Acrópolis en la lucha anticomunista...
Del otro lado del Bósforo nos llega un proyecto que podría hermanarse perfectamente con lo que hacemos desde aquí en Abánades (Guadalajara). Can Aksoy y Ziyacan Bayar reconstruyen la batalla de Aslihanlar y se empeñan en demostrar que la verdadera interdisciplinariedad es posible. Por la maravillosa página web se entrecruzan antropología, etnografía, historia y, por supuesto, arqueología. Un trabajo ambicioso que cuenta con las comunidades locales e invita a todos a compartir la memoria. Todo un modelo a seguir.
Uno de los jardines en que se metió Sadam Hussein.
 
Otro polaco, Grzegorz Ziarszys, nos introduce en los jardines de Babilonia, en el proceso de construcción de un espacio simbólico por la dictadura militar de Sadam Hussein. Este proyecto conllevó la apertura de canales artificiales y la erección de tres túmulos gigantes, sobre uno de los cuales se construyó un fastuoso palacio presidencial. Al lado, por supuesto, las ruinas originales del palacio de Nabucodonosor II.
Sin salir de Oriente Próximo, pero desde la Universidad de Newcastle, P. Stone nos recordó en una polémica ponencia, que la coalición de aliados que invadió Irak en la última guerra no disponía de asesores en Patrimonio: en los mapas y planes de ataque no se marcaba un solo bien cultural. Tanto revuelo con la película de Georges Clooney y va y resulta que ahora los estadounidenses no tienen Monument's Men. Para evitar cosas así, en el futuro, la OTAN decidió en diciembre de 2012 montar unos cursillos de formación titulados: Cultural Property Protection in the Operations Planning Process. Efectos alucinógenos del Crack de los Caballeros. Pero ¿a quién le importa salvar Babilonia cuando cada día mueren cientos de personas en todo Oriente Próximo?
A día de hoy también excavamos trincheras para generar recursos turísticos al servicio del desarrollo sostenible de áreas rurales y periurbanas. Este turismo de guerra también tiene su parte oscura. Los colegas M. Kamber y T. Karafotias analizan al detalle la conversión de Sarajevo en un parque temático de la guerra de 1992-1995. El Túnel de la Esperanza recicibió 33.000 visitantes en el primer semestre del año 2013.  Los beneficios anuales de 250.000 euros dejan poco margen para articular discursos críticos sobre un modelo de gestión que no cuenta con la gente y que a veces se olvida de las 11.541 víctimas mortales del sitio de Sarajevo.
Intervencion artística en impactos de bala y artillería en las aceras de Sarajevo.
 
Marek E. Jasinsky nos recuerda que en la Europa del Este la IIª Guerra Mundial no acabó en 1945 y que la Guerra Fría, por el contrario, allí estuvo bastante calentita. Gracias a él pudimos conocer de primera mano los proyectos de exhumación que se están llevando a cabo ahora de víctimas de la represión estalinista en sitios como el cementerio militar Powazki en Varsovia. La diferencia con España no deja de ser impactante. En Polonia, el presidente de la República envia una carta a los responsables de los proyectos para felicitarles por el trabajo y garantizar el apoyo moral y económico del Gobierno polaco en los próximos años. Marek guarda para el final la última bala: el Banco Santander va a financiar un proyecto europeo de exhumación de víctimas de los regímenes totalitarios. Todo un botín de guerra.
Carta y visita oficial del presidente de Polonia a las exhumaciones.
 
Jasinsky explica por qué son necesarios proyectos así.
 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

En primera línea de frente

La ingrata tarea de excavar un fortín a 40 grados al sol.

Hemos comenzado nuestras excavaciones de la Batalla de Belchite... fuera de Belchite. Estamos excavando en las estepas de Mediana, a quince kilómetros de las ruinas del pueblo viejo. Aquí, el 27 de agosto de 1937, los brigadistas británicos detuvieron los refuerzos franquistas que venían desde Zaragoza a socorrer a sus camaradas sitiados. 

Nuestras excavaciones se centran en las trincheras de primera línea en la que brigadistas, republicanos y tropas sublevadas se batieron durante varios días. El paisaje está surcado de trincheras y abrigos. El material, por ahora, no es muy abundante, lo cual es normal, porque estas posiciones se debieron usar durante poco tiempo. 


Varios abrigos republicanos excavados en una ladera para evitar los impactos de artillería.

Aun así, ya hemos dado con algunas cosas interesantes. Por ejemplo, un par de granadas de mortero completas. Se trata de proyectiles del Valero de 81 mm. Aparecieron a pocas decenas de metros una de otra, lo que quizá indique que fueron disparadas en la misma tanda. Y entremedias encontramos un trozo de la cola de una tercera granada. Están tan bien conservadas que quizá con algunos cálculos trigonométricos podamos decir desde donde se dispararon. Es posible que por los franquistas contra las posiciones republicanas, pero ahora mismo aún no lo tenemos totalmente claro. Lo que sí sabemos es que la tierra de yeso blanda y pulverulenta que nos ahorra hoy tantos esfuerzos en la excavación, ahorró muchas vidas hace 77 años: muchos proyectiles de artillería se incrustaban en el suelo sin llegar a explotar.


Granada de mortero de 81 mm

Estamos trabajando en dos posiciones: un fortín en primerísima línea y dos refugios de tropa cavados en la roca. En los refugios por ahora no estamos teniendo mucha suerte: solo hemos documentado algún casquillo y restos de cajas de munición. El fortín promete más. Para empezar, hemos registrado una treintena de balas impactadas y deformadas, el resultado del fuego franquista efectuado contra esta posición. También encontramos casquillos de Mosin disparados y muchas chapas de cajas de munición. No está mal, porque aún no hemos llegado al suelo original del fortín. Esperamos encontrarnos bastantes cosas sobre el pavimento, cosas que nos aclaren que pasó aquí exactamente a finales de agosto de 1937.  

 Balas impactadas contra el parapeto del fortín republicano.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Discusiones bizantinas

Mural en la pared de la fábrica de Tabacos de Madrid.

Una capital de provincia como Vitoria-Gasteiz está viviendo la fiebre por el centenario del comienzo de la 1ª Guerra Guerra Mundial que se está dando en toda Europa. En la librería ELKAR el potencial cliente encuentra en la entrada un cuaderno de veinte páginas con todas las novedades editoriales sobre ese conflicto y otros más cercanos en el tiempo. Los dos periódicos de mayor tirada en la ciudad se aprestan a promocionar coleccionables de fin de semana sobre la 1ªGuerra Mundial a todo color. A su vez, el debate sobre la creación de un Instituto de la Memoria marca la agenda local de los últimos días. En este contexto, es más que pertinente una Arqueología de la guerra civil, son más que necesarias reflexiones como la vertida en el post anterior del presente blog, y es imprescindible que las ciencias sociales se impliquen en estas temáticas que tanto interesan a la sociedad del presente. Esta exigencia está siendo tenida en cuenta en el contexto de la Arqueología europea más progresista. 
Calle de la Memoria histórica en el campus de Ponferrada (El Bierzo). No tiene salida.

Así pues, esta semana se celebra el encuentro anual de la European Association of Archaeologists en Estambul. Mientras una parte de nuestro equipo de trabajo se desplaza hacia Belchite, otra parte encamina sus pasos a la vieja Bizancio para presentar algunas de nuestras experiencias en Arqueología del conflicto. Los colegas Anna Zalewska y Armando de Guio organizan allí la sesión Archaeologies of War (1914-2014) as the fields of entanglement of landscape archaeology, conflict archaeology, memory studies and…en la que defenderemos la comunicación "Devastating the country: Landscapes of violence in Ethiopia (1850-1977)". A su vez, los compañeros Stellos Lekakis y Nota Pantzou organizan otra sesión con el sugerente título de Archaeologists in Dire Straits. Stories from the front lines. Aquí continuaremos con el debate del post precedente, en la comunicación "Ethics, archaeology and civil conflict: three stories from the Front".