viernes, 28 de noviembre de 2014

Crime Scene Investigation


Interpretar un campo de batalla no es fácil. Es como estudiar la escena de un crimen: en ambos casos se ha producido violencia, tiros, muertes y lo que queda son casquillos, balas y agujeros en las paredes. En realidad, un campo de batalla, por pequeño que parezca, es más difícil de interpretar que un crimen, aunque solo sea porque en el primer caso hablamos de cientos o miles de personas disparando y muriendo, en el segundo de unas pocas, normalmente solo dos. Los CSI no se enfrentan normalmente a doscientos o trescientos casquillos percutidos.

El escenario de una batalla, por tanto, es siempre más caótico que el de un simple asesinato. Quizá por ello los arqueólogos nos empeñamos en registrar con sumo detalle todas y cada una de las pruebas que han quedado enterradas y las sometemos después a distintos análisis estadísticos y espaciales. Sin embargo, al final lo que nos queda, como a un detective, es la intuición y la lógica.

En estos momentos estamos procesando los datos de la batalla del Saso, en Belchite. Como suele suceder, los datos son ambiguos y están abiertos a múltiples interpretaciones. En el plano de arriba podéis ver el nido de ametralladoras que defendía la posición. De todas las fortificaciones, es ahí donde identificamos más trazas de combate. En el plano solo hemos plasmado los elementos de munición, para evitar un exceso de datos que nos impida reconocer patrones.

Todavía no es mucho lo que podemos decir con certeza, pero se pueden sugerir cosas. Por ejemplo, la distribución de casquillos de 8x50 mm Lebel y su abundancia nos hacen pensar más en una ametralladora que en un fusil. La ametralladora podría ser una Saint Étienne M-1907, cuya existencia está atestiguada en la zona del Saso. Una como esta:



La cantidad de munición indica que los defensores del fortín dispararon no más de tres cargadores (con 25 cartuchos cada uno) antes de salir corriendo. Tendrían como arma de apoyo un Máuser alemán, que no llegaron a emplear, aunque sí se les cayeron varios cartuchos. También sabemos que los republicanos asaltaron la posición con fusiles Mosin y Máuser español. Los casquillos del primer arma, que aparecen a lo largo del pasillo, no resultan fáciles de interpretar ¿Son el resultado de los tiroteos para limpiar la trinchera? No parece lógico que dispararan dentro de la propia trinchera. Puede que los republicanos hicieran fuego desde arriba y las vainas hayan rodado hasta el fondo de la zanja. Lo que sí podemos decir con certeza es que no utilizaron solo rifles para las tareas de limpieza, porque documentamos también espoletas de granada en la misma zona.

Desgraciadamente, en nuestro trabajo nunca damos con el culpable que, acorralado por nuestra sagacidad, acaba por confirmar todos los detalles del crimen. O afortunadamente, porque si no ¿a qué nos dedicaríamos?

Plano de Manuel Antonio Franco Fernández.


martes, 25 de noviembre de 2014

Pulso contra el olvido. Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF), Uruguay (vídeo)

Os presentamos este vídeo (para verlo pincha este enlace) en el que se muestra cómo es un día de trabajo de este grupo de investigación de la Universidad de la República (Uruguay) y de la particular forma de arqueología que desarrolla, buscando desde el año 2005 los cuerpos de los detenidos desaparecidos de la última dictadura uruguaya. Este vídeo parte y ha sido posible gracias a la desinteresada labor de Ángel Galán, un documentalista malagueño bregado en multitud de proyectos vinculados con los derechos humanos, la memoria y las luchas políticas de los subalternos. Podéis ver parte de su obra en retales.net. Podríamos destacar los 6 años que estuvo en el área de comunicación de las Abejas de Acteal, organización pacifista, indígena y campesina del estado mexicano de Chiapas, cuya comunidad sufrió en 1997 la Masacre de Acteal a manos de fuerzas paramilitares del gobierno mexicano. Ha participado también en el proyecto Across The Sea donde trabajó como responsable del área de vídeo en la zona del estrecho de Gibraltar. Se trata de un proyecto multimedia que recoge las experiencias y las historias de vida de diferentes personas que migran a través del mar Mediterráneo. Ahora mismo está finalizando un documental sobre el genocidio armenio. En breve podréis ver otros minidocumentales en los que estamos trabajando, centrados en la materialidad de diferentes espacios represivos de la dictadura uruguaya: centros clandestinos de detención y cárceles políticas. Desde aquí de nuevo mi agradecimiento a Ángel Galán por su disposición, compromiso y capacidad de trabajo.


Para entender el trabajo del GIAF habría que hacer una breve mención al ambiente político y social en el que se gestó. En Uruguay hubo dos comisiones de la verdad, impulsadas desde la Cámara de Representantes tras la llegada de la democracia en 1985: una encaminada a esclarecer la muerte de dos parlamentarios durante la dictadura, y otra denominada Comisión Investigadora sobre Situación de Personas Desaparecidas y Hechos que la motivaron. Sin embargo no están a la altura de la CONADEP argentina ni de la Comisión de Reconciliación de Chile, ya que sólo trabajaron en el ámbito parlamentario, sin apoyo del ejecutivo, contaron exclusivamente con testimonios voluntarios, no publicaron los resultados, no tuvieron conclusiones definitivas y dejaron fuera las torturas y violaciones de los campos de concentración o la prisión política. Como consecuencia de los pactos del Club Naval de 1984, de finales de la dictadura y en donde se diseñó cómo sería la democracia uruguaya, se aprobó en 1986 la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, por la cual, y pese a que la mayoría del pueblo uruguayo estaba a favor de que se juzgara a los militares, se impidió la exigencia de cualquier responsabilidad penal a estos.

Sin embargo esta ley vigente, en su artículo 4, obliga al ejecutivo a investigar el paradero de menores y adultos desaparecidos durante la dictadura. Este artículo, invocado reiteradamente desde entonces, se hizo efectivo en el año 2005, al comienzo del mandato del presidente frenteamplista Tabaré Vázquez, con el encargo a la Universidad de la República de que se constituyera un equipo de investigación arqueológica, que se denominó Grupo de Investigación en Arqueología Forense (GIAF), y que poco después vio reforzadas sus investigaciones con otro equipo de investigación histórica sensu stricto. En los primeros años de vida del GIAF tuvo mucha importancia la tutela y aporte que realizó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). El trabajo del GIAF ha sido prácticamente ininterrumpido desde entonces, con numerosas intervenciones arqueológicas sobre todo en predios militares que fueron utilizados tanto como centros de detención como centros clandestinos de detención, aunque entre los objetivos de su trabajo no está la reconstrucción espacial de los mismos sino la búsqueda de los cuerpos de los detenidos-desaparecidos. Los técnicos del GIAF trabajan como peritos dentro de causas judiciales, de las que no se puede hacer publicidad hasta que no se levanta el secreto por parte de los jueces. Las atribuciones del GIAF son variadas: investigación preliminar, búsqueda y contrastación de fuentes, peritajes forenses y excavación arqueológica. Estas últimas son las que aparecen reflejadas en el vídeo, con la fachada del Batallón 13, en donde se sigue trabajando en la actualidad,  y con las intervenciones en el interior del centro clandestino de detención de La Tablada Nacional. Desde hace unos años el trabajo de este equipo, así como el de historiadores y archivólogos, está coordinado y encargado por la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, que depende de la Presidencia del Gobierno. 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Gasteiz at war (last chance)


Última oportunidad amigos y amigas. El 30 de noviembre finaliza el plazo de inscripción para asistir al I Congreso Internacional de Arqueología de la Guerra Civil española (Vitoria/Gasteiz, 9-13 de diciembre de 2014). Un cita que no os podéis perder: Por 40 euros, 44 ponentes, estreno de un documental, presentación de dos libros, inauguración de una exposición, pósters, visitas guiadas por la ciudad, excursión a escenarios de la guerra civil en Euskadi y mucho más en el campus universitario gasteiztarra (Facultad de Letras, Archivo Municipal y Pabellón Universitario).


Gasteiz at war será un foro internacional inédito en el que debatirán especialistas de universidades y centros de investigación de EEUU, Brasil, Argentina. Uruguay, Reino Unido y España. Aquí se darán cita los arqueólogos y arqueólogas que llevan más años trabajando con los patrimonios del conflicto en el conjunto del Estado. Este I Congreso Internacional de Arqueología de la Guerra Civil Española se plantea con la intención clara de habilitar espacios de diálogo y colaboración entre los distintos agentes implicados en la gestión de este patrimonio traumático en el contexto de Euskadi y del Estado español: asociaciones de recuperación de la memoria histórica, asociaciones de familiares de víctimas del franquismo, asociaciones culturales y de recreación histórica y científicos e investigadores universitarios. En este sentido, intentamos hacer partícipe a la sociedad civil del propio proceso de construcción del conocimiento, partiendo de una Arqueología abierta y democrática, orientada a la educación para la paz. Esta actividad se integra en la oferta del Kultur campus organizado desde el Vicerrectorado del campus de Araba (UPV/EHU).


Gasteiz at War se llevará  a cabo en el solar del antiguo cuartel de Flandes, en donde Camilo Alonso Vega se rebeló en julio de 1936 para acabar con el orden legal constituido así como con la vida de muchos conciudadanos inocentes. Setenta y ocho años después, este escenario alberga el I Congreso Internacional de Arqueología de la Guerra Civil Española que se hace en el mundo. Una manera como otra cualquiera de normalizar nuestra relación con ese espacio y ese tiempo que siguen marcando el presente y el futuro de nuestra sociedad.


Aquí os esperamos. Recuerda, la matrícula está abierta hasta el 30 de noviembre. Inscripción en

www.gasteizatwar.jimdo.com


sábado, 22 de noviembre de 2014

Al alba, al alba: la verdad era repelente

El Duque de Alba en el Museillo del Palacio de Liria (1953).
 
Tengo casi cuarenta años de edad y ya he visto de todo en la Televisión Pública española, pero ni en el Califato felipista ni en el Emirato aznariano el Telediario alcanzaba estas cotas de panfleto del NODO. En un país de tonadilleras encarceladas, chorizos forrados con cuentas en Suiza, curas depravados y constructores-mafiosos-políticos de cacería y puticlub, no desentona que la muerte natural de una duquesa se honre con auténticos funerales de Estado. Más madera para la bilbaína del cachondeo más allá de los Pirineos. Esto es normal, lamentablemente. Lo que ya es increíble es el tratamiento historiográfico de la noticia. Según lo que nos cuentan, el Duque de Alba estaba en Londres de casualidad durante la guerra civil; era una persona a la que sólo le guiaba el amor a la Patria. Sólo se dice que en 1940 es nombrado embajador en la capital británica. La duquesalolaila es elevada a los altares de la Protección del Patrimonio, su verdadera misión en la tierra al margen de la política y el mundanal ruido. La prueba esgrimida para continuar con esta loa patrimonial es la titánica tarea de Cayetana y sus hijos por recuperar el Palacio de Liria. Muy bien. Pero en ningún momento se cuenta la verdad; da la impresión que fueron extraterrestres los que destruyeron el palacio. Pues no.
 
La Liberación: pruebas de la vesania marxista, el Palacio de Liria y el Museo del Prado.
 
Cuando se produce el golpe de estado, el Duque de Alba se encontraba en Londres de vacaciones. Allí se pone al servicio del bando nacional, siendo nombrado en mayo de 1937 jefe de la delegación oficiosa del Gobierno Nacional en Gran Bretaña. El duque fue una de los artífices de la exitosa campaña propagandística que consiguió que el Reino Unido no interviniese en la guerra civil española. Como señala J. Avilés (1996: 165) una de sus principales tareas fue convencer a los británicos de que los rebeldes no eran unos fascistas que iban a poner España al servicio de Roma y de Berlín, sino unos patriotas cuyas ideas conservadoras no estaban lejos de las de muchos tories. Desde ese puesto fomentó incluso la creación de The Friends of National Spain y dio a conocer tanto la persecución religiosa y las tropelías cometidas en zona roja. Como ejemplo de la barbarie de las hordas marxistas pudo poner como ejemplo la destrucción del palacio de Liria, residencia de los Alba en Madrid en la que se había reunido el Patronato de la cueva de Altamira en más de una ocasión. El bando nacional culpó a los rojos de este hecho, como lo haría también con el bombardeo de Gernika (Gracia 2009: 31). Como nos hemos cansado de comprobar en sitios como el Frente Norte o Belchite, la propaganda franquista modeló ya en tiempo de guerra esta imagen de los republicanos leales como una masa informe de bárbaros, iletrados e ignorantes gobernantes rojos, llenos de odio y con un apetito insaciable para derramar la sangre de aquellos que se oponían a sus arbitrarias decisiones (Solla 2010: 15). La horda marxista fue un término utilizado hasta la  saciedad para deshumanizar al enemigo derrotado durante todo el régimen franquista (León y López 2013: 16-9).
 
Milicianos de la UGT guardando el Palacio de Liria, tras el bombardeo nacional: las armas encima de la cama en la que murió la emperatriz María Eugenia.
 
Valga de ejemplo  este  fragmento de la crónica de ABC del 9 de abril de 1939 (que ayer mismo se encargó de recordar tan venerable periódico) sobre la destrucción del palacio de Liria:
 
La muerte del palacio de Liria merece tantas lágrimas, que su antiguo césped ganaría verdor en el triste homenaje. Pocas cosas son comparables a estas mutilaciones atroces que dejan a medio morir nuestras antiguas mansiones cortesanas. Estos vestigios calcinados de pretéritos lujos son ruinas pavorosas, revueltos los cimientos y la ornamentación. La patraña marxista tendió sus armas en torno a la destrucción del palacio de Liria. Una propaganda falaz afirmó deberse a un bombardeo de la aviación nacional. La verdad era repelente: la propia voracidad de los rojos no se contentó con saquear el palacio, sino que quiso destruirlo para borrar así brutalmente la huella del robo.
 
Milicianos en la Exposición de Valencia, observando pinturas rescatadas del Palacio de Liria.
 

La realidad era muy otra. Diez bombas incendiarias arrojadas por la aviación nacional cayeron sobre el edificio el 17 de noviembre de 1936 en plena ofensiva franquista sobre Madrid. Las milicias comunistas del 5º Regimiento rescataron de entre las llamas las obras de arte que pudieron salvar. Todas ellas serían expuestas en Valencia por el Ministerio de Instrucción Pública entre diciembre de 1936 y enero de 1937 (Muñoz 2009). Como se puede apreciar, lejos de actuar como hordas incontroladas, las autoridades republicanas deciden abordar una ambiciosa operación de traslado del Tesoro Artístico Nacional a Valencia.
Nada de esto se recuerda estos días. Será que para el nuevo periodismo de la televisión pública española es cierta aquella máxima del ABC del 9 de abril de 1939: La verdad era (y sigue siendo) repelente para los cavernícolas ultraderechistas que gobiernan hoy en día el Reino de España.
 
Anuncio de la prórroga de la exposición en Valencia.


martes, 18 de noviembre de 2014

Estratigrafías, Memorias y Contramemorias (y IV)


El capitalismo también conlleva una economía de mercado de la memoria.

Ayer se cumplieron exactamente 25 años de la Revolución de Terciopelo.
Estos 25 años han generado, otra vez, nuevos procesos de recuperación de la memoria histórica. Para empezar, en 1993 se deshace el Estado checoslovaco. Dos nuevos países, Chequia y Eslovaquia, comenzaron entonces una nueva relectura del pasado. En el caso eslovaco, el tema trae cola, ya que el precedente directo fue el Estado satélite pronazi gobernado a comienzos de los 40 por un cura católico antisemita. Ahí es nada.

Dos revoluciones (1968, 1989), pero debajo de los adoquines no está la playa.

En este cuarto de siglo último, Plsen se ha convertido en un destino turístico. Capital de la buena cerveza, es todo un santuario para los anglosajones. Manadas de británicos fuera de control se desplazan a Chequia en Ryanair para pasar fines de semana etílicos y despedidas de soltero rodeados de rubias, normalmente cervezas, únicamente. En todo caso, Plsen apuesta también por el turismo cultural de calidad. En 2015 será capital europea de la Cultura. Los adoquines levantados nos muestran una urbe que quiere dar su mejor cara el año que viene. Dentro de este contexto, la Embajada estadounidense está haciendo un buen trabajo a la hora de conmemorar los viejos tiempos.


En Plsen lo yanki mola.

Hace poco se abrió el Museo Patton, rememorando la liberación de 1945. Todo muy a lo yanki. El discurso expositivo ofrece una descripción detallada de cada una de las operaciones militares, justificando los daños colaterales y las víctimas civiles, debido a la vesania nazi. Se hace hincapié en los choques habidos con las experimentadas divisiones de las SS, en la maldad de los políticos nazis locales, que preferían suicidarse en el momento de la rendición. La muestra acaba con un panel en el que veteranos de guerra firman para la posteridad, ataviados con sus gorras de béisbol y con su sempiterno buenrrollismo.


Fachada del Museo Patton en Plsen.

En las salas se desata toda una fiesta de los maniquíes. A cada instante se recuerda el gozo popular, los contactos entre las bellas mujeres locales ataviadas con el traje regional y los salvadores de Europa. Una minisala de cine reproduce una y otra vez el film propagandístico estadounidense de la liberación de 1945. Como contrapunto, el período comunista se muestra dentro de una jaula. Estas rejas son la metáfora material de la memoria histórica de gran parte de la población checa.


Sala enjaulada sobre el comunismo en el Museo Patton.

Ayer mismo, en un acto oficial en Praga, el presidente checo fue abucheado. Sus guardaespaldas tuvieron que protegerlo con sendos paraguas negros, para evitar una lluvia de huevos lanzados con certera puntería por parte de una ciudadanía que considera al Jefe del Estado como un vil prorruso.
Días atrás, el zar Putin organizaba en la Plaza Roja de Moscú un desfile militar a modo de réplica del que organizó Stalin cuando tenía al ejército alemán a menos de 100 km de la capital de la URSS. Un desfile que hizo la delicias de los amantes de la militaria, con los soldados vestidos como en 1941. El propio Putin persigue judicialmente a las pocas asociaciones que se han empeñado en recordar los crímines estalinistas. Todo esto en 2014.


Tócala otra vez Sam (Museo Patton).

Mientras tanto, aquí, en Bohemia, arqueólogos de la universidad local como Radek Svetik y Pavel Vareka llevan a cabo un ambicioso proyecto de Arqueología y Antropología del Telón de Acero.
Mientras tanto, aquí en Pilsen, la ciudad se prepara para celebrar en 2015 el Festival de la Liberación, setenta años después de la llegada de los hombres de Patton. Siguiendo con esta historia cíclica cabe preguntarse: ¿quienes serán los próximos liberadores de Plsen dentro de 25 años? Vayan preparando los picos, bohemios soñadores, que monumentos hay y habrá a punta pala.


En 2015 la capitalidad cultural de Plsen tendrá como plato fuerte el Festival de la Liberación.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Estratigrafías, Memorias y Contramemorias (III)


La República Socialista de Checoslovaquia se propuso materializar un paraíso en la tierra para el hombre nuevo. Como en los países hermanos, el Estado creó una nueva realidad social, con cinturones industriales alrededor de las principales ciudades y una arquitectura urbana que obedecía a los parámetros del socialismo real. La devastación causada por la IIª Guerra Mundial sirvió para construir una arquitectura moderna que rompía con el eclecticismo, el historicismo y, valga la paradoja, el modernismo.

El Telón de Acero separaba Checoslovaquia del pérfido mundo occidental que aún así se pasaba de vez en cuando por el país. Como cuando por los años 60 la selección española jugó un partido oficial en Praga y la banda de música tocó el Himno de Riego. En todo caso, algo no debía ir muy bien en el sistema para que llegase la Primavera de Praga. En 1968, a pesar de la damnatio memoriae instigada desde el Estado comunista, la oposición comenzó a esgrimir de nuevo el pasado reciente: la liberación estadounidense de abril-mayo de 1945 seguía siendo un referente, como lo demuestra esta portada solicitando la vuelta del Tío Sam en 1968.


La represión desatada por el Ejército soviético de ocupación mantuvo al régimen 21 años más pero afectó de lleno y para siempre a la memoria colectiva. Como en el caso del franquismo (en el que todavía en 1975 se seguía empleando de manera extemporánea la terminología, los gestos y los lemas acuñados en 1939) el régimen soviético seguía aferrado a una memoria oficial más irreal que el socialismo real. La Revolución de Terciopelo no hizo más que actualizar la memoria soterrada. A partir de 1989 se comenzaron a exhumar los restos que quedaban de los monumentos conmemorativos de la liberación de 1945. A su vez, volvieron los picos para destruir las estatuas y placas comunistas. Nuevamente, otra ráfaga de damnatio memoriae. Las que no desaparecieron acabaron en sórdidos almacenes o en museos entre kitsh y gore (como el Museo Rojo que se abrió en la vecina Hungría). Una de las principales avenidas de Plsen se rebautizó con el nombre de Avenida América y en 1990 se inauguró un monumento en homenaje al ejército estadounidense. El mapa grabado en el suelo no deja lugar a dudas: Patton avanzando hacia el corazón de Europa.



Monumento a los liberadores norteamericanos, Avenida América de Plsen.

La rueda de la Historia volvía a girar en 1990. Como en 1918 y en 1945, ahí estaban los Estados Unidos de América para velar por los intereses de los checos. El presidente Wilson promovió la independencia de Checoslovaquia. Patton se empeñó en avanzar hacia Bohemia para adelantarse a los soviéticos. Bush padre fue el más firme aliado de la oposición liderada por Havel, porque sabía que estaba sentando las bases (nunca mejor dicho) para la expansión de la OTAN por la Europa del Este. Durante el gobierno Clinton, no fue desdeñable tampoco el papel jugado por la Secretaria de Estado Madeleine Albright, judía checa, hija de diplomático, exiliada dos veces con su familia: en Londres durante la ocupación nazi y en EEUU tras el golpe de estado comunista de 1948.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Estratigrafías, Memorias y Contramemorias (II)


Aquí podéis ver el monumento conmemorativo que se halla a la entrada de la hermosa estación de ferrocarril de Plsen. La actual República Checa reconoce como padres de la patria a los presidentes Masaryk (1918-1937) y Edvard Beneš (1935-1938, 1940-1948) quienes en puridad lo fueron de Checoslovaquia, un Estado que ya no existe. A día de hoy se palpa una cierta tensión entre checos y eslovacos, ya que éstos últimos consideran que los primeros monopolizan el recuerdo de aquel nuevo país surgido de la Iª Guerra Mundial. Sea como fuere, lo que sí es cierto es que en esta ciudad no queda ni rastro de la memoria de la minoría alemana, de aquellos hombres, mujeres y niños que salieron a las calles a vitorear a las tropas de Hitler a raíz de la anexión de los Sudetes. En este territorio casi el 20 % de la población se afilió al NSDAP, el promedio más alto en todo el III Reich.

Bandera nazi que presidía el salón noble del ayuntamiento de Pilsen, capturada como trofeo de guerra por un soldado aliado, quien la cedió al Museo Patton.
El grado de fanatismo de los cargos políticos y de parte de la población nazi pudo verse en los estertores de la IIª Guerra Mundial, con alcaldes y adolescentes plantando cara al ejército norteamericano en abril de 1945. La derrota conllevó la deportación. Nuestros colegas checos llevan años estudiando las ruinas de las aldeas y granjas abandonadas por los alemanes.

Otra minoría que fue protagonista en esos años de violencia sistemática fueron los judíos. De hecho, en Plsen se conserva la sinagoga más grande (junto con la de Budapest) de toda Centroeuropa. Los nazis la preservaron con el objeto de crear un museo in situ sobre la maldad congénita del pueblo hebreo. Vecinos y vecinas judíos de Plsen fueron apresados, enviados a Terezín y de aquí a los mataderos polacos. Frantisek Bass (1930-1944) fue uno de los niños del guetto de Terezín que nos dejó poemas inolvidables, como aquel que dedicó a la Casa Abandonada:

The old house is deserted here,
the old house stands in silence, asleep.
The old house used to be so nice, before,
standing there, it was so nice.
Now it is deserted,
rotting in silence,
what a waste of houses,
a waste of hours.
Lástima de casas. Lástima de tiempos. En edificios que parecen arruinados, alguna placa aislada recuerda a un vecino judío que pereció en el exterminio.
Del mismo modo, nos encontramos con otras que preservan del olvido actos heroicos de los luchadores contra el fascismo. Esa resistencia checa del interior que complementaba la acción de las Legiones Checoslovacas integradas en el Ejército británico. Evidentemente, esta memoria antifascista no supuso un peligro para el régimen comunista instaurado mediante un golpe de Estado en 1948.

Interfaces de la memoria colectiva que permanecen como grietas eternas en el paisaje urbano. Unidades estratigráficas, actividades constructivas que van definiendo un palimpsesto complejo de idas y venidas, de memorias y contramemorias. En 1938, tras el Pacto de Munich, los alemanes de los Sudetes sintieron la llegada del ejército hitleriano como una liberación. A su vez, en abril-mayo de 1945 la población checa de Plsen experimentó su propia liberación: la protagonizada por el Ejército estadounidense de Patton. La relación estrecha con los USA desde la independencia de Checoslovaquia alcanzó aquí su cénit. Las tropas yankis se mantuvieron hasta noviembre de 1945 hasta que Stalin exigió que se cumpliesen los acuerdos previos sobre la ocupación de territorios en Centroeuropa.

Entre 1945 y 1948 diferentes poblaciones de Bohemia erigieron monumentos en honor a los liberadores norteamericanos que habían tenido que enfrentarse a las divisiones alemanes y a la resistencia civil hasta el final. El golpe de Estado comunista y la instauración de un régimen estalinista en 1948 dieron lugar a una nueva construcción de la memoria. Del mismo modo que los checos nacionalistas en 1918, que los alemanes de los Sudetes en 1938 o los patriotas checos en 1945, en 1948 una gran parte de la clase trabajadora vio la llegada del comunismo como su hora, como su liberación. Los obreros de la fábrica Skoda, de las destilerías de cerveza, los trabajadores del ferrocarril... La estación de Pilsen, con su aire imperial decimonónico, albergó a partir de 1948 nuevas escenografías. En el hall principal, dos grandes estatuas dignifican y honran al trabajador del ferrocarril. La arquitectura de prestigio ya no era cosa de Sisís y Fernandos, de aristócratas y burgueses.


Estatua en homenaje al trabajador del ferrocarril, estación de Pilsen.

Aunque los soldados soviéticos no habian pisado Plsen ni se habían enfrentado aquí a los alemanes, la historiografía oficial sancionó la idea del Ejército Rojo como liberador. En Budapest o Bratislava los soldados soviéticos sí habían regado la tierra con su sangre, pero aquí no. Daba igual.


Los monumentos al imperialismo estadounidense fueron sistemáticamente destruidos por orden gubernamental a partir de 1948. Aconsejo gratamente leer La Broma de Milan Kundera para comprender el proceder del estado comunista checoslovaco en los primeros años del régimen. Historiadores a sueldo reescribieron el relato de la liberación: hicieron hincapié en los devastadores bombardeos aéreos yankis, en el papel jugado por los comunistas y obreros de Skoda y dibujaron a los soldados norteamericanos como invasores sanguinarios, como hordas artífices de los peores crímenes. Como las hordas marxistas de las que hablaba el franquismo. Aquí tenéis la portada de dos libelos estalinistas en los que se llega a tunear la bandera estadunidense: las estrellas de los estados de la Unión convertidos en esvásticas. Contramemorias de la Guerra Fría.