lunes, 20 de mayo de 2013

Cartografía de un bombardeo


Fortificaciones republicanas de Alto de la Casilla. Plano de Antonio Franco Fernández.

Hemos comentado en otras ocasiones que la arqueología de la Guerra Civil Española raramente cambia lo que sabemos de la historia. Pero lo que indudablemente logra es hacernos ver las cosas de otra manera - en el sentido más literal. En la imagen podéis observar un plano de la posición republicana de Alto de la Casilla (Abánades), donde trabajamos en octubre de 2012. Además de excavar un tramo de trinchera y un abrigo - en el que aparecieron desde una granada Breda a una botella de Martini Rosso - topografiamos con la estación total todas las líneas de trinchera y los cráteres dejados por impactos de artillería, que son  todavía hoy perfectamente visibles.

Resistir en el Alto de la Casilla durante el año 1938 tuvo que poner a prueba los nervios de los soldados más veteranos. Por la documentación de la época sabemos que tanto está posición como la vecina del Vértice Cerro recibieron miles de impactos de artillería de todos los calibres, así como bombas de aviación. Pero ni una ni otra posición fueron abandonadas hasta la rendición final.

viernes, 17 de mayo de 2013

La guerra en 3D

Las nuevas tecnologías aplicadas a la arqueología no solo nos permiten documentar los restos del pasado de una forma mucho más completa, rápida y precisa. Además, nos ofrecen una visión fascinante y casi tangible del pasado. Podéis comprobarlo con la imagen tridimensional de un refugio republicano que excavamos en la última campaña arqueológica en Abánades. Nuestra compañera Patricia Mañana ha generado la imagen con las fotografías que tomamos durante la excavación y un software de diseño 3D. Para poder visualizarla, solo necesitais tener instalada la última versión (gratuita) de Adobe Acrobat Reader.

domingo, 5 de mayo de 2013

Recorrido emocional por el Destacamento de Bustarviejo


El intenso recorrido teatralizado por el penal franquista de Bustarviejo del 13 de abril nos trasladó, de manera involuntaria y por sorpresa, a algunas de las escenas más duras de los procesos de tortura, represión y coerción ejercidos a lo largo de la historia por todos los sistemas totalitarios en cualquier rincón del mundo.
La mañana comenzó con una escena en la que un grupo de antiguos presos del Destacamento de Bustarviejo, incluido el fantasma de un compañero, recordaban entre comida, bebida y anécdotas algunos de los momentos claves de su experiencia vivida en el penal. El diálogo, fundamentado en testimonios orales, trataba de representar las reuniones que durante años realizaban un pequeño grupo de expresos años después del cierre del penal. Y es que algunos de ellos nunca se marcharon de Bustarviejo, atrapados en un proceso dicotómico entre el desarraigo original y el arraigo surgido con el tiempo, fruto de la experiencia de represión sufrida en un mismo contexto histórico.
Y es que la mente humana, en un proceso de supervivencia psíquica, tiende a incorporar en la memoria individual algunos de los hechos más traumáticos vividos desde una perspectiva cotidiana con el paso del tiempo. Es esta cotidianeidad la que permite compartir con otras personas, supervivientes de procesos similares, algunos de los aspectos más crudos sufridos en el pasado en clave de ironía o anécdota. Este punto de partida de la experiencia teatral nos permitió aproximarnos de manera distendida a la violenta realidad sufrida en el espacio que ocupábamos en ese momento.

 Escena del grupo de antiguos presos del Destamento de Bustarviejo

Nuestro recorrido emocional había comenzado por el final de la historia, abriéndonos la puerta hacia un  profundo y poco familiar universo de represión, espectro, trauma y sensorialidad abyecta. 

El grupo, de unas cuarenta personas, se dirigía ahora al interior del Destacamento. En un rincón de uno de los barracones, que representaba una pequeña celda, se escenificó una adaptación de El Bataraz (Mauricio Rosencof). Ésta nos sumergió en una vivencia profunda de la experiencia inenarrable provocada por el aislamiento y la tortura psicológica. La luz, el frio, el olor y la humedad del lugar nos traspasaron a través de la piel y los sentidos transportándonos a un espacio de irrealidad, desesperación y locura únicamente acompañados por el retumbar de las palabras y los pensamientos de las víctimas en las que nos habíamos ya convertido cada uno de los espectadores.

Dos escenas de la representación de El Bataraz (Mauricio Rosencof)

Consternados continuamos caminando por el interior del barracón contiguo, donde una fuerte luz se colaba por cada uno de los vanos que el paso del tiempo había abierto en el tejado, dando a la ruina un ambiente frívolo y desolador. A nuestra izquierda tres escalones invitaban al reticente público a descender a la siguiente escena: era el tránsito de la psique al cuerpo.  

Barracón del Destacamento de Bustarviejo

En mitad de la escena una silla de madera, en una esquina un preso acurrucado y en las escaleras un capitán. La violencia psicológica es siempre acompañada de otro tipo de tortura: la física; nos encontrábamos ante la relación entre víctima y victimario ejemplificado en una magnífica adaptación de Pedro y el capitán (Mario Benedetti). La relación entre ambos nos aportaba la radiografía de la psicología del torturador en una intensa reflexión acerca del bien y el mal, la dignidad y los remordimientos. La distancia que separa a ambos es principalmente ideológica y ahí es donde se asientan las bases de otras diferencias como la moral, el coraje, la cobardía, el ánimo, el dolor humano y la brecha entre traición y libertad.

Escena de Pedro y el capitán (Mario Benedetti)

Detrás de cada acto hay siempre un ser humano y esta condición no es modificable por las circunstancias. Tras la materialización de la represión, a pesar de que pueda llegar a existir arrepentimiento, ya no se pueden cambiar los acontecimientos. Finalmente, y a pesar del dolor, la muerte no es inútil si el olvido está lleno de memoria y no nos dejamos seducir por el Gran Simulacro, versión de la historia y de la vida que propugnan los vencedores o aquellos que sustentan el poder.

Distintas escenas de la representación de Pedro y el capitán (Mario Benedetti)

Continuamos avanzado, dirigiéndonos a la puerta que daba paso al patio central del edificio. La fuerte luz del primer sol de primavera cegaba nuestros ojos después de más de una hora en la penumbra de los barracones.

Rezagad@ esperé al final para cruzar el nuevo umbral, pres@ de un mecanismo autómata de autoprotección, esperando presenciar la fase final de la tortura individual que estábamos viviendo. El resto del grupo, ya en el patio, se posicionaba de manera inconsciente lo más alejados posible de la nueva escena….el terror se había instalado en nuestros subconscientes.

En cambio, en medio del patio una actriz con una túnica negra y azul interpretaba con fuerza las palabras de ánimo y lucha extraídas de las vivencias de expres@s uruguayos. El azul es el color de la luz y éste era nuestro tránsito de la penumbra a la claridad, del silencio a la palabra y del miedo a la libertad.

  Escena de la interpretación de los textos de expres@s poetas de la dictadura uruguaya.
 
Sin darnos tiempo a reaccionar la luz había vuelto a nuestras vidas…… Gritad! .... y gritamos, tal vez tarde pero gritamos, como ahora también tarde, la luz comienza a iluminar sutilmente la Historia del oscuro episodio de la represión franquista.

domingo, 28 de abril de 2013

En defensa de la historia


Entre el 8 y el 13 de abril han tenido lugar en Bustarviejo (Sierra Norte de Madrid) las Jornadas para la desmemoria y otras dolencias del siglo XX. Organizadas por iniciativa vecinal, su objetivo principal era llevar a cabo un ejercicio crítico de memoria e historia que nos acercase de forma colectiva a un conocimiento más profundo del siglo XX, periodo paradigmático del progreso y la modernidad pero virtualmente el periodo de las guerras mundiales y los sistemas políticos totalitarios, que dejó tras de sí la mayor estela de muerte y destrucción de la historia. Por otro lado, se trataba de reflexionar en común sobre las implicaciones políticas de ese pasado en el presente.

Entre las actividades pudimos disfrutar durante toda la semana de la exposición SOMOSIERRA, UNA HISTORIA, interesante montaje fotográfico de José Antonio Martín acerca de la Guerra Civil Española y la represión de posguerra en la Sierra Norte de Madrid. Se proyectó el sugerente documental OJOS QUE NO VEN.Víctimas del fascismo desde la transición, para cuya presentación y posterior debate tuvimos la suerte de contar con la presencia de su director Luis Moles. La charla ARQUITECTURAS PARA LA REPRESIÓN fue una propuesta desde la arqueología para profundizar en la comprensión del sistema penal franquista, a cargo de Álvaro Falquina. Por su parte, Eladio Verdú nos ofreció ¿LA ÚNICA DEMOCRACIA DE ORIENTE MEDIO? El fascismo israelí y la resistencia palestina, un didáctico taller donde se llevó a cabo un profundo análisis de la traumática realidad histórica y política (pasada y presente) vivida en estos territorios desde la creación del estado de Israel en 1948.

Como colofón de estas jornadas, se organizó un itinerario teatralizado por los restos del Destacamento penal franquista de Bustarviejo (los barracones de la Dehesa Vieja). La propuesta, antes que una visita guiada por la historia del lugar, se planteó como un recorrido emocional por la historia traumática del siglo XX. La puesta en escena corrió a cargo de actores de compañías de teatro de la Sierra Norte de Madrid (Santi, Mariano, Nacho, Nuri, Olalla y Lucía), todos ellos vecinos de Bustarviejo, demostrando una clara implicación con la historia y la comunidad local.

El viaje dio comienzo con un pequeño grupo de antiguos presos que, entre anécdotas, recordaron los amargos momentos que hubieron de vivir durante su estancia en los barracones. Sus ecos trasladaron al público al interior del edificio principal del destacamento, donde pudimos experimentar una adaptación de El Bataraz, de Mauricio Rosencof, obra que narra de un modo extraordinario la experiencia inexpresable de un preso aislado durante trece años en una celda bajo la dictadura uruguaya. Una adaptación de la obra de Mario Benedetti Pedro y el Capitán acercó al público a la realidad del terror y la represión bajo este mismo régimen. Finalmente volvimos a la luz en el patio del penal gracias a las voces de presos y presas poetas de la dictadura uruguaya que Entre el silencio y el grito nos trasladaron su ánimo de lucha y memoria, tan necesarios hoy.
Un momento de la escena de Pedro y el Capitán (fotografía de Laura Muñoz)

En esta época de políticas del olvido y agresiones constantes por parte de los poderes, en la que los medios de masas han colapsado la información sobre las políticas de la memoria, provocando hacia ellas el desinterés y el tedio de muchos ciudadanos, pequeños ejercicios como el llevado a cabo en Bustarviejo pueden aportar un nuevo aire y pueden permitir que colectivamente reflexionemos, experimentemos y discutamos acerca de una historia local y universal conflictiva, traumática y aún muy viva, con el fin de tomar una consciencia colectiva que nos permita entender y posicionarnos en nuestras realidades cotidianas de un modo más crítico y activo.
AFA/LME

jueves, 25 de abril de 2013

La Batalla Olvidada: III Edición

La Batalla Olvidada, 75 Aniversario

Abánades (Guadalajara) 1938-2013

Viernes 7 de junio de 2013


- 22:00 horas. Museo Histórico Municipal.
III Muestra de Cortometrajes de Recreación Histórica.

Proyección de los documentales finalistas.

Sábado 8 de junio


- 11:00 horas. Museo Histórico Municipal.
II Concurso de Fotografía “La Batalla Olvidada”
Inscripciones y recogida de bases hasta las 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas.

- 12:00 horas. Museo Histórico Municipal.
Conferencia sobre: “Arqueología de La Batalla Olvidada”
Dr. Alfredo González Ruibal – Laboratorio de Patrimonio CSIC.

- 13:00 horas. Museo Histórico Municipal.
Conferencia sobre: “El tren de los 40 días”
Presentación del libro si se publica antes de las jornadas.
Don Andrés Graña.

- 19:00 horas. Museo Histórico Municipal.
III Muestra de Cortometrajes de Recreación Histórica.
Proyección de los cortometrajes finalistas y entrega de premios.

- 22:30 horas. Frente al Bar Song López.
Café Cantante: “Un viaje musical en el tiempo a la auténtica España de nuestros abuelos”
Natalia Mellado acompañada al piano por Raúl Ramos y a la guitarra por Juan Hernando.
Concurso de trajes de época durante el baile. Entrega del premio a la mejor pareja en el descanso.


Domingo 9 de junio de 2013

- 9:30 horas. Plaza del Juego de Pelota.
Chocolatada de Campaña. Adquisición de tickets en el Bar Song López.

- 12:30 horas. Cerro de El Castillo.
Recreación Histórica: Ofensiva del alto Tajuña de marzo-abril de 1938.

- 13:30 horas. Cerro de El Castillo.
Acto de clausura e Inauguración de la placa conmemorativa del 75 Aniversario de La Batalla Olvidada.

- 15:00 horas. Parque del Agua.
Gran Paella de Hermandad. Adquisición de tickets en el Bar Song López.


Organizan:
 
- Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades
- CSIC – Incipit
- Ayuntamiento de Abánades
- Asociación Madrileña de Recreación Histórica “Frente de Madrid”



Apoyan:
- Diputación de Guadalajara
- Comunidad de Castilla- La Mancha


Colaboran:
- Asociación Cultural Amigos de Abánades
- Bar Song López
- Hotel Rural Los Ánades
- La Hormiga Comunicación
- Casa Rural La Trucha Feliz


Participan:
- Asociación Frente de Aragón
- Asociación Línea XYZ
- Asociación Cultural Memoria de España
- MHM Ebro 1938 – Fayón
- Ejercito del Ebro
- Ejercito del Turia
- Asociación Sancho de Beurko – Elkartea
- Asociación Española de Recreación Histórica
- Columna Casas Sala
- Frente del Nalón

lunes, 15 de abril de 2013

Escraches, nazismo y arqueología


Un escrache arqueólogico: la topografía del terror en Berlín.

Últimamente varios políticos han recurrido a analogías desafortunadas para describir (y estigmatizar) los escraches contra los deshaucios. Según esos políticos, los escraches son una típica maniobra de presión totalitaria, fascista o directamente nazi. 

Como este blog lo hacemos arqueólogos interesados en el conflicto contemporáneo, no está de más reflexionar sobre los orígenes de este fenómeno. Esta reflexión viene a ser una forma de arqueología (una búsqueda genealógica) de un conflicto muy contemporáneo.

En general, se suele apuntar a Argentina y a un momento reciente (mediados de los años 90 del pasado siglo) para situar el surgimiento del escrache. Sin embargo, actividades políticas muy semejantes se venían practicando en Europa desde bastante antes. El proto-escrache (por utilizar terminología arqueológica) está, efectivamente, relacionado con el nazismo. Pero no: no lo inventaron los nazis. Más bien al contrario.

A partir de mediados de los años 60, muchos activistas y ciudadanos alemanes, cansados del silencio que se había impuesto sobre el lado más siniestro de su historia, decidieron pasar a la acción y poner al descubierto (atención a la metáfora arqueológica) el pasado fascista de aquellos que colaboraron activamente con el régimen de Hitler. En algunos casos, guardias de campos de concentración y militares de las SS habían conseguido encontrar el anonimato y vivían tranquilamente en Alemania. En otros casos, no solo no habían encontrado el anonimato sino que ni siquiera lo habían buscado: ocupaban cargos prominentes en la administración o habían sido elegidos democráticamente por sus conciudadanos (bien porque estos ignoraban su pasado criminal, bien porque no les importaba lo más mínimo).

La actuación de estos activistas consistía en acudir a manifestarse a casa de estos individuos (recordemos: algunos elegidos democráticamente) para llamar la atención sobre sus actuaciones, ponerlos en evidencia delante de la sociedad y forzar su procesamiento, cosa que lograron en más de una ocasión.
Estos escraches coinciden cronológicamente con otras actividades guiadas por el mismo espíritu. Muchos colectivos comenzaron entonces a estudiar la microhistoria del fascismo en sus barrios, sus pueblos y sus Länder: no solo la historia de los criminales, sino también de los resistentes y de las víctimas. En el fondo se trataba de una historia muy arqueológica, preocupada por los lugares, los elementos materiales y las trazas del pasado en el presente.

Los activistas germanos marcaban las casas de los nazis ocultos con panfletos y pintadas, pero también colocaban carteles en edificios, calles y plazas en los cuales se daba a conocer el pasado siniestro de estos espacios – como lugares de ejecución o tortura, como centros de administración del nazismo o como puntos de deportación de judíos.  Organizaban rutas por la otra historia de ciudades como Berlín o Hamburgo, en las que en vez de los monumentos convencionales, se seguían las trazas de otra historia más incómoda y más terrible (aquí podéis ver un ejemplo semejante realizado en Santiago de Compostela y otro en la Ciudad Universitaria de Madrid).

Gracias a estas actividades, se consiguió transformar sitios de horror olvidados, en sitios de memoria capitales por su función didáctica y memorial. Este fue el caso particularmente de los campos de concentración. La mayor parte de los que hoy en día se pueden visitar como museos son el resultado de la presión social desarrollada entre 1965 y 1980. 


Stolpersteine: una forma de recordar el genocidio en las calles de Berlín. En estos adqouines se recoge el nombre de judíos del vecindario deportados.

La conexión más arqueológica entre el escrache, la historia pública y la arqueología se encuentra en la Topografía del Terror. A los ciudadanos concienciados no les llegaba con denunciar a sus vecinos nazis y contar otra historia. Necesitaban también recuperar las trazas materiales y tangibles del pasado, especialmente en aquellos lugares donde aparentemente no había quedado traza de la barbarie. A mediados de los años 80, un grupo de activistas comenzó la excavación de los restos del cuartel de la Gestapo en un solar abandonado en medio de Berlín. Consiguieron sacar a la luz los sótanos de este edificio donde sufrieron detención, tortura y muerte numerosas opositores al régimen nazi. La intervención arqueológica no se hizo sin polémica y oposición de las autoridades. Sin embargo, hoy en día, convenientemente institucionalizada, la Topografía del Terror es un importante lugar de memoria en Alemania y un recurso pedagógico de primer orden.

Los escraches, por lo tanto, han sido en Alemania una manifestación ciudadana  más de malestar, entre otras muchas, ante una situación política que se consideraba injusta. La historia alemana del siglo XX nos muestra que Hitler llegó al poder democráticamente y que los escraches los inventaron ciudadanos demócratas y antifascistas. Igual a los políticos españoles les interesaría ir cambiando de analogías.

Referencias

Ataliva, V. 2008. Arqueología, memorias y procesos de marcación social (acerca de las prácticas sociales pos-genocidas en San Miguel de Tucumán). Tucumán: Notas de Investigación Nº 1, Universidad Nacional de Tucumán.

Bernbeck, R., and Pollock, S. 2007. ‘Grabe, wo du stehst!’An archaeology of perpetrators. En Y. 
Hamilakis y P. Duke (eds.): Archaeology and Capitalism: From Ethics to Politics, 217-234. Walnut Creek: Left Coast Press.

Braun, M. S., Spiegel, P., Benz, W., Hattstein, M., & Mecke, B. D. 2002. Traces of Terror: Sites of Nazi Tyranny in Berlin. Berlín: Braun.

Koshar, R. 2000. From monuments to traces. Artifacts of German memory, 1870-1990. Berkeley: The University of California Press.

 

miércoles, 10 de abril de 2013

Adiós a los alemanes

No cabe duda de que la Segunda Guerra Mundial generó un gigantesco registro arqueólogico: las fortificaciones de la Línea Sigfrido, la Muralla del Atlántico, los extensos campos de batalla del este de Europa... La arqueología de la Segunda Guerra Mundial se encuentra también sepultada bajo Berlín, Dresde, Londres y San Petersburgo. De vez en cuando, las obras públicas en estas ciudades sacan a la luz bombas, cadáveres y escombros. 

Tumba y ruinas de la iglesia alemana de St. Anna (República Checa)

Existen, sin embargo, otros vestigios arqueológicos mucho menos conocidos. Por ejemplo, los relacionados con el gran éxodo alemán de Checoslovaquia al acabar la Segunda Guerra Mundial. Entre 1945 y 1948, cientos de miles de alemanes fueron expulsados de sus hogares, fundamentalmente en el norte y oeste de la actual República Checa. Cerca de 3.000 pueblos quedaron abandonados. La mayor parte de ellos se habían fundado en la Edad Media y muchas familias vivían en la zona desde el siglo XIII o XIV.

Ruinas de una casa alemana en Wosant (Bazantov).

Es comprensible que los checos recurrieran a esta limpieza étnica incruenta, dados sus sufrimientos a manos de los alemanes durante la guerra. Los territorios de su país habitados por alemanes (los famosos Sudetes) fueron arrebatado a la república en 1938 e incorporados al Reich. La población judía fue exterminada. Los estudiantes masacrados y deportados a campos de concentración cuando trataron de protestar contra el poder nazi. Sin embargo, al visitar hoy los restos fantasmales de las iglesias, aldeas y cementerios perdidos en mitad de los bosques de Bohemia, no puede uno dejar de lamentar la desaparición de diversidad cultural que supuso la guerra. Siglos de convivencia (no siempre fácil) entre distintas tradiciones quedaron reducidos a ruinas.

Tumbas alemanas en Tachov e iglesia de St Johann (Svaty Jan)

Desde hace unos años, Lukas Funk, Michal Rak y Pavel Vareka, de la Universidad de Bohemia Occidental (Pilsen), estudian arqueológicamente los restos de los poblados alemanes. Entre las ruinas descubren testimonios materiales de un mundo que parece ahora inconcebiblemente remoto. En este contexto, el concepto de "historia contemporánea" se vuelve inadecuado. Los pueblos alemanes no tienen que ver con nuestra contemporaneidad: las ruinas nos hablan de otro mundo - el de la Edad Media o la Guerra de los Treinta Años. Pese a que son el resultado de las políticas del siglo XX, no pertecen al siglo XX. Y tampoco a la historia de la República Checa.

Aunque Lukas, Michal y Pavel se empeñan, con sus excavaciones, en que sí lo sean.