jueves, 1 de enero de 2009

Contando balas

Balas de 7.62 mm aparecidas en la excavación de la trinchera (izquierda), bala Lebel de 8 mm (centro) y balas Vetterli de 10.4 mm

El análisis del material en el laboratorio nos permite observar con más detenimiento los objetos que recuperamos durante la excavación. Podemos descubrir así que la mayor parte de los proyectiles de 7.62 mm no se llegaron a disparar, lo que indica que fueron separados del casquillo por parte de los soldados republicanos, quizá para extraer la pólvora o por aburrimiento o para fabricar un mechero como el que encontramos en el puesto de tirador 3, realizado con un casquillo de Mosin Nagant. El estudio de materiales también implica cuantificación, una de las tareas básicas de los arqueólogos, sólo que normalemente lo que se cuentan son trozos de cerámica o artefactos líticos ¡no casquillos y balas!

Modelos de proyectiles aparecidos en la excavación de la trinchera. El 59% pertenecen a balas de 7 mm

La cuantificación, por ejemplo, ha permitido ratificar la impresión que teníamos de que el número de casquillos es muy inferior al de balas. La ratio es de 1 casquillo por cada 5 balas aproximadamente. Cuando existan más análisis cuantitativos de yacimientos arqueológicos de la Guerra Civil podremos comenzar a proponer teorías sobre los distintos patrones de consumo de munición.

Balas y casquillos aparecidos en la excavación, prospección superficial y prospección con detector

También estamos encontrando elementos poco habituales que nos pasaron desapercibidos durante la fase de excavación: por ejemplo, un casquillo de 10,4 mm de 1916, fabricado en Lecco (localidad de Lombardía) y con marcaje de G(iulio) Fiocchi. Fiocchi es una empresa de municiones fundada en 1876 y que continúa existiendo en la actualidad (¡matar gente nunca se pasa de moda!). Este casquillo viene a sumarse a la abundante y variada cartuchería antigua de la trinchera que excavamos.

Casquillos recuperados en la excavación: 1-4: 7.62 mm Mosin Nagant; 5: 10.4 mm; 6: 8 mm Lebel; 7: 7 mm; 8: 11 mm Remington

Dado que según los datos que tenemos hasta el momento no parece que la trinchera existiera en los primeros meses de la guerra (es posible que se excavara incluso en 1938), la aparición de munición arcaica podría explicarse por ser ésta una zona estática que no requeriría del mejor armamento para su defensa, el cual se emplearía en los frentes más activos. Los problemas de suministro que se incrementan con el desarrollo de la guerra también podrían estar detrás de la aparición de armamento tan desfasado.

5 comentarios:

gerion dijo...

Hola a todos y todas.

Hay un detalle que me está dando serios quebraderos de cabeza desde hace algunos días.

En la primera fotografía, en la que aparecen varias balas, afirmais que las primeras corresponden a proyectiles de la munición 303 british. ¿Estaís seguros de este dato? Siempre había pensado que este modelo de bala correspondía al mosin nagant.

Es posible que esté equivocado, pero me gustaría confirmarlo porque no lo tengo nada claro.

Muchas gracias.

AGR dijo...

En el momento que aparecieron nos dijeron que eran de 0.303, pero posiblemente tengas razón y sean de Mosin. De hecho encajaría en el contexto, porque tenemos más casquillos de Mosin que de otra cosa. Habrá que volver a tirar de calibre. Gracias por el apunte.

gerion dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
gerion dijo...

Gracias a vosotros. ¡Que rapidez!

El tema de munición y armamento en la guerra civil española, muchas veces, resulta confuso y problemático. Es fácil cometer errores.

Por eso he querido consultároslo, porque el equivocado podía ser yo.

Una vez más, muchas gracias y un saludo.

andres obeso dijo...

esta claro que son del mosin