sábado, 19 de mayo de 2018

CSI Repil (II)

Maximino Amaro y Teresa López, los fundadores de la casa de Repil.

En esta zona de la Galicia rural los castros sigue siendo hitos en el paisaje. El castro de Chavaga aparece citado ya como límite entre condados en época sueva. La gente vivía y sigue viviendo, en el Alto. Fue más fácil cruzar el Atlántico y afincarse a miles de kilómetros de distancia, que bajar medio kilómetro a asentarse en el llano. Hombres de estas parroquias fueron reclutados para hacer con sus manos la mayor obra de ingeniería del momento: el canal de Panamá. Esta fue la punta de lanza para probar suerte después en los Estados Unidos y Cuba. Las viejas viviendas abandonadas en Chavaga y parroquias limítrofes lucen todavía en los dinteles de las portadas placas oxidadas de casas de seguros de Santiago de Cuba y de La Habana. En sus paredes se desconcha la decoración esgrafiada, hecha a imitación de modelos urbanos de allá.

Levantamiento topográfico del despoblado de Repil.

 
Una de estas familias que abandonaron el Alto para hacer las Américas fueron los Amaro. Antonio Díaz Amaro todavía conserva el viejo libro de familia editado bajo el reinado de Alfonso XIII con la autorización del Ministerio de Gracia y Justicia. Tras la portada violácea cruzada por un manchón a modo de meandro de la memoria, se recoge con exactitud burocrática el devenir de una serie de individuos trasatlánticos. El 21 de mayo de 1919 se casaban en la iglesia de Chavaga Maximino Amaro (1897-1937) y María Teresa López Ayán (1897-1962). Un año después nacía en la Central de Socorro de Matanzas (Cuba) su primer hijo, de nombre Alfredo. En 1922, en Cárdenas (Cuba), veía la luz Inés. En 1924 en La Habana, nacía el tercer vástago, Álvaro. A su vez, Ofelia venía al Nuevo Mundo en 1926, en El Vedado, La Habana. Libertad nacería en 1927, de vuelta ya a Chavaga. El último hijo, el pequeño Julio, se murió con sólo dos años de edad (1930-1932).

El vuelo americano de 1956 da una buena idea de cómo era este espacio en 1949.


En los años de la IIª República, la familia Amaro López decidió dar un paso más ambicioso que el de cruzar el océano atlántico: bajar al llano. La dinastía Julio-Claudia, los flavios... se empeñaron por vía civil y criminal en que los galaicos abandonasen los castros en época altoimperial. No valió de nada. En Chavaga hubo que esperar 2000 años. Los Amaro, como otros emigrantes retornados, habían visto mundo y sabían que el Progreso, con mayúsculas, estaba en la carretera y en la vía del tren. En el paraje deshabitado de Repil había un paso a nivel y la parada del coche de línea. La gente de A Pobra do Brollón, cuando volvía de la feria o de las fiestas de Monforte, organizaba improvisadas foliadas aquí. Repil era una zona fronteriza con unos lindes no muy claros en aquel entonces. Maximino Amaro tuvo que solicitar permiso en 1934 a Obras Públicas para levantar su casa, ya que el solar elegido podía verse afectado por la servidumbre impuesta por la carretera de tercer orden de Puebla de Brollón a Orense. La nueva casa se emplazaba a la altura del kilómetro 1, hectómetro 7.

Repil antes del incendio de 2017, cubierto de vegetación.


En esa época, el solar se hallaba dentro del término municipal de A Pobra do Brollón. Será este ayuntamiento el que le conceda permiso para construir una casa, el 8 de septiembre de 1934, con la condición de que la fachada de la obra fuese paralela al eje de la carretera y distase por lo menos quince metros y cincuenta centímetros. La licencia de obra se aprueba el 12 de diciembre de 1935.
Mojón megalítico en el extremo de la huerta de los Amaro:
límite entre Monforte de Lemos y A Pobra do Brollón.
 
Esta vivienda, como era tradicional entonces, se construyó a partir de la red de colaboración familiar e intervecinal, materializada en el sistema solidario de axudas e contraaxudas. De acuerdo con esta costumbre, la familia contaba con el auxilio de amigos, vecinos y parientes para la construcción de la casa. Carros tirados por vacas y bueyes contribuían a carretar la piedra, en este caso procedente de la propia sierra adyacente. Repil se ubica al pie de una dorsal antigua, un complejo geológico del período Ordovícico que separaba dos grandes lagunas hace mucho tiempo. Este macizo de esquisto cuarcítico contrasta con la naturaleza sedimentaria de los valles adyacentes (Lemos y Somoza). En prospección, y gracias a la deforestación posterior al incendio de octubre del año pasado, hemos podido localizar las pequeñas canteras de donde se extrajo la piedra para la construcción de la nueva casa de los Amaro y de la vecina casa da Adela. Repil, como lugar habitado, nació poquito antes de que se desatase la guerra civil española.





2 comentarios:

Oscar Rodriguez dijo...

Vaya historia...La satisfacción de conocer.

Angel dijo...

De cuando las historias deben salir a la luz. Gracias por vuestro tiempo y conocimientos!