lunes, 22 de agosto de 2011

El Frente de los Puertos



Tras la ofensiva nacional en los primeros meses de la Guerra Civil, se configura una amplia línea de frente entre Asturias y León, caracterizada por el control republicano de la mayor parte de los puertos de montaña que permitían el acceso directo a Asturias. Esta línea se desarrollaba desde el puerto de Leitariegos hasta el Puerto del Pontón, defendido por una gran cantidad de Batallones milicianos.
Después de varias ofensivas y contraofensivas por ambos bandos, el frente se estabiliza, lo que lleva al Ejército Republicano a ordenar la fortificación de las posiciones de defensa de los Puertos, para resistir el avance franquista. De esta forma, se configura lo que algunos autores han denominado la "Maguinot Cantábrica", un complejo de estructuras defensivas de hormigón o piedra, con trincheras, posiciones fortificadas y parapetadas,... que surcaban los montes entre Asturias y León.

Parapeto en Minas de Talco y Cueto de Castiltejón al fondo. Frente del
Puerto de San Isidro (Puebla de Lillo, León). Posiciones republicanas.

Casamata perteneciente al complejo de Robles de Laciana-Muxivén (Villablino, León).
Frente entre Leitariegos y Somiedo.

Desde estas posiciones, se organizó una ofensiva republicana entre Marzo y Mayo de 1937, que, si bien presentó éxitos iniciales, tuvo que ser abandonada por la falta de munición y recursos. Tras esta ofensiva, le toca el turno al Ejército Nacional, que diseña una estrategia encaminada a la caida del País Vasco y Cantabria, tras la cual, centra su potencial en el frente astur-leonés, desplazando a las Brigadas Navarras y a una gran cantidad de efectivos, comandados, entre otros, por el general Muñoz Grandes (futuro general de la División Azul y ministro de Franco). El ejército franquista inicia una durísima ofensiva, con apoyo aéreo de la Legión Condor alemana asentada en La Virgen del Camino (León). Tras un acoso de artillería y varios intentos fallidos de ataques frontales, la estrategia franquista realiza una serie de maniobras envolventes que consiguen flanquear las posiciones del Puerto de Ventaniella y el Puerto Ventana, permitiendo el acceso a los puertos de Somiedo, Pajares, San Isidro y Tarna, que ofrecen una durísima resistencia, hasta que finalmente son abandonados para organizar un repliegue y una segunda línea defensiva que, sin embargo, no conseguirá frenar el avance franquista. De este modo, la ruptura del Frente de los Puertos supone el inicio del fin del Frente Norte, dejando tras de sí un amplio número de restos de las fortificaciones que han permanecido durante 80 años en el olvido. La labor de diversos colectivos habia devuelto a la noticia a estos restos de la guerra, algunos de los cuales tuvieron segundas vidas en su uso por el maquis, mientras que otros fueron dinamitados para obtener la tan codiciada ferralla. Ahora, nuestro objetivo es conocer un poco mejor estos restos y la vida en ellos.

Posiciones republicanas fortificadas en el Puerto de Tarna (León).

1 comentario:

turrisvegae dijo...

Desde Cantabria os felicito por vuestro trabajo y esta página. Continuad.