jueves, 3 de agosto de 2017

Y tú más

 ¡No, tú más!

Han pasado casi dos semanas desde que una anécdota en el Valle de los Caídos se convirtiera en trending topic veraniego, alimentado por los reflexivos comentarios de Alfonso Rojo, Hermann Tertsch y hasta un hilo en ForoCoches. Es quizá tiempo suficiente para observar el fenómeno con cierto desapasionamiento. Tratar de responder a las reacciones que ha suscitado la anécdota carecería de sentido, porque en su mayor parte son simplemente insultos y amenazas de la ultraderecha. Pero hay dos argumentos que son dignos de mención. 

El primero es la acusación de que la protesta ante un acto de exaltación franquista es signo de intolerancia. Así, una persona opina que aquello fue una demostración de "intransigencia" que  "rebasó los límites de la tolerancia democrática".  La idea, por lo tanto, es que en democracia vale todo. Hay que ser tolerantes y aceptar todas las opiniones. Lo reconozco, soy un intolerante (como Slavoj Zizek): no me hace gracia que se celebren públicamente los atentados de ETA, que los imanes fundamentalistas aconsejen pegar palizas a las mujeres rebeldes, o que se incite al odio racial. Por lo visto no debo de ser el único intolerante, porque todo ello está penado en nuestra democracia. En la mayor parte de los países democráticos el negacionismo del genocidio cometido por los nazis está castigado por la ley. Y lo mismo sucede con discursos racistas y xenófobos (la ley Gayssot en Francia, por ejemplo). La Comisión Europea, en el artículo 6 del Protoclo Adicional a la Convención sobre el Cibercrimen (2003) firmado por una veintena de miembros, considera que es delito negar cualquier genocidio reconocido como tal desde 1945. La República Checa y Ucrania han promovido leyes que castigan la negación o minimización de los crímenes cometidos en época comunista. El mundo está lleno de intolerantes, afortunadamente. Pero incluso los muy tolerantes de la ultraderecha también tienen sus límites: suelen ser partidarios de la denominada Ley Mordaza y no dudan en poner denuncias por ofensa a los sentimientos religiosos. Por lo visto encarcelar a alguien que hace chistes sobre Carrero Blanco no es intransigencia, reaccionar ante un saludo fascista, sí.



El segundo argumento que aparece en la mayor parte de los comentarios es habitual en el discurso de cierta derecha: y tú más. Un gran número de personas consideran necesario recordarme que el comunismo fue mucho peor que el fascismo. Como si por tratar de frustar un acto de exaltación fascista automáticamente le convierte a uno en apologeta de Stalin o Pol Pot. La reacción, en cualquier caso, es interesante por lo que revela del imaginario político de quienes utilizan tales argumentos.

En primer lugar, entiendo por su ira que se identifican de alguna manera con el Caudillo y su régimen. Piensa el ladrón que todos son de su condición: si a mí me molesta que me toquen a Franco, a este tipo le tiene que molestar que le toquen a Mao. Siento defraudarles: si alguien protesta ante un acto de homenaje a Honecker, Hoxha o André Marty yo seré el primero en aplaudir. Nunca se me ocurriría pensar que están atacando mis ideas o mis valores porque se retire de la circulación sus estatuas o mausoleos.

En segundo lugar, la sutil lógica del "y tú más" da por hecho que solo hay dos posibilidades. Si no eres de derechas es que eres de ultraizquierda. El concepto de ultraizquierda incluye cualquier posición comprendida entre Pedro Sánchez y Kim Il-sung, ambos incluidos. Susana Díaz se salva por los pelos. Esta posición es coincidente con la del franquismo, para el cual todo el que estuviera enfrentado a la dictadura automáticamente quedaba situado en la anti-España judeo-masónica y bolchevique. En esa categoría política entraba desde Julián Besteiro a Trotsky. Desde esta perspectiva, cuando uno es de (ultra)izquierda aplaude necesariamente cualquier acto llevado a cabo por cualquier partido o individuo de izquierdas. Así que por necesidad yo tengo que estar a favor de la Constituyente de Maduro y el plan quinquenal rumano de 1971.

En tercer lugar, los partidarios del "y tú más" dan por hecho que quienes protestamos ante el franquismo ignoramos o minusvaloramos los crímenes del socialismo real. Nuevamente, como esa suele ser una actitud habitual entre los conservadores ante las dictaduras de derechas (sea la de Franco o la de Pinochet), entienden que los que nos situamos a la izquierda del espectro político nos dedicamos a defender que en Ucrania nadie se murió de hambre en 1932 o que la revolución cultural de Mao no estuvo tan mal. Y nuevamente, como ellos mismos hacen, suponen que solo leemos el Libro Rojo de Mao y obras de historia que nos dan la razón todo el rato para sentirnos bien. En realidad los manuales de reafirmación ideológica los consumen fundamentalmente los ciudadanos más conservadores, como demuestran, por un lado, las ventas astronómicas de libros históricos de más que dudosa calidad científica o con una agenda política descarada y, por otro, los comentarios que dejan sus lectores en las tiendas online. El mundo académico, en cambio, resulta que no funciona como las tertulias de la tele (normalmente), y los que trabajamos en ese ámbito solemos informarnos y leer de todo. Quien esto escribe ha leído con atención a Stanley Payne, Julius Ruiz y Michael Seidman, con cuyas interpretaciones discrepa considerablemente. No estoy muy seguro de que quienes me atacan hayan hecho lo propio con Paul Preston, Michael Richards o Helen Graham.

Lo que en última instancia proponen los comentaristas es lo siguiente: dejanos en paz a nuestro Franco y nosotros dejamos en paz a vuestro Stalin. Desgraciadamente a mí ese pacto no me vale -y creo que tampoco le vale a la mayoría de los ciudadanos. Porque ni quiero a Franco ni quiero a Stalin (ni a Khruschev ni a Tito). Parece que insistir en Franco es un capricho ideológico, como si no hubiera sido el dictador que gobernó España implacablemente durante cuarenta años. Lo que quiero es una democracia en la que se respeten los derechos humanos y en la que se construya una historia común en la que honrar a los dictadores -sean del signo que sean- resulte inaceptable. 

Será que soy un antisistema.

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[Nota: soy científico titular en el Instituto de Ciencias del Patrimonio del CSIC. NO soy profesor en la Universidad Complutense ni tengo ninguna vinculación oficial con esta universidad desde el año 2009. Los ataques a la Complutense a raíz del suceso en el Valle de los Caídos carecen de justificación]. 

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Recojo otros comentarios y críticas (sin estar necesariamente de acuerdo), al margen de los tres casos que rebates, que sobresalen por su estereotipo.

Tu acción ha suscitado un debate interesante y necesario y por eso quizá haya que hilar más fino para poder hacerse cargo de él en toda su complejidad:

En foro coches leo:
"Estoy a favor de que quiten los restos de Franco de ahí, y en contra del profesor de la noticia". Estaría bien preguntarse y reflexionar por qué, contando con la simpatía antifranquista de muchos, su gesto no fue celebrado por todos.

"Si le parece mal, se lo dice al de seguridad o al guardia civil. Pero el no es nadie para tocar nada." Me parece importante preguntarse por el sentido de la acción directa cuando se habla de hacer cumplir una ley.

"Mal homenajear a un dictador. Mal creerte un héroe por quitar un ramo". El retorno simbólico de la acción es potente, sin duda, per

"Empleada fascista que no conoce la ley vs historiador documentado antifascista que la lía aposta.Sin embargo, os guste o no, la ley es la que es. Por mucho que diga la empleada. Hipócritas, que decís de cumplir la ley para lo que os interesa.En vez de quitar las flores debía haber llamado al vigilante y hacerle cumplir la ley. Pero vaya trasnochado el que las deja, y vaya retrasada la empleada. Es un monumento a TODOS los caídos en la guerra civil. Franco murió en la cama y me parece una falta de respeto que haya personas enterradas junto a su asesino y que ese sea un lugar de culto de franquistas que van a mostrar sus respetos al dictador. Además, quienes van a mostrar respeto a sus propios abuelos caídos no tienen por qué ver como un subnormal deja flores a su asesino" De nuevo, me parece, una invitación a pensar sobre la situación y el papel que desempeñó ustéd.

Yo no tengo opinión formada al respecto. Traigo esto para evitar debates fáciles, y defensas (comprensibles, visto los ataques) que simplifiquen el conflicto. Pero esto ya es cosa suya.

Salud.



Gonzalez-Ruibal dijo...

Siento que de mi texto pueda deducirse que me considero un héroe. Si quisiera hacerme el héroe iría al Valle un 20-N durante una peregrinación franquista. No aspiro a ganarme el reconocimiento público y de hecho confío en que nadie se acuerde de mí en breve. Pero que se haya generado debate y que el debate continúe, eso sí que me parece importante: ese era el objeto de mi entrada en el blog.

Mi intervención, en cambio, no fue planificada ni tuvo otro objetivo que frustrar un acto de exaltación franquista. Podría haber reaccionado de otra manera, probablemente mejor, pero el actuar sin guión es lo que tiene. En cualquier caso, creo que cualquier acción es mejor que la inacción.

Respecto a que el monumento es a todos los caídos: 1) no es correcto. Es a todos los caídos católicos y españoles según las normas originales del Valle; 2) ningún monumento creado por una dictadura (y menos una dictadura vengadora como la franquista que se cebó con los perdedores) puede aspirar a ser ecuménico. De ahí que la mayor parte de los vencidos, las víctimas de la dictadura y sus familiares no se identifiquen en modo alguno con él.

Lo que necesitamos un monumento democrático a todos los muertos en la Guerra Civil.

El Estratega Sombrio dijo...

Querido González-Rubial. Veo que has leído mi blog y agradezco que me envíes un cordial saludo a pesar de que te he llamado botarate por lo que hiciste en el Valle de los Caídos. Mira, por tu blog veo que eres un erudito incontestable en la materia, pero por experiencia de la vida y aprendizaje por escarmiento estoy seguro de ganarte por goleada. Viví de primera mano todo aquello del franquismo y aporté mi rebeldía, en ocasiones notoria, a remover el cotarro. Los "fachas" creían que era un rojo y los "rojos" que era uno de ellos, pero algún tiempo después me di cuenta de que lo único que había sido era un señorito adolescente intentando matar al padre. La realidad es que en aquellos años veíamos que las cosas mejoraban de día en día. Cada vez había más licenciados en todo. Cada vez más estudiantes salíamos al extranjero a aprender cosas. Cada vez había mejor teatro en las carteleras. Y Franco, reconócemelo, no se gastó un duro en armamento. Podría haber sido mucho mejor, sin duda, de otras maneras, pero fue la fue y cuando murió la transición a la democracia estuvo chupada por muchas medallas que ahora se quieran poner sus actores más visibles. Termino diciéndote que agradezco mucho haberme enterado de mayor que a mi abuelo materno le mataron por empresario cuando la revolución socialista del 34. En casa nunca se habló de ello. Lo más lo más se hacían chistes durante la comida cuando escuchábamos por la radio que Franco se había encaramado en un estrado levantado al efecto y había pronunciado un trascendental discurso. Aquellos tiempos, querido amigo, no fueron buenos porque veníamos de donde veníamos, pero negar que hubo racionalidad en el gobierno de la cosa pública es una negación de la evidencia que solo se sostiene en el fanatismo ideológico.

Anónimo dijo...

Alfredo, reconocelo de una vez, mientes desde el primer momento. En ningún momento viste ninguna exaltación de nada en el valle de los caídos. Cuenta lo que quieras, pero no mientas y engañes al personal. Contesta a esto por favor: ¿es cierto que presenciaste a una persona levantar el brazo y depositar flores en la tumba de franco?

Anónimo dijo...

Según el diario La Razón algunos testigos dicen que tu actitud fue violenta y chulesca, yo lo que le pediría al diario La Razón es que publique las imágenes de seguridad que demuestran que eres un mentiroso. Eres un fraude arqueólogo.

Anónimo dijo...

Veo que has eliminado ya la entrada de "Me echan del Valle de los Caídos" de tu blog. ¿Que pasa te has hecho caquita?, ¿te has enterado por fin que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo? o ¿te han dicho tus coleguitas de Podemos que al realizar una pregunta en el Congreso sobre la que liaste el Gobierno tendrá que responder incluso con imágenes que demuestran tu fraude y el propio Gobierno te mande al paro? Caquita!!

Gonzalez-Ruibal dijo...

Veo que no eres capaz manejar Internet. La entrada sigue en su sitio.

Gonzalez-Ruibal dijo...

Respecto a la noticia del diario La Razón, sería conveniente citar el párrafo completo:

"Aunque días después, testigos presenciales aseguraron a este diario que la actitud del investigador no fue tan calmada como su relato hace presumir –al parecer hubo también nerviosismo y actitud desafiante en su manera de dirigirse a la funcionaria– lo cierto es que, en su conversación con LA RAZÓN, Alfredo González-Rubial no da el perfil, ni de lejos, del fanático cruzado de la memoria histórica al uso".

Leer más: El Valle de la (des) Memoria http://www.larazon.es/espana/el-valle-de-la-des-memoria-LL15781192?sky=Sky-Agosto-2017#Ttt1TbHPUhbyOSbW

"Nerviosismo" y "actitud desafiante" (según testigos anónimos, mi decena de testigos pueden dar otra versión) no es lo mismo que actitud "violenta y chulesca". Como indica Sr. Anónimo, se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Las hemerotecas digitales ayudan enormemente en la tarea.

Anónimo dijo...

Ehhh Alfredo, contestas sólo a lo que quieres?? Más arriba te preguntaron si realmente viste a un señor haciendo el saludo fascista y poniendo flores. ¿Por qué no contestad a eso? Es sólo un sí o un no.

Gonzalez-Ruibal dijo...

Efectivamente, contesto solo lo que considero oportuno, lo cual suele excluir los insultos y las obviedades. Aprovecho para recomendar a los sres. Anónimos que utilicen algún tipo de nombre de combate (El Vengador Franquista, p.ej.) para poder diferenciarlos a unos de otros. Gracias.

Anónimo dijo...

Prefiero la gente honesta a los q no son capaces de manejar internet. Y a lo mejor es porque tu blog es una mierda, asiq miratelo tu.

Gonzalez-Ruibal dijo...

Honesto es quien calumnia e insulta usando el anonimato. Curioso.