lunes, 15 de junio de 2009

En las trincheras del Jarama

Las trincheras del Jarama bajo el tórrido sol de junio.

El pasado sábado estuvimos visitando las fortificaciones relacionadas con la Batalla del Jarama que se conservan en Rivas Vaciamadrid. Nos hicieron de guía tres grandes conocedores de los restos bélicos, Jacinto Arévalo, José María Fernández Tavera y Julián González Fraile, que pertenecen a las asociaciones Espacios para la Memoria y Gefrema. Desde hace varios años están realizando un trabajo ejemplar de catalogación, estudio, difusión y puesta en valor de los numerosos vestigios de la contienda existentes en el término municipal de Rivas. Entre otras cosas, organizan un campo de trabajo (Un río con nombre de batalla) en el que participan jóvenes de diversos países. En la página de Gefrema podéis encontrar información para el programa de este año (27 de junio - 5 de julio).

Uno de los abrigos con ramal de acceso. Bastante mejor conservado que los de la Ciudad Universitaria (pero es que las arenas pleistocénicas no son como los yesos del Jarama).

Las trincheras se encuentran en un estado de conservación impresionante: las paredes excavadas en el yeso se mantienen perfectamente verticales 70 años después del final de la guerra. En algunos sitios incluso se observan las marcas de los picos. Al tratarse de zonas despobladas, además, las estructuras militares no se colmataron ni se destruyeron, al contrario de lo que sucedió en la Ciudad Universitaria. Al igual que en la Universidad, sin embargo, los restos que hoy en día se pueden contemplar no tienen que ver con la Batalla del Jarama propiamente dicha, que se desarrolló durante 19 fatídicos días de febrero de 1937, si no con la posterior estabilización y fortificación del frente.

Detalle del zigzag de una de las trincheras.

Una de las cosas que llaman la atención es que, en una zona relativamente reducida, resulta posible visitar una gran variedad de elementos defensivos (trincheras, ramales, refugios, fortificaciones de hormigón), lo cual supone un valor añadido desde el punto de vista didáctico. Por si los restos que se conservan no fueran suficientes para hacernos una idea de cómo era el frente, el equipo de Espacios para la Memoria ha reconstruido algunos tramos de trinchera con sacos terreros. El resultado es magnífico. El problema: cómo evitar que los sacos se degraden rápidamente a la intemperie.

Jacinto Arévalo explica a Alicia y Peter la estructura desde donde se lanzaban granadas. Al fondo, Julián González tomando una fotografía.

No lejos de las trincheras se encuentra el Puente de Arganda, que sobrevivió a la guerra, aunque tuvo que ser parcialmente reconstruido. Del conflicto conserva cicatrices en forma de impactos de bala parecidos a los que nosotros hemos documentado en la Facultad de Farmacia.

Barandilla del Puente de Arganda con huellas de impacto de bala.

Aprovechamos esta entrada para agradecer a nuestros guías sus detalladas explicaciones y esperamos que su proyecto de puesta en valor de los restos siga adelante con éxito.