martes, 6 de diciembre de 2011

Charlie murió antes de las 4 de la tarde

Gracias a las memorias de Pedro Mateo Merino ("Por vuestra libertad y la nuestra", 1986, Editorial Disenso), quien comandó la 35 Divisón Internacional en el Ebro, sabemos algo más de cómo fue aquel duro 15 de noviembre de 1938 en el que todo el batallón de Charlie, de la 35 División, murió defendiendo las posiciones de la Fatarella (Tarragona), para que el grueso del ejército republicano pudiera replegarse al otro lado del río Ebro:

"Apenas alumbró el día 15 de noviembre el enemigo empezó el ataque desde el flanco sur, en dos direcciones: a) Ascó-Flix, bordeando el río; b) a lo largo de la Sierra de la Fatarella, de abruptas pendientes en las estribaciones este, inaccesibles para los tanques republicanos. Las fortificaciones de hormigón, desprovistas de medios anticarro, eran muy vulnerables al ataque de las máquinas acorazadas y a la acción del fuego artillero. Acercándose impunemente a los nidos, los tanques fascistas hacían fuego de cañón y ametralladora a bocajarro, aniquilando a sus guarniciones. De este modo fue ocupando las alturas 562, 561 y 560. Entrada la mañana se adueño de Ascó, en el sector de la 44ª División (ahora relevada por la 3ª), y avanzaba hacia Flix. De hora en hora se hacía más crítica la situación; hasta las cuatro de la tarde no cesó el combate en el flanco izquierdo de la 35ª División, colgado sobre la Sierra de la Fatarella".
Precisamente la cota 562 es la que coincide con el enclave denominado Raïmats, un bosquecillo de pinos rodeado actualmente de terrazas agrícolas. Al oeste de dicho bosque tuvimos ocasión de excavar un tramo de trinchera en zig-zag y con ramal de acceso, que es donde encontramos el cuerpo de Charlie. Por otro lado las memorias de Pedro Mateo Merino nos confirman que la línea de fortines de Raïmats tenía serias carencias para hacer frente a una ofensiva con carros de combate, problemática que la hace extensible a todo el frente del Ebro. Precisamente en la excavación del Fortín 3 y de los tramos de trinchera cubierta que de él partían, pudimos comprobar en las paredes de hormigón los impactos “a bocajarro” de la artillería de los sublevados, así como las balas enganchadas en las maderas que aún cubrían las troneras.


Impactos de artillería en la pared Este del Fortín 3 de Raïmats
Impactos de artillería en la pared Norte del Fortín 3 de Raïmats

A lo largo de la tarde y casi hasta el anochecer de este 15 de noviembre consiguieron los republicanos frenar el avance fascista con una "poderosa cobertura área de medio centenar de cazas, que, dueños del aire, acosaban en vuelos rasantes a las vanguardias franquistas". El propio autor explica como la retirada a la margen izquierda del XV Cuerpo del Ejército llegó justo en ese momento. Se encomendó, precisamente, a la 35 ª Brigada el aseguramiento y cobertura de esa operación, así como la responsabilidad de volar los puentes y pasos después de evacuadas las fuerzas. También se voló la compuerta del río en Flix a las 22 horas del día 15, una vez pasaron todos los blindados y tanques, y en la madrugada del 16, una vez pasan las últimas tropas, el puente de hierro y la central hidroeléctrica de Flix, reconvertida en puesto de mando.

Lógicamente la 35 ª División fue la última en retirarse y, curiosamente, había sido una de las primeras en intervenir en la Batalla del Ebro, encabezando los ataques cuatro meses antes. Precisamente las Brigadas Internacionales estaban en esas fechas haciendo el desfile de despedida en Barcelona, pero sabemos que muchos habían conseguido permanecer en el frente de batalla. Sobre la participación de las Brigadas Internacionales en la Batalla del Ebro Pedro Mateo Merino cita textualmente unas palabras del general Rojo:

"Todas las unidades que en ella participaron rivalizaron en destreza y heroísmo, pero entre las que cumplieron un esfuerzo más persitente y variado en los múltiples cometidos que podían atribuirse a una unidad en tres meses y medio de lucha, descolló sin duda, entre otras, la 35ª División".