jueves, 6 de junio de 2013

Bandas, tribus, jefaturas y... brigadas internacionales

Brigadista delante del monumento a las Brigadas Internacionales de la Ciudad Universitaria en la inauguración en octubre de 2011.

A veces revoloteando en internet se llega a curiosas conexiones y casualidades. Ayer nos enterábamos de la triste noticia, una verdadera vergüenza internacional, de que un juez ha aceptado la tesis del grupo profascista Manos Limpias en cuanto a la supuesta ilegalidad del monumento que hace menos de dos años fue levantado en el campus de la Ciudad Universitaria en honor de aquellos más de 40.000 luchadores antifascistas de más de 35 nacionalidades que formaron las Brigadas Internacionales. El sencillo monumento fue pagado con dinero de las asociaciones de brigadistas repartidas por medio mundo y que tienen a aquellos luchadores como ejemplo para las luchas del presente. Miles de ellos combatieron y murieron en ese campus de batalla que nunca les había brindado ni un mínimo recuerdo, hasta que ese modesto monumento fue levantado e inaugurado en octubre de 2011 con la presencia de algunos de los últimos brigadistas vivos.

Sin embargo el inmenso "arco de triunfo", que realmente es el arco de la ingnominia, sigue presidiendo la entrada del campus. Si contrastamos el tamaño de ambos monumentos creo que tenemos la mejor metáfora material del tipo de memoria histórica que subyace en la mayor parte de nuestra sociedad. Pero volviendo a las conexiones a las que me refería, también ayer estaba buscando libros y artículos del antropólogo norteamericano Elman Rogers Service, sí, aquel que hizo su famosa división de los grupos en bandas, tribus, jefaturas y estados, y que todavía usamos frecuentemente en arqueología. Descubrí que su obra fue posible gracias a su convicción de estudiar antropología mientras luchaba con una de estas brigadas internacionales en España, la Abraham Lincoln Brigade. Sabemos que estuvo en Barcelona en 1938, que volvió a Michigan ese mismo año para reorientar sus estudios en ciencias sociales hacia la antropología, pero que tuvo que esperar unos años todavía para licenciarse ya que volvió a combatir en la Segunda Guerra Mundial. Su obra se centró en comprender el origen de la desigualdad y la institucionalización de la explotación social.


Cuadro clásico de Elman Service con las características socieconómicas básicas de las cuatro categorías en las que se pueden englobar prácticamente todas las formaciones sociales. 

Ahora me quedan las dudas de hasta qué punto Service, aparte de todos los ejemplos antropológicos sudamericanos con los que trabajó directamente, no le darían vueltas también en su cabeza las vivencias españolas, y que cuando aludía a que lo característico de los estados es un líder soberano, apoyado por una burocracia aristocrática, a la que se le piden lealtades que trascienden el parentesco, no se estaba refiriendo también a Franco y al incondicional apoyo a su causa de la iglesia católica, la aristocracia y la alta burguesía. Aunque tampoco es un tema menor que en los estados haya una sucesión hereditaria directa del soberano, más aún si vemos la forma en la que la jefatura del estado pasó directamente de un dictador al rey que tenemos actualmente.

Esperamos que prime la cordura, que este monumento se mantenga, y que sea la base de nuevas rememoraciones y estudios de aquellos internacionales que precisamente en este campus de Ciudad Universitaria enarbolaron el famoso grito: "Madrid será la tumba del fascismo".   

8 comentarios:

David Hornero dijo...

Yo no se si sera su tumba, pero de momento esta muy vivito y puteando. Un abrazo, amigos.

pericopalotes dijo...

¡Dios mío, los extremos se acaban tocando!. Según leía lo de los soberanos y su perpetuación por vía sanguínea -absurda a todas luces, si aplicamos criterios de representatividad democrática- se me estaba viniendo a la cabeza la estirpe de Corea del Norte... ¿qué son ya, 3ª generación?, ¿y los Castro, una suerte de vía parenteral?. Hasta que no desaparezcan todos los reyes y dictadorzuelos del planeta colocados 'a la búlgara' no me tragaré la epístola de los buenísimos de la estrella roja y los malísimos del crucifijo enfrente. Jejeje.

AGR dijo...

No se trata una apología de los "buenísimos de la estrella roja". En la entrada se hace referencia a las Brigadas Internacionales como luchadores contra el fascismo y defensores de un régimen político legítimo -la Segunda República Española.

Carlos Llanza dijo...

Si los Brigadistas luchaban por algo ni remotamente parecido a una democracia entonces yo soy el Dalay lama. Estos señores no eran ni una ONG ni monjintas... eran stalinistas y así hay quedecirlo, se enrolaron en una brigadas organizadas desde Moscú por un régimen totalitario que costó millones de vidas humanas y, desde luego, no hubieran dejado títere con cabeza de haber ganado la guerra... si no que se lo pregunten a Andreu Nin.

José Ángel Hierro Gárate dijo...

Es curioso ver cómo los mismos que hubiesen aplaudido la "ejecución" de Nin (por rojo matacuras) en el caso de que no lo hubiesen asesinado los servicios secretos soviéticos (que es lo que habría pasado, sin ninguna duda, de haber sido capturado por los vencedores de la Guerra Civil: por mucho menos de lo que dijo Nin e hicieron las milicias de su partido mataron a otros muchos) lo sacan siempre la palestra para "demostrar" las maldades del gobierno republicano en guerra y su pretendida absoluta sumisión al estalinismo. Muletilla tópica que viene desde los tiempos de Bolloten y que repiten y repiten sin parar. Qué aburrimiento, por dios.

AGR dijo...

Naturalmente, había brigadistas estalinistas (el infame André Marty), de la misma manera que los había (y muchos) que simpatizaban con diversas corrientes de la izquierda no totalitaria. Aquí podemos incluir a miles de combatientes británicos, norteamericanos, escandinavos y de países colonizados.

De todas maneras, incluso los estalinistas (o más que nadie los estalinistas) estaban luchando por la democracia. No porque creyeran en ella, lógicamente: durante los años 30 Stalin optó por apoyar a las democracias burguesas, frente a la expansión de las revoluciones que preconizaban los trotskistas. De ahí que agentes soviéticos o prosoviéticos asesinara a revolucionarios como Andreu Nin.

La defensa de la democracia burguesa por parte de la URSS en España es equivalente a la que realizó en otros lados, como por ejemplo China, donde Stalin apoyó a la facción nacionalista por encima de la comunista. Por lo tanto: independientemente de las razones que guiaron a sus miembros, la realidad es que las Brigadas Internacionales defendían la democracia. Y desde luego, muchos de quienes luchaban por el cambio social y no por una democracia burguesa jamás defenderían una revolución al estilo de Stalin.

SP7 dijo...

Por si no lo sabeís el régimen stalinista del que tan orgullosos pareceís estar como símbolo "democrático", o al menos eso os creeís a los que veo de la Facultad de Geografía e historia a la que voy mataron más personas que los regímenes fascistas. Por cierto la memoria histórica que teneís es un tanto selectiva. A ver si ponen un monumento a los legionarios que dieron su vida en el clínico por ejemplo, o de eso no se puede hablar...

José Ángel Hierro Gárate dijo...

Esas heroicas tropas coloniales (que jalonaron su ruta desde Andalucía hasta Madrid de heroicidades sin número, entre otras la aplicación del Bando de Guerra a cientos o miles de personas) ya fueron homenajeadas en el arco de triunfo. Sinceramente, no creo que el monumento a "los internacionales" le haga sombra. Se ve que en lo que respecta a la Guerra Civil, igual que hay muertos de primera y de segunda también hay dos categorías de monumentos: los que se pueden levantar y deben permanecer en pie como perenne recordatorio de lo que pasó (los de los que ganaron) y los de los que perdieron, que s eve que atentan contra la ordenación del territorio. País.