domingo, 21 de julio de 2013

De las Brigadas a los Andes (I)


Este mes estamos trabajando en Chile en el marco del proyecto Ecología Política en la Puna Atacameña codirigido por Frances Hayashida (University of New Mexico), César Parcero (INCIPIT, CSIC), Diego Salazar y Andrés Troncoso (Universidad de Chile). Nada más llegar, en conversaciones informales con compañeros especialistas en Arqueología andina, comenzó a salir el nombre de John Murra (1916-2006), uno de los padres de la investigación sobre el Imperio Inka, un tipo peculiar, con un agudo sentido crítico y un humor a prueba de bombas. Traemos a colación a este científico social para complementar un post anterior firmado por el compañero Carlos Marín y titulado Bandas, tribus, jefaturas… y brigadas internacionales.

El judío John Murra nació en Ucrania, de ahí pasó a Rumanía y de adolescente comenzó a trabajar en una fábrica en Croacia. Proletario activista en la lucha comunista acabó con sus huesos en la cárcel en varias ocasiones. Para alejarlo de esta existencia problemática, un pariente, contrabajista de la Sinfónica de Chicago, lo reclamó desde los EEUU. Fue allí donde Murra se matriculó en la Universidad para cursar Sociología. Muy sonada fue la clase en la que interrumpió al maestro Radcliffe-Brown para espetarle: ¿Y qué pasa con la lucha de la clases? Siempre combativo, fue detenido de nuevo por alborotador en varias ocasiones. Consiguió el Bachelor onf Arts en Sociología en 1936, justo cuando surge su interés por la antropología y da comienzo la guerra civil española. Su militancia en las Juventudes Comunistas le lleva a enrolarse en las Brigadas Internacionales. Llega al puerto francés de Le Havre en 1937, con veinte años. Su formación políglota le lleva a colaborar con la red que pasaba combatientes voluntarios a la zona leal republicana por los Pirineos. Una vez en España, trabaja como traductor del Estado Mayor Político de las Brigadas Internacionales en Albacete. En febrero deserta de este puesto para incorporarse al frente, lo que le lleva de nuevo a la cárcel. En todo caso, consigue su objetivo y participa en el cruce republicano del Ebro formando parte del 58 Batallón Lincoln, XV Brigada. En la ofensiva es herido de gravedad y retirado a la retaguardia. Con la caída de Catalunya ingresa en varios campos de concentración franceses. Retorna a USA y continúa su postgrado en Antropología. 
Brillante docente de la Universidad de Chicago se especializa en etnohistoria con una tesis doctoral sobre el Valle del Cañar (Ecuador). En el marco del final de la IIª Guerra Mundial, Murra forma parte de toda una generación de intelectuales que va a reflexionar sobre las causas del ascenso del totalitarismo. En su caso, pesará mucho la experiencia en la guerra civil, en donde se desentiende del comunismo para abrazar ideas anarquistas. Desde la antropología, retoma los conceptos de Polanyi de reciprocidad y redistribución para elaborar su teoría socioeconómica sobre el sistema de poder que sostiene el Imperio incaico. En su obra cumbre The Economic Organisation of the Inca State (1956, traducida e España en 1978) Murra desarrolla su hipótesis del control vertical de los pisos ecológicos como un modo de producción original de los Andes. Aquí analiza los mecanismos de solidaridad, cooperación y reciprocidad comunitarios desarrollados por las comunidades campesinas subalternas (ayllus) y cómo son destruidos por la redistribución Inka, un estado que poco tenía que ver con esa imagen de Estado del bienestar propuesta por otros antropólogos yanquis. En su opinión, el Imperio generó clases sociales subordinadas (aclla, yana, mitima) y acabó con unas comunidades andinas sin Estado, sin clases sociales y sin propiedad privada.

Fotografía publicada en el libro: Camaradas: relatos de un brigadista en la guerra civil española; de Harry Fisher.
De izquierda a derecha: Bienvenido Domínguez (Cuba), Jack Schulman, Joe Azar, Julius Deutsch. Detrás, en las mismas posiciones anteriores: Joe Stone, Mome Teitelbaum, Sam Stone, Robert Zimmer y John Murra.