viernes, 30 de septiembre de 2011

Trinchera de un solo sentido

Nuestros últimos dos días en La Fatarella los hemos dedicado a excavar un tramo de trinchera bien conservado. Se trata de una trinchera de comunicación, no de resistencia, al contrario de lo que hemos excavado hasta ahora. Al ser una vía de paso, aparece muy poco material arqueológico: frente a las docenas de casquillos disparados, granadas y cartuchos sin usar que hemos descubierto en otras partes, aquí sólo han aparecido un par de proyectiles de Mosin y elementos relacionados con la vida diaria. Entre estos últimos podemos mencionar tres o cuatro latas de atún, un tintero, un par de hebillas, un tubo de pasta de dientes (¡todavía con pasta!) y un frasco de Clavitam, "reconstituyente rico en vitaminas A, B y D" según rezaba la propaganda de la época. La dieta en el frente, escasa en frutas y verduras frescas, requería de complementos vitamínicos para evitar enfermedades.

Los ramales de comunicación se utilizaban para entrar en las posiciones de combate y salir de ellas. La de Raïmats resultó ser de un solo sentido.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Fortines del Ebro: entonces y ahora

El Fortín nº3 a finales de 1938

Al acabar la Batalla del Ebro, un grupo de militares italianos realizó una documentación detallada de las posiciones republicanas de La Fatarella. Las fotografías y planos han permitido a la Asociación Lo Riu localizar los fortines. Gracias a este trabajo hemos podido excavar durante la última semana una de las estructuras. Las imágenes ofrecen una valiosa información sobre los búnkeres en el momento de su uso, así como los daños que recibieron durante la batalla. En la fotografía superior se advierten con claridad los impactos de armas pesadas y ligeras que sufrió el Fortín nº3. La excavación arqueológica ha ofrecido más detalles.

El Fortín nº3 antes de la excavación

El Fortín nº3 al acabar la excavación

Al limpiar el interior del fortín descubrimos dos impactos de artillería y numerosas huellas de metralla en todas las paredes. Los disparos consiguieron colarse a través de las troneras. Además, en los maderos que forraban las aspilleras para evitar que rebotasen las balas y la metralla encontramos incrustadas tres balas de 7 mm de fabricación nacional. Estar en el interior del Fortín nº3 el 14 de noviembre de 1938 debió de ser una experiencia espantosa.

Los búnkeres de La Fatarella sufrieron tanto durante la guerra como después. Al acabar la contienda, volaron las cubiertas de todas las estructuras de hormigón para evitar que se pudieran reutilizar. Posteriormente, los dueños de las tierras los sepultaron bajo terrazas de cultivo para poder seguir utilizando sus campos de almendros y olivos.

Setenta y tres años después, el trabajo de Lo Riu y nuestras excavaciones hacen que los fortines de La Fatarella vuelvan a ser visibles y visitables. Un símbolo, quizá, de que comenzamos a reconciliarnos con nuestro pasado.

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Agradecemos a Joan Sambró que nos proporcionara las imágenes históricas de los fortines de La Fatarella.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Granadas a punta pala

El fondo de la trinchera sigue siendo rico en hallazgos. En uno de los vértices del zigzag hemos encontrado hoy tres granadas: dos Lafitte y una ofensiva polaca B-1. La polaca tiene todavía la anilla puesta. Las Lafitte puede que fueran lanzadas pero no estallaron.

Localización de las granadas tal y como aparecieron en la trinchera: 1 y 3, Lafitte; 2, polaca.

martes, 27 de septiembre de 2011

Dentro del fortín

Carlos Marín registrando los materiales procedentes del interior
de una de las galerías de acceso al Fortín 3.

Nuestras excavaciones en La Fatarella se centran en dos sectores de una misma posición: una trinchera en zigzag excavada en tierra y un cinturón defensivo situado a una cota más baja y compuesto por fortines de hormigón unidos por galerías y trincheras abiertas.

En concreto estamos excavando el que denominamos Fortín 3, siguiendo un plano levantado por las tropas italianas al acabar la Batalla del Ebro. Este fortín tiene dos troneras e igual número de puertas de acceso, que dan a galerías cubiertas. Las paredes del búnker muestran dos impactos de artillería, seguramente proyectiles disparados por carros de combate, y numerosas huellas de metralla. En una de las troneras recuperamos varias balas de 7 mm incrustadas en las maderas que se colocaban para absorber los impactos y evitar rebotes de disparos o metralla.

Xurxo Ayán excava el acceso oeste al Fortín 3.

El interior del fortín ofreció apenas materiales. Con las galerías de acceso tuvimos más suerte. En una de ellas (la oeste) encontramos docenas de casquillos y cartuchos de Máuser alemán de 7.92 mm y de Maúser español de 7 mm, latas, una botella grande de medicina, un fragmento de una granada de fragmentación polaca wz 31 y una granada ofensiva completa (probablemente una polaca B-1).

Vista de la galería oeste desde la entrada del fortín.

Parte de los materiales in situ dentro de la galería oeste del Fortín 3

La disposición de los materiales y la abundancia de munición usada por los franquistas hace pensar que se trata de basuras arrojadas después de la batalla por el ejército ganador. Una de las sorpresas fue encontrarnos con restos de la arpillera de un saco terrero. El hormigón del búnker recubrió el saco, lo que permitió su conservación.

Negativo de un saco terrero con restos de arpillera en el Fortín 3.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Cartuchos sin usar

En el suelo de una de las trincheras que estamos excavando hemos encontrado varios paquetes de cartuchos de Mosin Nagant todavía sin abrir, dentro de su envoltorio de papel de estraza perfectamente conservado. Nos dan una idea del fin repentino de esta posición. Nadie se los llevó tras la guerra, quizá porque quedaron parcialmente cubiertos de tierra y han permanecido en el sitio donde cayeron hasta que nosotros los excavamos.

En la misma trinchera encontramos un cargador vacío de una ametralladora italiana Breda. Abajo podéis ver una foto del cargador con la munición, que nos reenvía Rodrigo Gómez.

Moral por un tubo

Este tubo de dentrífico o pomada apareció en superficie al lado de la trinchera que excavamos. Se puede observar perfectamente a un miliciano levantando el fusil con entusiasmo, en una clásica pose propagandística. Quizá el tubo contenía algún tipo de ungüento para mantenerse firmes en la lucha contra el fascismo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Calcetines

Este es el interior de una de las botas que llevaba Charlie, el soldado que exhumamos la semana pasada en las trincheras de La Fatarella. En su interior se observan todavía, con total claridad, las marcas dejadas por un grueso calcetín de lana. Una forma de combatir el frío de noviembre en 1938.