sábado, 20 de noviembre de 2010

Objetos de gran valor


Estos últimos días ha circulado por los medios el siguiente titular: "Arqueólogos del CSIC desentierran objetos de gran valor de la Guerra Civil", a partir de una nota de prensa enviada por la propia institución. Desgraciadamente, ningún medio se ha puesto en contacto con nosotros para que les contáramos lo que realmente hacemos y se han limitado por lo general a resumir (mal) y a descontextualizar la nota de prensa.

Cualquiera que haya seguido este blog sabrá que desenterrar "objetos de gran valor" es precisamente de lo que no trata este proyecto. Encontramos, eso sí, objetos que nos hablan de personas y hechos de un pasado doloroso, objetos que revelan historias íntimas, a veces de sufrimiento, muerte y privaciones, otras de terror, o amor o camaradería.

No reescriben la Gran Historia (la de las batallas y las decisiones políticas), pero nos ayudan a experimentarla de otra manera. Y son una ventana hacia otra historia, que no suele aparecer en los libros: la historia de todos los días, la de los actos cotidianos y triviales (no tan triviales en tiempos de guerra). Es la historia de la gente que no la tiene (a veces porque se la han robado): soldados rasos, mujeres, niños, presos, trabajadores forzados.

Los objetos que excavamos son artefactos humildes -siempre- pero en su humildad tienen un poder enorme. Evocan, rememoran y emocionan. Nos nos dejan olvidar. Y nos permiten conocer de otro modo el pasado violento y dictatorial de España. Porque conocer la historia no es simplemente un proceso intelectual que ocurre en nuestras cabezas. La historia se toca con los dedos y se ve y se escucha. La historia se huele en las trincheras y en las zanjas de los campos de concentración. La historia está en un parte de guerra y en una condena a muerte, por supuesto, pero también en una lata oxidada y un casquillo percutido.

Desde este punto de vista, sí que desenterramos objetos de gran valor. Pero su valor no se mide en términos de mercader de antigüedades ni de historiador erudito. Es el valor de las cosas que realmente importan. Las que hacen sentir, aquí y ahora, la fuerza del pasado.

2 comentarios:

Ismael dijo...

Primero darte la enhorabuena por estas líneas tan sinceras y demoledoras, me identifico plenamente con tus pensamientos.
Y segundo, reivindicar a las latas de trinchera y los casquillos percutidos. El estudio de estos restos, tan "intranscendentes" para algunos, consigue que nos aproximemos a los hechos desde una óptica mucho mas humana.

nostromo dijo...

Pues tendréis que hablar con el responsable de prensa de vuestra institución, porque ha logrado dar a entender justo lo que no queríais, y los medios no han hecho más que repetirlo. En cualquier caso enhorabuena por vuestro trabajo y por la investigación que lleváis a cabo, y también por la pasión que transmite este post!