lunes, 14 de marzo de 2016

Materialidades Represivas 001: Leyenda



La cárcel de Miguelete se encuentra en la C/ Miguelete 1825. Inaugurada en 1888 fue una de las principales prisiones de Montevideo, situada en la Ciudad Nueva, la ampliación republicana de la ciudad colonial o Ciudad Vieja. Al comienzo fue una cárcel mixta, pero con una clara discriminación de género en clave arquitectónica, ya que a las mujeres se les reservaba "el gallinero", las zonas más bajas y por lo tanto más sucias. Posteriormente sólo fue para hombres y en la fase final se mantuvo un pabellón para adolescentes.

El edificio se desarrolla sobre un predio de planta pentagonal ya que sigue el modelo decimonónico de cárcel radial. Cuenta con una nave principal de entrada, de fachada neoclásica con frontón y cuatro columnas, enmarcada por otras dos naves gemelas dispuestas en paralelo. Desde este cuerpo de entrada se accede al gran eje distribuidor y organizador del espacio, cubierto por una semicúpula. De ahí parten los cuatro brazos que componían el celdario, con 3 plantas y 84 celdas cada uno. Entre los brazos del celdario se encuentran tres patios de forma romboidal. Dos de estos patios fueron modifificados en los años 30 con la construcción de talleres para los presos. Todo ello está enmarcado por un muro perimetral de gran altura.

En estos muros de los patios se realizaban los fusilamientos de los presos condenados a muerte, bajo la frase de Platón: "El más desgraciado entre todos los hombres es el que no sabe sobrellevar las desgracias". Estos fusilamientos eran públicos y tenían gran demanda de visitantes. Actualmente son visibles en el muro los impactos de bala, así como los restos de las letras en mayúscula que formaban aquel cartel. Jorge Tiscornia, el preso político que más tiempo pasó en una cárcel uruguaya comenzó a rastrear a partir de una fotografía la posible ubicación de esa leyenda que enmarcaba el ajusticiamiento público de los reos. Tapado por los muros de uno de esos talleres construidos en los años 30 aparecieron los negativos de las letras. En una primera fase se ha demolido la pared trasera de uno de esos talleres para hacer visibles los restos de la leyenda en el muro perimetral de la cárcel. Existe un proyecto de investigación para recuperar la frase y documentar arqueológicamente el lugar.   

En la década de 1960 fue lugar de reclusión de militantes políticos, como por ejemplo del MLN-Tupamaros que, en su mayoría, fueron trasladados en 1969 por motivos de seguridad al Penal de Punta Carretas. En 1970 todavía había nueve presos políticos procesados por “delitos leves”. Mantuvo sus función como cárcel para presos "comunes" hasta 1990.


Actualmente, el brazo que parte de la C/ Arenal Grande ha sido reutilizado y reformado como Espacio de Arte Contemporáneo (EAC).