jueves, 24 de junio de 2010

Suelos y suelas

Habituados a lo extraordinario, sucede que usualmente no nos sorprendemos en cuanto nos encontramos frente a aquellos elementos de la vida cotidiana. Desmerecimiento de lo cotidiano que implica un rechazo a lo propio o, cuanto menos, un pasarlo por alto. ¿Qué ocurre cuando esto sucede al momento de reflexionar acerca de las implicancias de un Sistema Totalitario? Las recientes excavaciones en uno de los sectores de “casas de los familiares” de los detenidos y en la “casa del Teniente” en el Destacamento Penal de Bustarviejo, vienen a plantearnos nuevamente que la emergencia de la vida cotidiana quizá constituya una de las claves que no pueden seguir desoyéndose.

Suelas y un zapato de mujer sobre el suelo (UE023)
junto a una de las cameras, en la "cas fam 003
".

Sin ir más lejos, nos daría la pauta de que la represión impuesta por el Régimen no se limitó a los detenidos sino también a sus esposas e hijos y (en líneas generales y de diferentes modos) al conjunto de la sociedad. Caso contrario, seguir hablando de una comunidad que queda al margen está cimentando la imposibilidad de partir de ella misma para desentrañar un complejo dispositivo.

Si el sistema impuesto por el Régimen se asentó en lo más profundo de la sociedad, será en el seno de la misma donde debemos rastrear aquellos elementos que se enraizaron y que, desde entonces, no nos permiten comprender la naturaleza de lo sucedido. Creemos que la recuperación de la memoria histórica a partir de este tipo de lugares es clave puesto que puede permitir mostrarnos una cotidianeidad pasada en tanto sustrato común con nuestra cotidianeidad presente: nuestra situación actual tal vez tenga que ver más de lo que creemos con aquello.

Restos de suelas y calzados en la "casa del Teniente".

Cuando emerge la cotidianeidad comienzan a verse las raíces más profundas donde llegó la represión del Régimen, y precisamente por ello, las claves por donde comenzar a repensar el modelo de sociedad impuesto por la experiencia franquista. La cotidianeidad puede constituirse suelo común en donde cada miembro de la comunidad pueda reencontrarse con la capacidad y la posibilidad de revertir los largos efectos del sistema represivo. Por supuesto, algo más que suelas sobre un suelo.

2 comentarios:

Marín dijo...

Muy bella entrada, sí señor. Muy buena metáfora de lo que nos une con ese pasado, ahora miraré de forma distinta las zapatillas que dejo bajo la cama todas las noches.

Santiago dijo...

Ya llegó la esperada entrada. Muy bien. Lo cierto es que ahora me acuerdo de esa persona que viendo asomar un zapato de una caja que traíamos de las trincheras me preguntó que desde cuándo la basura se consideraba historia. Creo que la respuesta era innecesaria porque hubiera sido redundante.