miércoles, 4 de junio de 2014

Ponte el Cinturón, es muy importante

En los últimos años, las guerras Cántabras están atrayendo cada vez a más gente. Eruditos, aficcionados, montañistas y profesionales de la Arqueología prospectan la Cornisa Cantábrica a la búsqueda de campamentos romanos y yacimientos asociados. Lo mismo está ocurriendo con las últimas Guerras Cántabras, esto es, los combates en el Frente Norte entre 1936 y 1937. Desde el Nalón hasta el Bidasoa, escenarios de la guerra civil están siendo registrados, indicados y divulgados gracias al trabajo de un tropel de gente que se ubica al margen de la Academia y de las Administraciones. Esta realidad sociológica emergente se manifiesta de lleno en el caso de Bizkaia en torno a todo un sistema defensivo que se presenta coma la principal ruina del conflicto en el Norte: el denominado Cinturón de Hierro (Burdin Hesia en euskera) en el entorno de Bilbao.
 Miembros de Burdin Hesia Ugao.
Nuestro equipo de trabajo ha tenido la ocasión de disfrutar del buen hacer de asociciones locales que le han sacado los colores a la Administración a la hora de reconocer el valor patrimonial de los frentes de batalla de la guerra civil. Este fue el caso de la Associació Lo Riu, en Tarragona, que revirtió el impacto sobre las posiciones republicanas de La Fatarella causado por la explotación agrícola y la instalación de un parque eólico. Miembros de la asociación llegaron a investigar en archivos de Roma para hacerse con las fotografías que los italianos hicieron de los búnkers y refugios tras la batalla del Ebro. Existen ejemplos puntuales como éste en toda la geografía española. Sin embargo, el caso del Cinturón de Hierro va más allá. El Cinturón nos pone, a  amplios sectores de la sociedad. Ya desde hace años, la Asociación Sancho Beurko ha focalizado su interés en esta infraestructura bélica, recuperando a su vez la microhistoria de la guerra civil en Euskadi, a través de una serie de monografías de obligada consulta para todo aquel que se quiera adentrar en este tema. Desde entonces, el interés no para de crecer, no sólo en el mundo de los aficcionados, sino también en el ámbito gubernamental. Existe una voluntad política real por parte de ayuntamientos, Gobierno vasco y Diputaciones forales para recuperar y dar a conocer un patrimonio que legalmente todavía no es patrimonio.
Para calibrar el alcance de este fenómeno vizcaíno y alavés basta con reseñar dos iniciativas que coinciden prácticamente en el tiempo.
Hace escasos días se celebraron unas charlas sobre el patrimonio de la guerra civil en Llodio (Araba), con la participación activa de arqueólogos e historiadores profesionales y aficcionados. Esta jornada complementó la 2ª Carrera de Montaña Cinturón de Hierro. Un gran ejemplo de visibilización de un sistema defensivo en muchos casos oculto y desconocido. Este reciente proceso de patrimonialización ha conseguido recuperar un recurso que sigue marcando el paisaje postindustrial de esta zona de Bizkaia.
Así mismo, el próximo domingo, la Asociación Burdin Hesia Ugao dará inicio a su 3ª Semana Histórica que este año contará con una visita guiada y teatralizada a los vestigios del Cinturón, restos que han sido debidamente señalizados. Las jornadas se completan con dos conferencias (10 y 12 de junio), mientras que el sábado 14 se homejareará a las víctimas del bombardeo que Ugao sufrió durante la guerra civil.
La visita del domingo promete. Esta es la sinopsis argumental ofrecida por la organización:

DÍA 18 de junio de 1937. Bilbao está siendo rodeada y la IV Brigada de Navarra se dispone a entrar en la villa de Ugao-Miraballes para explorar las posiciones del Cinturón de Hierro en donde las tropas Vasco-Republicanas en retirada ofrecieron la jornada anterior una dura resistencia. ¿Se encontrarán las patrullas de exploración franqistas con los últimos gudaris y milicianos rezagados y desorientados del Cinturón?

El presente que estamos viviendo está marcado por la participación ciudadana. La gente que defiende el protagonismo de la acción cívica ha sido definida como frikis por parte de ciertos sectores del orden establecido. Benditos frikis que consiguen hacer público lo que es patrimonio público, de todos, y encima se preocupan por enseñar lo que tan bien conocen. Toda una lección para científicos despistados.
Reproducción a escala 1:50 de un fortín del Cinturón de Hierro (Manu Paz Varela)