martes, 8 de julio de 2014

Tercera campaña de excavación en el centro clandestino de detención La Tablada / Base Roberto

Acabamos de terminar la primera parte de la intervención arqueológica que hemos diseñado desde el GIAF para el centro clandestino de detención (CCD) La Tablada / Base Roberto. Los almanaques y periódicos que se encuentran en las diversas estancias de este edificio indican claramente que su último uso, como cárcel, fue en octubre del 2012. Ahora mismo están comenzando las obras que lo va a convertir de nuevo en un centro represivo, en este caso del Instituto del Niño y del Adolescente del Uruguay (INAU): un centro de alta seguridad para menores. Precisamente estas reinterpretaciones del edificio en clave represiva durante la democracia suponen los principales inconvenientes a la hora de poder interpretar la espacialidad, morfología y uso del edificio en 1977, cuando se instaló allí el CCD mencionado.

El edifico que observamos actualmente es obra de los arquitectos Eugenio P. Baroffio y Buenaventura Addiego, quienes en 1925 recibieron del estado la orden de reformar y ampliar el edificio previo, que data de 1868. De aquel se conserva la torre y fachada central. Siguiendo un estilo encuadrable en el eclecticismo historicista, de clara influencia neoclásica, se añadieron alas laterales a esta torre central de dos pisos así como todo un nuevo sector hacia el norte.

Fachada principal del edificio en donde se aprecia la diferencia entre el cuerpo original (1868), asociado a la fachada principal, y la ampliación de 1925. 

Todas estas ampliaciones guardan una clara simetría y se desarrollan sobre un eje principal sur-norte. En la planta baja del edificio original pasaron a albergarse las oficinas bancarias y de telégrafos. Las alas laterales fueron dotadas de galerías porticadas, y se destinaron a salón restaurante y cocinas -la occidental- y administración -la oriental-. Siguiendo el eje principal del edificio, llegamos a la gran sala de transacciones, epicentro del negocio ganadero, rodeada de pequeños despachos que fueron ocupados por los consignatarios, aquellos representantes de los ganaderos del interior que intentaban sacar el mejor precio de la venta del ganado ante los representantes de los frigoríficos, un trust en manos estadounidenses. El final de esta gran sala se corresponde con la fachada trasera del edificio, la septentrional, que nuevamente fue cerrada mediante una galería porticada. El piso superior era propiamente el hotel de La Tablada, en donde se alojaban los ganaderos y hacendados que se desplazaban desde el interior del país hasta Montevideo. Fuera del edificio, más allá de la valla que delimita el jardín que rodea el edificio, existe un gran conjunto de estructuras que tiene que ver directamente con el ganado: corrales, básculas, bañeras, etc. Todo este conjunto estuvo en uso hasta los años 50, cuando quedó abandonado.

Planta de la Tablada Nacional tras la remodelación de Baroffio y Addiego.

En plena dictadura, entre los años 1977 y 1983, se instaló el mencionado centro clandestino de detención, tal y como explicamos en otra entrada. Seguramente el hecho de que se encuentre en las afueras de Montevideo, pero en una zona escasamente poblada, que incluso hoy presenta grandes vacíos constructivos, y la versatilidad del edificio, cuya disposición arquitectónica fue fácilmente traducible en términos represivos, estuvieron detrás de la elección del lugar como CCD.

De este modo la parte principal del edificio fue reinterpretada como lugar de descanso y vida cotidiana de los militares, mientras que la parte trasera -la gran sala de transacciones y los escritorios de los consignatarios- fueron propiamente dicho el campo de concentración. En un primer momento los secuestrados permanecieron sentados en sillas, con las manos atadas y las capuchas puestas, en la sala de transacciones, dejando pasillos para la guardia, y los hombres separados de las mujeres. Por la noche las sillas plegables se recogían y cada uno dormía en ese mismo lugar tirado sobre el piso. Las salas laterales se destinaron para la recuperación de los torturados. Más adelante cambió el uso del espacio concentracionario, y los secuestrados pasaron a ocupar exclusivamente los escritorios de los consignatarios, perimetrales a la gran sala central. El piso superior tuvo un uso mixto, ya que funcionó tanto como salas de tortura especializadas como lugar de descanso para los militares de menor rango. También había oficinas donde, por ejemplo, los torturados eran obligados a firmar sus declaraciones. La mitad septentrional del edificio, o parte trasera, es la destinada a fines concentracionarios, mientras que la mitad meridional, la de la fachada principal, en donde están los principales salones, fue de uso exclusivamente militar. De hecho los secuestrados eran ingresados por la galería porticada trasera, en donde se les hacía un reconocimiento médico, y se les asignaba un número y un código de colores. Así la planta baja quedaba dividida claramente en dos sectores, funcionalmente bien delimitados.

Según podemos inferir de la evolución arquitectónica del edificio, así como de los testimonios de los informantes, en ese momento de uso como CCD la estructura del edificio prácticamente era la misma que cuando fue Tablada Nacional. Es decir, los militares, y en concreto el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA) que operaba en la Base Roberto, reutilizaron el edificio sin apenas modificaciones. Es más, fue decorado con cuadros y muebles que habían sido robados de las casas de los secuestrados. Algunos de los detenidos recuerdan cierto aire señorial del edificio, como por ejemplo cortinones de terciopelo, que sin duda provenían del antiguo centro administrativo y hotel vinculado al negocio del ganado.

En 1985, con la vuelta de la democracia, fue traspasado del Ministerio de Defensa al de Transportes y Obras Públicas, quien comenzó a realizar unas obras de adaptación para convertirlo en un reformatorio para menores. En el año 1986 fue declarado Monumento Histórico Nacional. Esta declaración se hizo sobre la finca del padrón que ocupa la Tablada Nacional, pero no fue redactado ningún expediente de declaración, ni se realizó estudio histórico o planimétrico alguno. Fue inaugurado como reformatorio en 1988 y estuvo en uso durante los años 90. En torno al año 2002 se convirtió en cárcel. Duró hasta el año 2012, como indicábamos más arriba.

Todo apunta a que es durante fines de los años 80 y comienzos de los 90 con las remodelaciones para hacer el centro de menores, como durante todos los 90 cuando fue convertido en cárcel, cuando se hicieron las remodelaciones arquitectónicas más notables. A los grandes salones de la planta baja se les añadieron entrepisos de hormigón armado, destinados a las visitas de los familiares. Para ello se añadieron muros y escaleras de subida en el lugar donde originalmente estaban las rejas que marcaban la entrada a los dos grandes salones simétricos, que eran idénticas a las que aún se conservan en el pasillo central de acceso. La gran altura de estos salones queda así interrumpida en la mitad septentrional de los mismos por nuevos módulos de hormigón sustentados en pilares. Las cocinas también fueron radicalmente modificadas, cambiando por completo su distribución interna. El paso a la sala de transacciones también fue modificado, colocando una puerta en lugar de una reja corredera "como de cine" que cerraba un vano mayor, y que algunos de los presos políticos que pasaron por aquí recuerdan bien. Los escritorios de los consignatarios fueron convertido en celdas, cambiadas sus puertas y ventanas, y añadiendo nuevos vanos para la ventilación y el alumbrado. La galería posterior del edificio fue clausurada y sustituida por ventanas con barrotes. Las escaleras simétricas de mármol que conectan con el piso superior, aquellas que los presos políticos prácticamente ni pisaban cuando era llevados por los militares hacia la tortura, terminaban en una gran distribuidor que marcaba el paso hacia las habitaciones de hotel de las alas este y oeste. Ese distribuidor fue segmentado en nuevas habitaciones y las habitaciones del hotel convertidas también en celdas. 

En la parta superior una imagen tomada del periódico El País (1988) a propósito de la inauguración del centro para menores. Se aprecia la fachada trasera con la galería porticada y los arcos que comunican dicha galería con la sala de transacciones. Abajo el estado actual de la fachada trasera con la galería clausurada y sustituida por ventanas con barrotes. 

La primera campaña de excavación fue realizada en zonas exteriores al edificio, durante el año 2007, cuando todavía estaba en uso como cárcel. Se valoraron los testimonios tanto directos como indirectos, se realizó un estudio de la evolución del paisaje mediante el análisis y comparación de fotografías aéreas de los años 70 y 80, y se decidió intervenir en diferentes zonas: pozos, aljibes, bosquecillos de pinos, balanza de ganado y bañeras de ganado. No se pudieron documentar restos humanos en ninguno de los sectores intervenidos.

Sectores intervenidos arqueológicamente en la campaña de 2007.

La segunda campaña fue en el año 2013, ya con el edificio abandonado. Esta vez se decidió intervenir en el centro de la gran sala de transacciones, levantando un gran parcheado de cemento con la "forma del mapa de Uruguay", que tampoco dio ningún resultado en cuanto a restos humanos, pero sí en cuanto a la cimentación y obra del edificio de 1925, así como a la cimentación de la sala de transacciones previa, la de fines del s. XIX. Hoy sabemos que seguíamos una pista falsa y que ese parcheado fue realizado tras un motín en la cárcel en el que se quemaron muebles y las baldosas originales estallaron. En esta última campaña de excavación que está ahora mismo en proceso también estamos sondeando en la sala de transacciones, valorando el potencial de dos tapaderas que había en el suelo hasta los años 80 y que en los 90 fueron selladas. Asimismo queremos localizar las bodegas subterráneas que estaban instaladas bajo la cocina, y que también fueron colmatadas y selladas durante los años 80. Las importantes remodelaciones de este último sector están dificultando esta tarea. En breve esperamos poder contaros los resultados.

A la izquierda sala de transacciones en 1925 y a la derecha en la actualidad, con los dos sondeos practicados.