jueves, 13 de mayo de 2010

Investigaciones en el destacamento penal de Bustarviejo (Madrid)


Hoy por fin publicamos, con entusiasmo e ilusión, el anuncio de una nueva campaña de investigaciones sobre la Guerra Civil y el franquismo a cargo de nuestro equipo. En esta ocasión se trata del destacamento penal de Bustarviejo (Madrid), como anunciábamos en entradas anteriores (27.3.10). Éste forma parte de una serie de destacamentos que se construyeron y utilizaron en la posguerra para terminar el ferrocarril “Directo Madrid-Burgos” en la Sierra Norte de Madrid, iniciado en los años 20. En ellos se utilizó, además de trabajadores contratados, a presos políticos, como parte del llamado sistema de “Redención de penas por el trabajo”, dirigido, entre otras cosas, desde 1939 a la ejecución de obras públicas con mano de obra gratuita a cambio de la reducción de las condenas (un día de trabajo de unas 10 u 11 horas por uno o dos días de condena en este caso).

El destacamento de Bustarviejo se conserva excepcionalmente bien, gracias a que se enmarca en un paisaje rural tradicional dedicado a la ganadería extensiva: la Dehesa Vieja. Fue utilizado entre 1944 y 1952, y ocupó a una media anual de 100 presos en la construcción de dos túneles (de 395 y 248 metros), un viaducto (de 26 metros de altura, con 11 arcos de 12 metros de luz) y una estación de tren ubicada en las afueras del pueblo, a cargo de la empresa contratista Hermanos Nicolás Gómez. Es uno de los pocos casos en los que hay constancia material de que algunos familiares (mujeres y niños) vivieron junto al destacamento en ciertas épocas, siguiendo y acompañando a sus maridos y a sus padres. Los restos conservados incluyen (1) estructuras relacionadas con la reclusión y la vigilancia, (2) estructuras vinculadas al trabajo y (3) estructuras de habitación de los familiares de los presos.

El estudio de sus restos arqueológicos y de los testimonios orales de algunos familiares no sólo complementa el de las fuentes escritas y gráficas, sino que añade dimensiones y aspectos que no se recogen en éstas, como las condiciones de vida de los presos o la experiencia de sus familiares. Un enfoque multidisciplinar nos permite explorar, en definitiva, la gramática y tecnología de la represión a nivel local y relacionarla con niveles mayores, así como con otros sistemas represivos del mundo contemporáneo.

Este proceso de investigación, sin embargo, lo concebimos en un sentido más amplio que aquel al que nos tienen acostumbrados los proyectos académicos, en tanto que con él buscamos indagar y participar en la complejidad y carácter multidimensional de la realidad histórica que aborda. Fundamentalmente esto supone implicarnos en el estudio arqueográfico de los restos, pero también en un paisaje histórico vivo particular, como es la Dehesa Vieja, en un entorno impregnado por las experiencias de presos y familiares, y en un ámbito local vivido hoy en día por distintos agentes y colectivos. En un sentido más general, el estudio del destacamento de Bustarviejo debe atraer a múltiples personas y grupos, tanto del mundo académico como del de las asociaciones que luchan por la recuperación de la llamada memoria histórica, tanto del mundo educativo como de la gente anónima, incluso aquella que nunca ha pensado “en estas cosas”. Recorriendo los distintos caminos propuestos, todos podemos generar procesos que nos sirvan de distinta manera: conocer el pasado y entender el mundo en el que vivimos, complementar el currículo escolar y sus unidades didácticas, gestionar consciente e informadamente el entorno, ver reconocidos los esfuerzos y padecimientos conscientes e inconscientes de nuestros familiares y de nosotros mismos y, quién sabe, quizás también de nuestros descendientes.

Nuestro proyecto se va a articular a lo largo de dos líneas principales de actuación: los trabajos arqueológicos y la difusión y musealización. La primera incluye una campaña de excavaciones y reconocimiento geográfico y arqueológico del terreno durante la primera mitad del mes de junio. La segunda, por su parte, comprende la realización de visitas guiadas y talleres, por un lado, y el trazado de rutas y la apertura de un aula en el pueblo para la interpretación de la realidad de los destacamentos penales y los sistemas represivos de la posguerra. En entradas posteriores detallaremos las características de estas líneas de trabajo, pero puedes escribirnos, para consultas particulares, a bustarproject@gmail.com y, para concertar visitas en el periodo de los trabajos arqueológicos, a reservas.bustarproject@gmail.com.


Plano general del destacamento de Bustarviejo


Entrada al edificio principal, conocido en el lugar como “Los Barracones”. Estructura de planta rectangular con patio central, construida con muros de mampostería y sillarejo cogidos con cemento y montados sobre un zócalo de piedra. La techumbre original ha sido sustituida por una de chapa ondulada.


Dormitorios colectivos para los presos en los barracones


Detalle decorativo pintado en una de las habitaciones
(cenefa que imita toscamente el mármol).

Se trata sin duda de la labor de los reclusos, puesto que a éstos les correspondía el mantenimiento y con frecuencia la propia construcción de las instalaciones.


Restos de letrinas. Las letrinas son también un espacio colectivo que impide cualquier forma de intimidad: así como las camas se encuentran situadas unas junto a las otras sin separación de ningún tipo, lo mismo sucede con los inodoros, construidos en una sola hilera.



La ubicación de los vanos en los distintos espacios es significativa, igualmente, de las relaciones de represión. En los edificios administrativos (arriba), el dintel de la ventana coincide con el de la puerta, mientras que en los dormitorios (abajo) es el alféizar de la ventana el que coincide con el dintel de la puerta, lo que hace imposible ver directamente el exterior.


Restos de la casa del teniente de la Policía Armada, aprovechando el afloramiento rocoso, de forma similar a como lo hacen las viviendas de los familiares de los presos. Se advierten las huellas de la techumbre de teja, que marcaría la diferencia con la de aquéllas, de ramaje. Esta casa nos muestra las míseras condiciones de vida incluso de los propios miembros de las fuerzas de seguridad.


Al otro lado del camino, en la ladera del afloramiento, se encuentran restos dispersos de labores de cantería y, entre ellos, las cabañas donde vivían los familiares de los presos.


Milagros Montoya, hija de un preso del destacamento, junto a la cabaña en la que vivió de niña, acompañada de periodistas, arqueólogos y el alcalde de Bustarviejo.


Un grafitero ha dedicado a su abuelo una pintura mural de un sol naciente flanqueado por dos ¿guerreros? en una de las paredes de los barracones. ¿Simple casualidad y coincidencia? Posiblemente. Pero la historia también son sombras que recorren el presente, aludiendo como fantasmas a presencias connotadas en la ausencia de vida y en el abandono de los restos materiales del pasado...

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