domingo, 3 de octubre de 2010

Estremeños


Acabamos nuestro trabajo en el campo de concentración de Castuera con un canto de resistencia frente a la deshumanización del totalitarismo. Es un poema del poeta peruano César Vallejo procedente de su libro España, aparta de mí este caliz (1937):

¡Estremeño, y no haber tierra que hubiere
el peso de tu arado, ni más mundo
que el color de tu yugo entre dos épocas; no haber
el orden de tus póstumos ganados!
¡Estremeño, dejásteme
verte desde este lobo, padecer,
pelear por todos y pelear
para que el individuo sea un hombre,
para que los señores sean hombres,
para que todo el mundo sea un hombre, y para
que hasta los animales sean hombres,
el caballo, un hombre,
el reptil, un hombre,
el buitre, un hombre honesto,
la mosca, un hombre, y el olivo, un hombre,
y hasta el ribazo, un hombre
y el mismo cielo, todo un hombrecito!

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