jueves, 29 de marzo de 2012

Refugio nuclear de diseño

 Entrada a un refugio antinuclear en Suecia

Curiosamente una de las líneas más desarrolladas dentro de la arqueología del conflicto contemporáneo es la que aborda la Guerra Fría. Contamos ya con un buen número de libros y artículos especializados y de divulgación escritos por arqueólogos que analizan la materialidad de esta especie de no-guerra, especialmente en Gran Bretaña y Estados Unidos:  silos de misiles, terrenos de pruebas nucleares, refugios, bases militares y en general todo tipo de infraestructuras bélicas del período comprendido entre 1945 y 1991.

Suecia no es el típico país que uno identifique con el apocalipsis atómico, pero lo cierto es que durante la segunda mitad del siglo XX estuvo en primera línea de frente por su proximidad a la Unión Soviética. Por este motivo también se dotó de infraestructuras de cara a un eventual calentamiento de la Guerra Fría. Lo interesante es que las construcciones se hicieron al más puro estilo escandinavo, es decir, con diseño de calidad.

Durante los años 70 se construyó en las inmediaciones de Estocolmo un refugio subterráneo para evacuar a las autoridades civiles de la capital ante la inminencia de un ataque nuclear. La idea era evitar que la destrucción de la ciudad no llevara al colapso institucional y se pudiera reorganizar el país lo más rápida y eficientemente posible. Naturalmente, el refugio no se llegó a utilizar y tras su cierre definitivo hace quince años quedó fosilizado como una reliquia de los años 70.

Zona de descontaminación radiactiva

Para construir el refugio se vació el interior del monte y se instalaron en la caverna artificial así creada una serie de bloques prefabricados sobre muelles. La función de estos era que el temblor producido por la explosión de la bomba no afectara a los edificios. Lo más interesante, sin embargo, es el interior de los bloques. Es como entrar en un Ikea de hace cuarenta años. Colores y formas setenteros inundan cada rincón del lugar y posiblemente consiguen su objetivo: transmitir una sensación de tranquilidad y normalidad. Como estar en el salón de tu casa.

Sala de descanso

Zona de comunicaciones

Papeleras y mesa en el comedor

Lo tremendo es pensar que ante una amenaza nuclear, los suecos se preocuparon por el diseño de interiores. Todo está a juego: desde las sillas hasta las tazas para tomar el café. Y los creadores de los objetos y muebles son importantes diseñadores de la época ¡Una papelera de este refugio cuesta hoy un dineral!


Nunca he entrado en un refugio soviético, pero algo me dice que debe de ser un poco diferente. Lo cual hace pensar que este es un aspecto que no se ha tenido en cuenta en el estudio de la Guerra Fría y sobre el cual los arqueólogos pueden tener algo que aportar: ¿qué dice de las sociedades contemporáneas y de sus valores culturales la forma en que construyen guaridas frente al desastre total?

3 comentarios:

Jaime Almansa Sánchez dijo...

Ikea en la Guerra Fría :P Gran libro, por cierto.

gg dijo...

miticos esos pocillos aun deben de andar rulando por el trastero-desvan de casa alguno , los habia tambien color rojo blanco y eran de plastico como curiosidad el interior blanco no notaba con el culo del amarillo haciendo un efecto termo.
imagino k aqui serian copias patrias pero duros eran duros de cuidado y poco dados a los arañazos

Durruti dijo...

A eso se le llama morir con estilo