martes, 11 de marzo de 2014

Arqueología en guerra (I)



La fundación José Miguel de Barandiarán ha comenzado a publicar los diarios de este doble padre, por un lado, sacerdote, y por otro, padre de la Prehistoria y la Etnografía vasca. Ayer, Jose Mari de Mendizábal, presidente de esta entidad, impartió una más que interesante conferencia en Vitoria/Gasteiz sobre este personaje. Conocido por su integrismo católico, lo que menos se podría esperar uno es que este hombre (exiliado en septiembre de 1936 en Iparralde) era un avanzado a su tiempo: construyó una radio de galena en el seminario de Vitoria en 1926 desde la que retransmitió conferencias de Etnología, grabó películas de las excursiones por el país e incluso formó parte de una Comisión de Turismo (1929-1931) para la que diseñó rutas de senderismo poara conocer el Patrimonio de la provincia. Incluso se adelantó a los cerebros de FITUR y aconsejó viajar a las ferias nacionales e internacionales con maquetas de dólmenes, cuevas e iglesias para mostrar el legado alavés como atractivo turístico. Todas sus iniciativas fueron boicoteadas por el obispo y los rectores del Seminario. Aquella radio pionera en la divulgación científica fue destruida por orden de la Iglesia. Barandiarán trabajó durante veinte años con Aranzadi y Eguren. Este trío especializado en la excavación de cuevas y el descubrimiento de dólmenes era conocido como Los tres tristes trogloditas. La guerra los separó para siempre. Eguren murió en 1942 y Aranzadi en 1945.
Curiosamente Barandiarán comenzó a escribir su diario en euskera en julio de 1936, cuando se encuentra realizando excavaciones arqueológicas con Aranzadi en Urtiaga (Itziar). Desde el yacimiento, a partir del día 18, van viendo movimientos de soldados. Siguen excavando hasta el día 24 a pesar de escuchar cañonazos el 23. Piensan que la guerra terminará pronto. El 24 finalizan la excavación pero se quedan el 25, día de Santiago, en Itziar, en el hostal donde se albergan. Ese día a las 5 de la mañana un grupo de gudaris rodea el hostal pidiendo aclaraciones a cada uno de los huéspedes. El 26 se traslada a Bilbao y sigue practicando prospecciones y excavaciones en Bizkaia. Allí negocia el paso a Vitoria de 39 seminaristas alumnos suyos. Interviene en la cueva de Jentiletxea, a pesar de las noticias que le llegan de asesinatos de curas en Pasaia, Herrera, Ataun y San Miguel. El 20 de septiembre se marcha al exilio en el vapor ángel de la Guarda desde el puerto de Motriku.

El diario de Barandiarán en estos días es un documento único que sintetiza perfectamente la confusión inicial en los primeros días del conflicto, la violencia política desatada en la retaguardia y las características propias que adquiere la guerra en Euskadi (nacionalistas de derecha aliados de la República, curas represaliados por las tropas de Mola, etc...). Recogemos a continuación algunas anotaciones especialmente jugosas:

Día 18. En lo que estábamos trabajando en la cueva, hemos escuchado que en España muchos militares se han sublevado contra el gobierno.
Día 20. Estamos en la cueva de Urtiaga. Vemos todo cuanto sucede en la carretera ante nosotros. Circulan pocos coches y los que circulan llevan bandera roja o vasca [...] Todos los días se acercan al restaurant Salegi el profesor y su familia (son asturianos) a escuchar qué dice la radio: son fascistas. Los del restaurante Salegi también lo son, o al menos hablan a favor de estos. Pero no saben qué está sucediendo. por la noche Luis Sierra (comandante de ingenieros) se nos ha aproximado. Ha quedado alojado en casa del organista. También él es favorable a los fascistas.
Día 21. Después de la misa, he encontrado por el camino al señor Sierra [...] Dijo que debería ir a ver qué tipo de trabajo hacemos en la cueva de Urtiaga, y también que iría con nosotros y que almorzaría con nosotros y lo dejó pagado en la fonda. Estuvo hora y media en la cueva y vio a un chaval (de Itziar) que le traía noticias de Deva, y para la segunda hora se fue diciendo que se resguardaría en un balneario en el que nadie le conociera.[...] Este hombre se ha marchado inmediatamente perdiéndose carretera arriba. Desde Zumaya hacia Deva pasaron bastantes autos pequeños y grandes (unos 40) llenos de gudaris: entre ellos 4 o 5 autos blindados. Dijeron que iban a Vitoria.
Por la tarde atraparon al señor Sierra en Zumaya y también le llevaron al Ayuntamiento de Deva.
 Reanudación de las excavaciones en Urtiaga (Itziar) en 1954, tras la vuelta de Barandiarán del exilio.