miércoles, 25 de septiembre de 2013

Despabílate Amor

En los últimos cuatro años distintos equipos de investigación hemos trabajado intensamente de manera multidisciplinar los espacios represivos que la dictadura franquista erigió en Castuera y que determinaron, canalizaron y dirigieron la represión ejercida por el Régimen sobre la sociedad civil en la comarca de la Serena (Badajoz).

Dentro de estos espacios represivos el Campo de Concentración se estableció como el principal elemento de implantación del terror, en ese proceso de coerción y control social, ejercido sobre la población de las comarcas del entorno.

Gracias al esfuerzo realizado entre tod@s hoy podemos decir que conocemos cómo era el Campo de Concentración de Castuera, cuál era su distribución espacial, cómo vivían los presos, qué comían, etc. y también podemos apuntar cuales eran las estrategias de eliminación y ejecución de los presos.

Una de las grandes incógnitas entorno al Campo ha sido siempre saber dónde fueron a parar los cientos de presos desaparecidos, que entraron en el Campo y de los nunca más se supo.  

Tras las exhumaciones realizadas en los años 2011 y 2012  hemos podido contrastar la información de los testimonios orales y demostrar empíricamente que éstos presos eran dirigidos extrajudicialmente a las traseras del cementerio municipal de Castuera donde eran ejecutados y enterrados de manera impune.

Éste y otros aspectos son algunos de los grandes avances que hemos podido aportar en los últimos años, reflejados en múltiples entradas de este blog, y que hoy se recogen también en el documental DESPABÍLATE AMOR promovido por la Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (AMECACEC).

Gracias al trabajo desarrollado en el entorno del Campo de Concentración de Castuera hemos podido generar una gran cantidad de sinergias de conocimiento que nos han llevado a avanzar cuantitativa y cualitativamente en el conocimiento de nuestro pasado más reciente. Este documental es una clara prueba de ello.


Decía Walter Benjamín que “No existe ningún documento de cultura que no sea no sea a la vez documento de barbarie”.

Hoy os dejamos este nuevo documento de divulgación del conocimiento histórico, un documento que refleja la barbarie franquista.