martes, 14 de agosto de 2012

Destrucción de patrimonio


El pasado jueves decidimos hacer una visita al frente de Lillo, donde, como ya sabeis, el año pasado realizamos una campaña de excavación y prospescción. Nuestra sorpresa fue cuando subimos a la cima de Castiltejón y pudimos observar como en el lugar conocido como Las Fuentes habían colocado una torreta eléctrica, y según parecía cortaba varios tramos de trinchera. Cuando nos hacercamos al lugar pudimos confirmar nuestras sospechas: las trincheras habían sido colmatadas y cortadas.
Lo sorprendente es que estas posiciones están localizadas en la red en páginas como la de Frente Norte. Del mismo modo en nuestro informe estaba localizado el lugar con punto GPS, descripción y parcela. Este informe estaba depositado en la Junta de Castilla y León desde finales del año pasado y colgado en la red de acceso gratuíto. Además, las estructuras son perfectamente visibles, ya que se conserva una profundidad de 30-40 cm en las trincheras, por lo que en la prospección que se suele realizar en este tipo de obras.
Lo más indignante es que para poder realizar nuestra intervención fue necesario predir un montón de permisos, presentar informes... y todo para que después no te tengan en consideración. Esta obra tiene un presupuesto de 6 millones de Euros, por lo que creo que no es demasiado pedir que se realice una topografía del lugar y una excavación arqueológica de la zona afectada.
La desaparición de restos no catalogados puede ser comprensible (por supuesto no defendible y bo justificable), pero la destrucción de restos catalogados....
Esperemos que no vuelva a ocurrir y se pueda subsanar el error.

domingo, 12 de agosto de 2012

Cuadernos Rubio





Los presos se hacinan en los barracones en condiciones infrahumnas. Su supervivencia no sólo depende del metódico sistema represivo, de la llegada de avales, de la aparición de los falangistas de la zona que eligen a sus víctimas, guiados por listas de la muerte, con nombres y apellidos. Su supervivencia también depende del apoyo familiar, una suerte que no correrán aquellos procedentes de otras zonas de la España republicana, como los presos levantinos. El contacto con el exterior es fundamental para recibir ropa, enseres o noticias de los seres queridos. Nuestra prospección ha aportado evidencias materiales de esta desesperante situación. Hemos localizado dos placas de cinc, con nombres y apellidos, con remites a modo de acuse de recibo. Aparecen nombres de mujeres, encargadas de hacer llegar a los hombres de los barracones esta ayuda fundamental para su salud física y mental. El historiador Antonio López recogió hace tiempo un par de estas placas; en una de ellas se puede leer perfectamente ENTREGUE A. Las dos nuevas placas que hemos encontrado no dejan lugar a dudas:

Placa 1:
Anverso: Rte. Antonio Rubio, Barracón nº 53
Reverso: Nati Rubio de Abertura (Cáceres)

Placa 2.
Anverso: María Fdez López del Helechal.


Operación Tormenta de Arena




El solar que ocupó el campo de concentración de Castuera impresiona. Una tormena de arena cubre la mina de la Gamonita y los restos de los barracones del campo.  Nos recibe un asustado rebaño de ovejas, nuestro mejor aliado para llevar a cabo una prospección de cobertura total de la superfice. Contamos con un batallón de cazadores de memoria, los voluntarios de la Asociación Memorial del campo de concentración de Castuera, los verdaderos protagonistas de este proyecto. El trabajo diario de las ovejas ha dejado el campo en condiciones óptimas para registrar elementos de cultura material que nos aporten información sobre la vida cotidiana en el campo.

Cara al Sol


El alcalde de Castura, Paolo Atalaya, del PP, reconoce que nos es el mejor momento para llegar a la Alcaldía de una localidad, “el peor momento desde Escipión el Africano hasta nuestros días”.
El periódico mensual Hoy de Castuera abre su número de agosto con un optimista titular: “Castuera entra en la nueva Red Española de Itinerarios Culturales. A su vez el Centro de Desarrollo Rural de la comarca de la Serena participa con la ruta mozárabe del camino de Santiago”. Los gestores de la marca Castuera tienen muy claro cuál es el Patrimonio Cultural que vende una buena imagen de esta tierra de cara al exterior. Evidentemente, los mozárabes y la rutas jacobeas no tienen nada que ver, en principio, con patrimonios olvidados, polémicos, traumáticos… Mucha gente está interesada en romper ese tópico que identifica Castuera con la “cuerda india” que llevaba a la muerte a los presos republicanos en la bocamina de la Gamonita. Del mismo modo, estos tecnócratas apuestan decididamente por una idea muy concreta del desarrollo local en el medio rural. El futuro, para la Adminstración y gran parte de los vecinos, pasa por inversiones en energías renovables como los paneles solares. Como la aldea de Astérix y Obelix el campo de concentración de Castuera está rodeado por todas partes de la materialidad del Progreso. Este testimonio de terror se ha salvado por la lucha de la sociedad civil, en este caso la Asociación Memorial del Campo de Concentración de Castuera. Ellos han conseguido para el campo la máxima categoría de protección de un sitio arqueológico en el Estado Español, la de Bien de Interés Cultural.

Si observamos la explanada desde las ruinas de la casa del jefe de este centro de humillación y de muerte, podremos contemplar ese manto de paneles solares ciñendo los límites del campo de concentración. Definitivamente, es evidente que a inicios del siglo XXI el Cara al Sol ha triunfado.

Desfile de la Victoria


El soldado Trevisani acaba su peripecia bélica retratando el apoteósico desfile de la Victoria en Sevilla. Así lo describe el historiador Francisco Moreno Gómez (La Guerra Civil en la Provincia de Córdoba.Córdoba: Ediciones Alpuente, pág. 15), citado por Antonio D. López Rodríguez (Cruz, Bandera y Caudillo. El campo de concentración de Castuera: n.p. 230, pág. 206):

El 16 de abril vivió Sevilla una apoteosis militar. El magno desfile, por la Avenida de Mayo, lo abría el general Yagüe, al frente del Cuerpo del Ejército Marroquí. Después, el Cuerpo de Ejército de Extremadura, con el general Soláns a la cabeza, seguido de las Banderas de FE y Requetés, al mando del coronel Redondo. A continuacion, el Cuerpo del Ejército de Granada, al mando del general González de Espinosa. Le seguía el Cuerpo del Ejército de Córdoba, al mando del general Borbón. El Cuerpo de Ejército de Andalucía, al mando del general Muñoz Castellanos y los coroneles Castejón y Baturone. Después, otras unidades, la Artillería, la Aviación, etc. En la presidencia, la silueta del dictador, acompañado de Queipo de Llano, ya por poco tiempo “virrey” de Andalucía, el ministro de Gobernación Serrano Suñer, además de otros jefes y autoridades sevillanas, civiles y eclesiásticas.

Este viernes pasado hemos comenzado una nueva intervención arqueológica en el campo de concentración de Castuera (Badajoz), la mejor manera para comprender lo que va a suponer la Victoria para miles de republicanos derrotados.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Marzo de 1939

Con precisión de historiador o reportero de guerra, Trevisani nos muestra esta fase terminal del conflicto, con un Ejército sobrado. Las poses bélicas de los compañeros de armas al pie de la pieza de artillería se repiten en los testimonios fotográficos de aquellos soldados que se fueron con su cámara al frente.


El fin de la guerra lleva a este soldado vencedor a entrar en Madrid tan pronto como coge un permiso, y se retrata en las ruinas de la Ciudad Universitaria, con cierto sarcasmo. No pasarán! Y pasamos, parece decirnos.


El soldado Trevisani


Trevisani era de Pontevedra, de una familia culta de clase media. De adolescente formaba parte de los Exploradores de España. Cuando estalla el golpe de Estado, se alista en el grupo paramilitar de la Guardia Cívica dirigido por Víctor Lis Quibén. En julio y agosto del 36 lleva  acabo controles rutinarios en la Ponte do Burgo. Tradicionalista católico, gente de orden, se alista en el Ejército Nacional y se marcha con su cámara de fotos.

El álbum de Trevisani es una joya. Perfectamente organizado vemos en él reflejada una historia que reproduce puntos clave de la propaganda fascista. Los retratos en pose heroica del soldado salvador de la Patria, durante las maniobras en Ferrolterra en 1937, son un buen ejemplo de ello. Desde Ferrol, Trevisani acaba participando en la ofensiva final sobre Cataluña, sirviendo en Artillería. Consciente de que la guerra está ya ganada, es retratado con sus compañeros en el simbólico Arco del Triunfo barcelonés.

A lo largo de ese mes de enero de 1939, el Ejército de la República lanza a su vez una ofensiva en el frente de Extremadura. Tiene lugar la conocida como batalla de Peñarroya o Valsequillo. Cuando se replegan las tropas republicanas en febrero, los nacionales refuerzan el frente. En el mes de marzo, Trevisani pasa el último mes de guerra por estas tierras.