domingo, 12 de agosto de 2012

Cara al Sol


El alcalde de Castura, Paolo Atalaya, del PP, reconoce que nos es el mejor momento para llegar a la Alcaldía de una localidad, “el peor momento desde Escipión el Africano hasta nuestros días”.
El periódico mensual Hoy de Castuera abre su número de agosto con un optimista titular: “Castuera entra en la nueva Red Española de Itinerarios Culturales. A su vez el Centro de Desarrollo Rural de la comarca de la Serena participa con la ruta mozárabe del camino de Santiago”. Los gestores de la marca Castuera tienen muy claro cuál es el Patrimonio Cultural que vende una buena imagen de esta tierra de cara al exterior. Evidentemente, los mozárabes y la rutas jacobeas no tienen nada que ver, en principio, con patrimonios olvidados, polémicos, traumáticos… Mucha gente está interesada en romper ese tópico que identifica Castuera con la “cuerda india” que llevaba a la muerte a los presos republicanos en la bocamina de la Gamonita. Del mismo modo, estos tecnócratas apuestan decididamente por una idea muy concreta del desarrollo local en el medio rural. El futuro, para la Adminstración y gran parte de los vecinos, pasa por inversiones en energías renovables como los paneles solares. Como la aldea de Astérix y Obelix el campo de concentración de Castuera está rodeado por todas partes de la materialidad del Progreso. Este testimonio de terror se ha salvado por la lucha de la sociedad civil, en este caso la Asociación Memorial del Campo de Concentración de Castuera. Ellos han conseguido para el campo la máxima categoría de protección de un sitio arqueológico en el Estado Español, la de Bien de Interés Cultural.

Si observamos la explanada desde las ruinas de la casa del jefe de este centro de humillación y de muerte, podremos contemplar ese manto de paneles solares ciñendo los límites del campo de concentración. Definitivamente, es evidente que a inicios del siglo XXI el Cara al Sol ha triunfado.