viernes, 12 de diciembre de 2014

El ADN de la Arqueología


Algunos historiadores definen el Euskadi autonómico de octubre de 1936 a junio de 1937 como el oasis vasco. Desde luego esta definición es debatible, pero de lo que no nos cabe duda es que en el contexto español la investigación y la ciencia en este pequeño país sí que conforman un auténtico osasis hoy en día en un Estado pauperizado que es considerado la décima potencia científica del mundo. En Euskadi existe un acuerdo tácito entre todos los partidos políticos desde la proclamación de la segunda autonomía para no reducir al menos los gastos en ciencia y educación. Pero además de eso, existe un verdadero plan estratégico para consolidar la economía y el tejido productivo del país a partir de la investigación. Y para ello se forman equipos y se captan investigadores e investigadoras de todo el mundo y de todo el Estado.
 
 
Un buen ejemplo de ello es el Centro de Investigación Lascaray Ikergunea del campus de Araba en donde se concentran numerosos equipos dedicados a los más diversos campos de estudio. Aquí trabajan Miriam Baeta, Carolina Núñez y Leire Palencia, concretamente en el Grupo BIOMICs / BIOMICs Research Group (Universidad del País Vasco UPV/EHU). Desde 2005 este grupo lleva colaborando con la Sociedad de Ciencias Aranzadi en el análisis e identificación genética de los individuos exhumados en fosas de la guerra civil. Estas mujeres han llegado aquí por sus méritos, por su carrera brillante y por su compromiso con la ciencia. Ellas son las responsables de que exista un verdadero enfoque interdisciplinar al servicio de la recuperación de la memoria histórica. Ellas son el verdadero ADN de la Arqueología.
 
 
En este centro Lescaray se ubica también el GPAC, entidad que organiza Gasteiz at War. Ya véis, el Patrimonio considerado como un elemento vital en el PIB vasco y en la construcción de la memoria colectiva. En otras comunidades no es así; en Galicia, el presidente ha afirmado públicamente que el poco dinero que hay debe invertirse en investigación de verdad, en la lucha contra el cáncer, y no en tonterías que no valen para nada, como eso de la memoria histórica.