lunes, 29 de diciembre de 2014

Arqueología de Beloaga-Arkale: de las guerras carlistas a la Línea Pirenaica


Defensa del póster en Gasteiz at war (Foto de Óscar Rodríguez).
 
Tomando como eje el castillo de Beloaga en Oiartzun (Gipuzkoa, Euskadi) hemos diseñado un proyecto de puesta en valor que tenga en cuenta el papel jugado por esta fortificación en los diferentes conflictos que se han ido sucediendo en la zona desde el siglo XIII al siglo XX. El paso de la Guerra Civil Española también se ve latente en este terreno. Con las excavaciones realizadas y con los testimonios de los vecinos se encontraron muchos restos de la Guerra; materiales militares, trincheras y un búnker en el interior de la montaña, que se construyó a finales del conflicto con el proyecto de la Línea Pirenaica. Con todo este trabajo se ha podido escribir y conocer la historia de los Batallones de Trabajadores que estuvieron presos en este monte de Oiartzun. La intención principal de nuestro proyecto es estructurar un discurso integro pedagógico-educativo para poder trabajar en conjunto los principales puntos de importancia del trabajo de la construcción y defensa de la memoria histórica. Y al mismo tiempo, promover movimientos para trabajar la sensibilidad e importancia que tiene la defensa del patrimonio histórico y cultural del terreno en donde vivimos.

En la primera intervención arqueológica (1983-1984) en el fuerte de Arkale, se recogió un gran número de testimonios cronológicos de material arqueológico de la era medieval, de las Guerras Carlistas y la Guerra Civil: cerámica, numismática y huesos, clavos, puntas de flecha, cartuchos de bala, monedas medievales, trincheras de guerra y un búnker de la posguerra. Según sus excavadores, se verifica la pertenencia de esta plataforma a las Guerras Carlistas y la Guerra de Convención, y especialmente, a los fuertes que se edificaron por la comarca años después de terminar las Guerras Carlistas, con el proyecto de Campo atrincherado de Oyarzun.
 
Proyecto de Campo atrinhcerado de Oiartzun tras la 3ª Guerra Carlista.
 
Con las excavaciones realizadas durante los últimos treinta años, se han ido recuperando diferentes restos de la Guerra Civil española y de la posguerra. Las explanaciones, agujeros, movimientos de relieve, modificaciones geográficas, materiales y trincheras encontradas, verifican claramente la estancia en el monte de los Batallones de Trabajadores (1939-1948). En el poblado de Oiartzun estuvieron tres de estos Batallones en tres lugares estratégicos diferentes; Aritxulegi, Arkale y Babilonia. Los trabajadores de los Batallones normalmente se dedicaban a explotar minas, edificar puentes, construir puestos de vigilancia y bunkers. Aun así, una de las principales tareas que realizaban los Trabajadores en esta comarca era construir carreteras. La función de estos caminos era construir una red de comunicación entre las fortificaciones del terreno. Facilitaban movimientos defensivos y de contraataque, ya que, estas carreteras disponían de artillería y acceso a trincheras. Las carreteras realizadas por los Batallones de Trabajadores que estuvieron en estos terrenos fueron la de Jaizkibel, la de Lanbarrene, la de Pikoketa a Peñas de Aia y el camino de Aritxulegi desde Oiartzun hasta Lesaka.


Hoy en día, sabemos que los Trabajadores de Batallón del monte Arkale realizaron la construcción del bunker encontrado debajo del fuerte carlista y el castillo medieval. Este bunker y las carreteras realizadas formaban parte del proyecto llamado Línea P, Fortificación Vallespín, Línea Gutiérrez o Línea Pirenaica. Al poco tiempo del comienzo de la Guerra Civil, se empezó a construir una especie de línea defensiva desde Cataluña hasta el País Vasco con el objetivo de defenderse de los aliados nazis y los maquis. El bunker que encontramos en Oiartzun fue destinado al fuerte de Arkale, por la importancia estratégica del terreno, ya que se sitúa cerca de la frontera francesa y Navarra.
Las obras empezaron en el año 1940, pero no finalizaron a tiempo. De los 28 proyectos a realizar sólo se completaron 12. En el primer piso del bunker hay dos entradas, tres refugios de defensa y una habitación para la munición. En el segundo piso hay una habitación de tiro, una sala para ametralladoras, un puesto para explosivos, un refugio activo y otros cuartos para guardar munición Por último al norte del bunker, se encuentra un cuarto para la ametralladora o una puerta trasera sin terminar.
 
 
Las asociaciones y equipos comunitarios del pueblo están haciendo un excelente trabajo para la recogida de la memoria histórica que hasta estos tiempos se ha mantenido en silencio y que ahora está ayudando a cicatrizar y consolidar las heridas y tensiones abiertas durante la Guerra Civil en Euskal Herria. El material e información obtenida con la metodología arqueológica de las excavaciones y con el método antropológico cualitativo que se ha basado en la recogida de testimonios, ha sido imprescindible para realizar la búsqueda de bibliografía y archivos históricos.
Durante los últimos años han surgido nuevos movimientos sociales en el pueblo de Oiartzun para hacerle frente al dolor de los vacíos del pasado. Las víctimas de la guerra, aun en la transición y en democracia, no han sido reconocidas como tal. Han sido marginados y silenciados durante mucho tiempo. La frustración e incomodidad que crea esa realidad, por desgracia, todavía tiene cabida en esta sociedad, por el olvido e miedo de poder trabajarlos.
Ha llegado el tiempo del reconocimiento. Por eso, es importante y de gran ayuda trabajar en sociedad recogiendo y reflexionando sobre testimonios y vivencias de estos colectivos desaparecidos y callados. Este trabajo ayudará aliberar poco a poco los vacíos olvidados de estas personas y hacer públicas sus voces, portadoras de historias, ya que han sido censuradas durante mucho tiempo.
 
Olatz  Retegi.