martes, 2 de diciembre de 2014

Escudos humanos en la Guerra Civil


Nuestro colaborador Julián Dueñas ha desenterrado del archivo un interesante documento secreto que nos informa sobre prácticas poco ortodoxas llevadas a cabo por el ejército franquista durante la Guerra Civil. Es decir, lo que en el mundo civilizado se conoce como crímenes de guerra.

El documento, firmado en Sigüenza (Guadalajara) el 15 de abril de 1938, se refiere a la seguridad en las carreteras de los municipios de Cobeta, Alcolea, Mazarete y Atienza. Pero no, no se trata de radares ni controles de alcoholemia. Las labores de seguridad a las que se refiere tienen más bien que ver con las patrullas a las que estamos acostumbrados en las guerras de Irak o Afganistán. Y consisten en vigilar las vías de comunicación para prevenir el sabotaje de "puentes y obras de fábrica". Para eso se ordena que se controlen los puntos estratégicos de las carreteras y se den batidas en busca de partidas republicanas encargadas de las voladuras. A las labores de vigilancia se destina el Batallón 347 y se ordena que en el se integre el "mayor número posible de Guardia Civil". 

El párrafo de mayor interés es el que indica cómo se ha de llevar a cabo la patrulla: 

A las 6 horas de la mañana de cada día se efectuará un recorrido de toda la carretera que cada uno de los destacamentos tenga a su cargo para cerciorarse de
que hay plena seguridad en el tránsito de dicha vía, recomendando que delante de la patrulla exploradora vaya un carro con elementos que hayan pertenecido al antiguo frente popular y de no haber aquellos simplemente individuos de antiguas ideas izquierdistas para que en caso de haber colocado algún petardo librar a nuestra fuerza de los efectos de aquellos.
El documento no requiere de mayor interpretación: si hay problemas se coge a cualquier civil desafecto y se lo utiliza como escudo humano. Todo siguiendo la moral cristiana y el honor militar por los que el ejército de Franco afirma guiarse. 

Y no hay duda de que es el ejército de Franco: el final del texto es casi tan significativo como el párrafo citado: se pide la armonía entre las distintas unidades "ya que todos estamos unidos por un ideal común, que es nuestro CAUDILLO (sic) y la salavación (sic) de España". Tampoco esto requiere de mucha hermenéutica, pero merece un par de comentarios: 1) el Caudillo figura en primer lugar y en mayúsculas; la salvación de España en segundo lugar y en minúsculas. 2) El Caudillo ya no es un hombre ni un líder militar, se ha transubstanciado en "un ideal común". Si esto no es fascismo, por favor, que baje Dios y lo vea. 

Emplear escudos humanos es un crimen y una práctica tan bárbara que se suele utilizar por parte de estados y facciones en guerra para desprestigiar al enemigo, al menos desde el siglo XVIII. Porque no es solo un crimen, es una deshonra para el ejército que lo comete. A los mandos que lo ordenan o lo permiten, hoy se los podría juzgar en la Corte Penal Internacional. Pero ya la Convención de Ginebra de 1929 prohibía explícitamente el empleo de prisioneros como escudos. 

Claro que los militares de Franco siempre podrían haberse defendido diciendo que ellos nunca utilizaron humanos, solo escoria roja.  

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