domingo, 30 de agosto de 2015

Siempre p'alante



El pasado es un inmenso campo de batalla en el que la memoria discurre por atajos, vericuetos y recovecos inverosímiles. Estas idas y venidas dan lugar a apropiaciones ideológicas de lo más variopinto. Esto es lo que ocurre con los Almogávares. El nacionalismo catalán, en su defensa dels Païssos Catalans, siempre ha tenido en los Almogàvers un fiel aliado irredentista. Las hazañas de aquellos mercenarios que toreaban al emperador de Bizancio son una referencia para la causa nacional. De hecho, una de las peñas míticas de seguidores del Barça en el Camp Nou lleva ese nombre. Estos son los Almogàvers independentistas del presente. Nosotros vamos  a hablar en este post de los Almogávares tradicionalistas de la guerra civil, es decir, de los fachas.

Cruz en homenaje al Tercio de Almogávares. Al fondo, el Seminario Menor.

El carlismo siempre tuvo tirón en Aragón sobre todo en la provincia de Teruel. Los preparativos del golpe de Estado contemplaron la movilización de numerosos voluntarios. Sin embargo, a diferencia del caso navarro, Aragón quedó partido en dos. Los requetés que quedaron en zona sublevada (a los que se unían escapados de la zona leal) se fueron integrando en nuevas formaciones, como el Tercio de Almogávares, creado en Zaragoza el 9 de septiembre de 1936.
 
Estos soldados carlistas del siglo XX se veían reflejados en los almogávares de la Corona de Aragón bajomedieval. Esta apropiación simbólica continuaría tras la guerra en los manuales escolares, en la revista Mandos del Frente de Juventudes e incluso en las historietas que se vendían en los kioskos. Esos eran los almogávares en que creían también los catalanes carlistas que formaron el Tercio de Nuestra Señora de Montserrat y que luchaban contra los rojoseparatistas, según ellos.
 
El Tercio de Almogávares tuvo un papel crucial en la batalla de Belchite. Los mandos le encomendaron la defensa de la posición avanzada del Seminario Menor. Aquí quedaron aislados sin apoyo de artillería a partir del 31 de agosto de 1937. El día 2 de septiembre, el 35º Grupo de Guardias de Asalto atacó el Seminario, en el que logró entrar a las 15:00 horas, para abandonarlo al poco tiempo. Al día siguiente, la situación se hizo insostenible: 120 almogávares supervivientes logran huir al pueblo con un grupo de civiles y 40 defensores son hechos prisioneros. Lo que quedó del tercio se concentró en la defensa de la iglesia de San Martín. En una pared aún se puede leer: Aquí muere un requeté aragonés. ¡Viva España! ¡Viva siempre España!

Estado actual de las ruinas del Seminario Menor.

De unos efectivos totales de 270 hombres, 100 murieron en combate y 150 resultaron heridos, o sea que el tercio de Almogávares quedó aniquilado. Entre los supervivientes, un ruso blanco del siglo XX que en vez de combatir en Neopatria lo hacía en Belchite: Sergei Brillantov. Un tipo cristiano ortodoxo que defendía a un Dios católico, a una Patria que no era Rusia y a un Rey que no era el Zar. En vez de estar en el casino de Biarritz con los suyos, Sergei vino a España a combatir las hordas marxistas. Los que tenía enfrente eran otros extranjeros como él pero que venían a combatir a los fascistas.
 
Sin duda, aparte de la tragedia colectiva que supuso la guerra, en el Seminario Menor pasaron cosas curiosas. Sirvan de prueba las Memorias de un Requeté del excombatiente del Tercio de Almogávares José María Resa, todo un héroe de historieta de Gila:

Me llamaban El Requeté y allí que acudía siempre a todas las partes donde se me necesitaba con mi fusil ametrallador que, por cierto, despedía un fuerte olor a aceite de sardinas ya que lo usaba para engrasarlo y esto les hacía mucha gracia. La verdad es que el fusil se encasquillaba mucho y me pasaba la mayor parte del tiempo intentando repararlo…

Un requeté de toda la vida: Sergei Brillantov.

Siempre p’alante era una consigna requeté que sigue dando nombre a un semanario navarro ultramontano, impublicable en cualquier otro país a día de hoy. El número del 16 julio (ESPAÑA CABALGA) incluye los siguientes reportajes: ¿Qué nos queda del 18 de julio? y No necesitamos de los bolcheviques para arreglar España. Nos podemos imaginar perfectamente a los requetés del Seminario leyendo en los tiempos muertos del combate en 1937 esta revista de 2015, sin problema.
Los requetés en Belchite lo que se dice p’alante, p’alante no fueron mucho. Por una vez, al menos. Ya lo decía la canción.

Por tierras de Zaragoza,
el día 7 de septiembre,
Por tierras de Zaragoza,
el día 7 de septiembre,
requetés y falangistas
han corrido como liebres.


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