lunes, 14 de noviembre de 2016

Clasificando balas

Mapeado provisional del sistema defensivo 
del monte de San Pedro.

La llamada Arqueología espacial funcionalista de los años 70 planteaba tres tipos de aproximaciones para estudiar un territorio/espacio/paisaje: macro, semimicro y micro. Eso es lo que estamos haciendo en nuestro proyecto del monte de San Pedro. Para abordar este escenario bélico en su conjunto estamos procesando toda la información georreferenciada en campo para definir las líneas de trinchera, la ubicación de los nidos y refugios, los impactos de artillería y de bombas de aviación, etc... A medida que vayamos avanzando os iremos dando a conocer estos planos actualizados y novedosos que sintetizan las cicatrices de la guerra en este paisaje.
A escala semimicro, hemos abordado la excavación en área de dos sectores de excavación correspondientes con dos estructuras concretas: un nido de ametralladora con trinchera asociada y otra trinchera cerca de la cumbre.

Trabajos de limpieza y clasificación en el laboratorio de la UPV/EHU.

A nivel micro nos estamos centrando en los casi mil materiales arqueológicos exhumados en las trincheras del monte de San Pedro. Hoy hemos comenzado los trabajos de inventario, limpieza y clasificación de todos estos objetos. Siguiendo con nuestra particular cadena de valor, estos materiales ya fueron vistos y manipulados por los visitantes al yacimiento y al stand de la Semana de la Ciencia en Vitoria-Gasteiz. La gente valora el contacto físico con el pasado, y ése es uno de los valores fundamentales de la Arqueología de Campo. En estas actividades de divulgación hacíamos hincapié en la idea de la Arqueología como una disciplina que utiliza semejantes metodologías para elaborar clasificaciones tipológicas de artefactos, ya sean útiles líticos, proyectiles de la guerra civil o armas de la Edad del Hierro.

Materiales procedentes de la excavación arqueológica del nido de ametralladora, 
expuestos en campo para las visitas.

Y en eso estamos, clasificando, entre otras cosas, balas. Mientras limpiamos marcajes de casquillos y demás, no podemos dejar de olvidar esa evocadora semblanza de nuestra admirada periodista Cecilia G. de Guilarte. Tras su visita a las posiciones del monte de San Pedro en febrero de 1937 dejó escrito lo siguiente (en Lezamiz y Urrutia 2015: 180):

El fuego se intensifica. Nuestros morteros disparan ininterrumpidamente y las balas de fusil silban sobre nuestras cabezas como cohetes en día de fiesta mayor.
Son duros, al parecer, y tardan en cansarse. Pasan las balas en abundancia abrumadora. Detrás de los parapetos se siente una confianza extraordinaria. Yo, a falta de otra cosa que hacer, me he dedicado a clasificar las balas. Podéis pensar que esto es absurdo, pero realmente vuestra opinión no me interesa a este respecto.
Hay balas que pasan como un alarido furioso y penetran en el oído hiriendo violentamente los tímpanos. Otras pasan solemnes, como abriéndose paso en el aire. Suenan haciendo pausas breves como los toreros que saludan a la presidencia después de cada "gracia". Estas son de "requeté". Hay también unas terceras que cruzan el aire atropellándose unas a otras, hasta cinco. Éstas me atrevería a afirmar que son de los críos de catorce años con que el enemigo nutre sus filas a falta de otra cosa. Se entusiasman con los "juguetes" y van los cargadores que es un gusto.

Colección de proyectiles y balas en el bar Otxandiano, 
en el Anglo de Vitoria-Gasteiz (excelente pincho de morcilla, por cierto).

Esta reflexión de Cecilia es de rabiosa actualidad. Muchos colegas prehistoriadores y arqueólogos piensan que esto que hacemos es absurdo. Incluso hace poco nos han dicho que lo que hacemos nosotros no es ciencia, sino periodismo. Realmente su opinión no nos interesa en absoluto. Por otro lado, Cecilia da en el clavo: ¿es posible rastrear la identidad y conducta ideológica de un combatiente a través se los vestigios materiales que deja en el campo de batalla? ¿Es esto posible en una guerra moderna con armamento estandarizado producido a escala industrial y global? En las excavaciones del monte San Pedro solamente el dos por ciento de las balas y casquillos documentados es de fabricación española...

Referencia:

Julen lezamiz y Ana Urrutia. 2015. Escritos de Cecilia G. de Guilarte. Segunda República y Guerra Civil.  Uno editorial.