miércoles, 2 de noviembre de 2016

El Día de Todos los Zombies


Toma 1.

Cerca de donde estamos excavando, en Nanclares de la Oca, ayer se celebró el I Congreso Mundial Zombi. El programa de actos no tenía desperdicio. A las 11:30 carrera popular: los participantes disfrazados de zombies podrían correr gratis. Lo recaudado iba para colaborar con la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer y otras demencias de Álava. A las 13:00 degustación de pintxos zombies (sic). A las 16:00 sesión de chill out para zombies en la plaza exterior del Merendero Rosa. A las 17:30 la conga de zombies más larga del mundo (con Patxi el chocolatero sonando, suponemos). A las 19:00 photocall... de zombies. A las 20:30 sesión de cine zombi y chiquiteo previo a la celebración de Halloween.
Según el programa en caso de lluvia, las actividades al aire libre [se deduce que son todas las que ontológicamente realizan los zombies] se trasladarán al frontón.
Patrocinado por la Fundación Caja Vital (sic).


Toma 2.

En una conferencia sobre Arqueología de las carlistadas en la Casa de Cultura Ignacio Aldeoca de Vitoria-Gasteiz exhibimos un corte del cortometraje de Beñat Iturrioz y Xabier Padín Ataun of the Dead, protagonizado por carlistas zombies. En el coloquio que tuvo lugar tras la charla, un catedrático jubilado se quejó del tono impertinente y del frívolo tratamiento dado a la figura de Zumalacarregui. Con los mitos no se juega, aunque sean eternos.


Toma 3.

Son las 8:00 de la mañana en el campus de Gasteiz. Los arqueólogos nos disponemos a trabajar en festivo. Es lo que tiene la socialización del patrimonio. Por las aceras discurren zombies que intentan vencer a la noche, a pesar del patético maquillaje que se escurre por las mejillas trasmutadas en el mapa de la Rioja alavesa. Nos dirigimos al monte de San Pedro en donde la afluencia de vecinos, visitantes, senderistas, runners, ciclistas, curiosos... es constante. Al alejarnos del contexto urbano, los zombies desaparecen. Aquí, en el pagus, los muertos se honran en el paisaje. Los ganaderos más veteranos de la zona, nacidos en la inmediata postguerra, nos muestran con su testimonio un hecho que se va gentrificando en el rural: la aceptación de la muerte como un hecho que hay que afrontar con normalidad. En el paisaje bélico de San Pedro los fallecidos en combate aparecen y reaparecen. Como nos recordaba José Ignacio, en el pinar que se divisa desde la posición que estamos excavando, en los años 50 él, siendo adolescente, se hartó de exhumar y retirar cadáveres. Tras los combates de mayo de 1937, los paisanos ayudaron a retirar los muertos de la batalla. Un oficial franquista le gritó a la tía abuela de José Ignacio: Esos déjalos que son rojos. En aquella amalgama de cuerpos, ella bien sabía que había hombres de los dos bandos: Todos disparaban con bala.

Vista de la excavación (Fot. de Benxamín Macía).

Hombres de Lezama, Aloria, Uzkiano acostumbrados a encontrarse en las labores del campo con esqueletos de gudaris, requetés y milicianos. Calaveras que son reenterradas bajo una piedra o un árbol. Así nos relatan su contacto con los restos humanos de la guerra civil. Con una humanidad en los gestos y las palabras que sobrecoge. Esta cultura de la muerte en la comarca de Ayala convive con el Halloween desatado en los contextos urbanos.
No es baladí que los fondos de la carrera zombi de Nanclares de la Oca vayan para la asociación de familiares de enfermos con Alzheimer. Hay gobiernos desmemoriados gobernados por zombies que no quieren saber nada de memoria histórica. Aquí, en el extremo noroccidental de Araba la gente se preocupa por dignificar a los muertos y desaparecidos en la guerra civil. Ayer mismo nos visitó la corporación municipal de Amurrio en pleno (concejales de todos los partidos políticos) con la alcaldesa Josune al frente. Menos mal que hay sitios todavía en los que los zombies amnésicos no controlan el Poder del Olvido.

Posición que estamos excavando. 
Vista desde la cima de San Pedro (Fot. de Benxamín Macía)

Toma 4

En el Día de Todos los Santos, en el Reino de España, muchas familias se acercan a los cementerios para honrar y recordar a sus muertos. Muchas otras familias solamente pueden depositar unas flores en una cuneta, en una vaguada, en una sima, en un puente... o en una excavación arqueológica.