jueves, 24 de septiembre de 2015

Un Frente de la Virgen (y II)



Nuestra Señora de los Desamparados, la Virgen del Pilar, Nuestra Señora de Montserrat... pero todavía hay más en este frente de la Virgen. En los aledaños del área de excavación que abrimos en el antiguo jardín del Seminario Conciliar permanecen todavía hoy las ruinas de una curiosa estructura de difícil interpretación. Nos gustaría ver a Ian Hodder delante de esta tesitura hermenéutica. La edificación combina ladrillo, canto de cuarcita, cemento cutre... Unos arquillos definen unos extraños vanos cegados. Al pie de la estructura de depositaron escombros y rellenos procedentes de la demolición del seminario tras la guerra. Ante las dudas de la materialidad, la comunidad local acudió al rescate. En la Jornada de Puertas Abiertas que organizamos acudió a las excavaciones una vecina y nos trajo una antigua postal que testimoniaba el uso original de la misteriosa estructura. Ya nuestro amigo Aurelio nos había hablado del uso cultual de la edificación.

Gruta de Lourdes en el Seminario (1922).

Nos encontramos ante los restos de una recreación de la gruta de Lourdes. Aunque la Virgen del Pilar no quería ser francesa, ¡zas toma dos tazas! y va y le plantan al lado un santuario de una virgen francesa. Gracias a esta vieja fotografía sabemos que esta escenografía estaba ya construida en 1922. Y como siempre en Arqueología, todo tiene su lógica. Gracias al investigador Martín Ibarra conocemos bien el proceso de implantación de esta advocación en Aragón, un proceso dirigido desde la propia jerarquía eclesiástica. En 1899 las diócesis de Aragón empiezan a recolectar exvotos para ser enviados al santuario de Lourdes. En 1902, el Papa León XIII ordena instalar una réplica a tamaño natural de la gruta de Lourdes en el Vaticano.
En 1907 el obispo de Tarbes vino a Zaragoza en peregrinación. A su vez el Congreso Eucarístico Internacional de 1914, celebrado en Lourdes, fue un acicate para que el culto se extendiese por España. En 1920 el cardenal Soldevila encabezó una multitudinaria peregrinación diocesana zaragozana a Lourdes que se repetiría en 1921 y 1922. Los boletines diocesanos recogían este texto:

Fue en Octubre de 1907. La diócesis de Tarbes y de Lourdes, con su Prelado al frente, quiso ser peregrina de Nuestra Señora del Pilar. El Gave y el Ebro confundían sus ondas, claro espejo de celestes visiones. Los dos santuarios célebres enlazaban su historia, su plegaria, su universalidad. ¡Lourdes y Zaragoza! ¿habrá que decir cómo las dos ciudades son eslabones de oro, los más bellos, los más resplandecientes, los más fuertes, de la cadena secular del culto de la Virgen María? Zaragoza es la tradición, el origen, la piedra angular de nuestra fe mariana y española. Lourdes es la confirmación del Credo católico, el milagro a la vista, la aparición tangible. El Pilar es nuestro Sinaí. Massabieille el Tabor. El Pilar, dulce aurora. Massabielle, esplendoroso cenit. Y en ambos tornos brilla el poder y se abre la misericordia de María, y en ambas piedras hay óleo de alegría y firmeza de promesas eternas. ¡Lourdes y el Pilar!

Este hermanamiento entre El Pilar y Lourdes dio lugar a estas recreaciones de la gruta francesa. No sólo en el Seminario Conciliar se construyó una, sino que en el propio Belchite se erigió otra, que todavía se conserva a pesar de la destrucción de la guerra. En sus proximidades se ubica una fosa con los restos de requetés del Tercio de Almogávares evacuados desde el Seminario.


Gruta de Lourdes en Belchite viejo.

Durante la IIª República este proceso no se detiene, sino todo lo contrario. En 1933 se canoniza a Bernardette Soubirous en el 75 aniversario de la inventio. En esa fecha cientos de peregrinos aragoneses donan una imagen del Pilar para que decore la gruta de Lourdes. En 1935 el Papa ordena que la clausura del año jubilar de la Redención tenga lugar en la gruta de Lourdes y no en Roma. 
Y en esto llegó la guerra. 
Más que de la gruta, la derecha reaccionaria salió de la caverna para secundar el golpe de Estado. Los jóvenes Exploradores de Zaragoza salieron el día 16 de julio hacia Ordesa para llevar a cabo su tradicional acampada de verano. Los milicianos anarquistas los trasladaron a Barcelona. Las gestiones de la Cruz Roja internacional permitieron que fuesen evacuados a Marsella. De ahí los llevaron a... Lourdes en donde se alojaron en el Hospital de los siete dolores y en el Asilo de Saint Frai.

Cuando los Guardias de Asalto toman el Seminario el 3 de septiembre de 1937, éstos son retratados por Agustí Centelles delante de la gruta de Lourdes. El fotógrafo Ricard Martínez ha conseguido identificar de lleno la localización de la fotografía original de Centelles. Es un documento histórico. Si estuviésemos en agosto de 1936 probablemente la imagen de la Virgen hubiera pasado rápidamente a mejor vida. Sin embargo, ahora nos encontramos con las tropas de élite del Ejército Popular en un momento en el que el Estado republicano retoma el control de Aragón y restablece el orden. Los Guardias de Asalto posan orgullosos, puño en alto, frente a la Virgen. Iconoclastia contenida.

Arqueólogos replicando a los milicianos retratados por Centelles. (Fot. de Ricard Martínez).

Hoy en día la fuente de la Virgen del Pilar es un espectro de cemento ametrallado. La gruta se mantiene en pie en medio de un mar de escombro. Las creencias son como las cucarachas del anuncio: nacen, crecen, se reproducen (o no), mueren y desaparecen. Esta decadencia no la podía preveer Augusto Godoy, seminarista zaragozano peregrino en Lourdes en 1920:

¡Lourdes y el Pilar! Bella lazada 
por la que une grandes y hermosos ideales; 
amor y fe de pueblos fraternales 
se funden del Rosario en la explanada.
Aquí, en el monumento, apasionada 
palpita con latidos celestiales 
la España de católicos anales, 
la Francia de fe pura, acrisolada. 
Con dulce y eternal abrazo unidos 
en los bloques por todos esculpidos, 
hoy dos pueblos enlazan sus historias. 
Por eso el Gave y Ebro rumoroso, 
viviente encarnación de hechos grandiosos, 
modulan a la par las mismas glorias.