domingo, 14 de septiembre de 2014

Noches en vela bajo el fuego enemigo


Seguimos excavando el desierto de Mediana. Polvo, sol y sed: excavar aquí nos ayuda a entender algo de la experiencia del frente. Parcialmente, en realidad, porque a nosotros nadie nos dispara. Ni depende de nosotros el futuro de una batalla.

Poco a poco vamos desentrañando el paisaje bélico. Excavamos un fortín semisubterráneo  en el que pensamos que los republicanos emplazaron una ametralladora: la estructura es ideal para esta arma, posee un amplio control visual, llevamos documentados medio centenar de casquillos percutidos y en la trinchera de acceso recogemos una caja de munición casi completa. Algunos de los casquillos muestran las típicas deformaciones causadas por el fuego de arma automática.


La presencia de una ametralladora puede explicar por qué el lugar está tan acribillado: los sublevados tratarían de acabar con ella a toda costa. La posición de los franquistas es bastante clara, porque encontramos un reguero de proyectiles de 7,92 mm desde el noreste. Balas a docenas, deformadas por el impacto contra el afloramiento de yeso.

El fuego de morteros franquistas, en cambio, procede del noroeste: esta ladera de la fortificación está llena de cráteres de artillería y de fragmentos de granadas del 81, incluidas dos que no llegaron a explosionar.
Justo delante del fortín de la ametralladora encontramos cantidad de trazas de combate: cráteres de mortero, casquillos de Mosin disparados por los republicanos, balas de Máuser español disparadas contra los republicanos, trozos de granada Lafitte que revelan combates a corta distancia... Se trata seguramente de un intento franquista de asaltar esta posición. Un intento infructuoso, en cualquier caso, porque los restos arqueológicos indican claramente que el fortín no cambió de manos.

En la punta del espolón donde aparecen estos restos encontramos un pozo de tirador con algunos casquillos. El fuego de mortero y fusilería quizá fuera para acabar con un “paco” solitario. Entre el espolón y el fortín se conservan restos del alambre de espino que rodeaba las trincheras republicanas.


Los restos de vida cotidiana son casi inexistentes: este es un paisaje de violencia pura. Incluso los artefactos no bélicos no hablan de la tensión del frente. Por ejemplo, un puchero de café que apareció junto al fortín ¿cuántas noches en vela esperando otro asalto enemigo? 

2 comentarios:

fernando martinez dijo...

¿Podíais señalar en un plano la ubicación de las posiciones excavadas o sus coordenadas?

Veo muy interesante el trabajo que realizáis.

Si os puedo ayudar, no dudeis.
Fernando Martínez de Baños

Pelu Colera dijo...

Aaa