jueves, 15 de septiembre de 2011

Hasta el último hombre

Cuentan los vecinos de Abánades que durante la ofensiva republicana de marzo y abril de 1938 un grupo de soldados franquistas se vieron acorralados por los republicanos en el lugar de la Enebrá Socarrá. Buscaron refugio en una paridera y su cerrada -el recinto de piedra anejo a la paridera donde pacen los corderos. Después de resistir un tiempo, apoyados según dicen por avituallamiento aéreo, acabaron siendo aniquilados por el enemigo.

Hoy comenzamos a investigar este lugar. Y los resultados arqueológicos parecen confirmar la historia. En lo que llevamos decapado del interior de la paridera han aparecido más de 150 objetos, entre los que se cuentan casquillos, cargadores, balas, cartuchos y numerosos fragmentos de metralla. Hemos identificado elementos pertenecientes al menos a cuatro proyectiles distintos de mortero de 81 mm y partes de dos granadas de fragmentación, las cuales indican combate a corta distancia. Los casquillos percutidos nos informan de que los soldados se defendían con Máusers alemanes de 7,92 mm. Las balas que recibían eran de Mosin Nagant ruso y Máuser español de 7 mm. Han aparecido además tres casquillos percutidos pertenecientes a dos pistolas distintas. Los hallazgos nos permiten hacernos una idea del horror que se debió vivir en este lugar.

En la fotografía se puede ver la paridera después del decapado superficial. Cada bolsa de plástico indica un objeto, que será posteriormente registrado con la estación total.