lunes, 17 de octubre de 2016

San Pedro 1936-1937: historia militar


Sala Histórica del Flandes (Base militar de Araka, 
Vitoria-Gasteiz, junio de 2015).

La estrecha colaboración del tradicionalismo local con el general Mola sentó las bases del triunfo del golpe militar en Vitoria-Gasteiz. Las gestiones del líder local Rabanera garantizaron el apoyo de las milicias de requetés que se estaban organizando con anterioridad. El papel jugado por el teniente coronel Camilo Alonso Vega desde el cuartel de Flandes fue crucial para el éxito de los golpistas en la ciudad. Sin embargo, la situación en el conjunto de la provincia era bien diferente. Se inicia entonces la primera fase de la guerra civil, caracterizada por el envío de columnas armadas por parte de los dos bandos enfrentados, con el objetivo de controlar las cotas más estratégicas y hacerse con el territorio enemigo. El mantenimiento del orden republicano en Gipuzkoa y Bizkaia puso en una situación comprometida a la ciudad de Vitoria-Gasteiz. Dos columnas gubernamentales, enviadas desde Bilbo y Donostia, se disponían a acabar con el levantamiento en el centro-sur de Araba. En este contexto, el pueblo de Villarreal se convirtió ya en un punto neurálgico del conflicto. En estos días finales del mes de julio se va a definir el frente de Araba. Las columnas ocupaban posiciones para garantizar el acceso a recursos importantes (embalses de agua, vía férrea) y realizaban labores de reconocimiento, con pequeños enfrentamientos con las fuerzas enemigas.

Altar de los años 30 en la finca abandonada del tradicionalista Oriol, en Izarra, 
objetivo de la artillería republicana apostada en la cumbre del Txibiarte.

Para la zona que nos ocupa, el enclave de Urduña era el más disputado por los contendientes. El 29 de julio una columna al mando de Alonso Vega llevó a cabo un primer ataque a la localidad, que fue retomado el 4 de agosto. La posición avanzada de Uzkiano jugó un papel primordial en esta fase del conflicto. En el bando franquista, el comandante Vea Murguía era el máximo responsable del denominado sector de Murguía, en el que se emplazaba el destacamento de Uzkiano, una sección de la 7ª Compañía del Requeté con 76 hombres. Por parte del ejército de Euzkadi, llegaría a la columna Amurrio-Urduña el batallón Bakunin de la CNT. En octubre-noviembre de 1936 la conformación en tiempo récord del Ejército de Euzkadi va a suponer un punto de inflexión en este primer período de la guerra, ya que daría lugar a la única ofensiva llevada a cabo por el gobierno autónomo y que desembocaría en la llamada batalla de Villarreal de Álava.

Blocao (que excavaremos) en los roturos de San Pedro, 
primera línea de frente en el duro invierno de 1937.

A día 30 de noviembre de 1936, ocupaba Uzkiano una sección de la 7ª Compañía del Requeté de Álava (83 hombres) y media sección de ametralladoras del 4º Batallón del San Marcial con 8. Estas fuerzas se distribuían entre el monte de San Pedro y en otras tres situadas en elevaciones en torno a Uzkiano, en la zona de Txibiarte y Sobre Hayas. Por parte republicana, en Amurrio, el capitán Noguerol era el responsable del batallón nº 21 de la CNT (Bakunin), el Batallón nº 29 del PCE (Leandro Carro), del batallón nº 13 del PNV (Itxasalde) y del nº 19 también del PNV (Amayur).

Anarquistas del batallón Bakunin en el monte de San Pedro fotografiados 
por periodistas de CNT del Norte (febrero de 1937). (En Tabernilla y Lezamiz 2007: 174).


El estancamiento de la ofensiva en Villarreal llevó al mando republicano a ordenar el avance sobre las posiciones franquistas en el monte de San Pedro y las situadas en la línea Unzá-Uzkiano-Murguia. Apoyados por fuego de mortero y ametralladora, los batallones Leandro Carro y Amayur, en vanguardia, tomaron la posición del monte de San Pedro, que no fue evacuada por los requetés, hasta que se replegaron a un pinar cercano en donde establecieron una nueva línea  defensiva. Tras un cambio de manos, el monte fue tomado de nuevo por los republicanos con intenso fuego artillero el día 6 de diciembre. El contraataque franquista del día 8 no pudo desalojar a los milicianos del UGT nº 3 que ocupaban el monte con ametralladoras y reforzados por otros dos batallones. El batallón socialista tuvo una veintena de muertos y 161 bajas entre heridos y enfermos. Desde entonces, San Pedro se mantendría en manos leales hasta finales de mayo de 1937. El 11 de diciembre tuvo lugar un infructuoso ataque republicano desde San Pedro con la intención de tomar el pinar de Uzkiano, en manos de la 7º compañía del Sicilia, con un grupo de ametralladoras del San Marcial al mando del Capitán Ollo.


1 comentario:

jose luis Pedrero dijo...

Bueno, la llamada ofensiva de Villareal no fue más que una tragicomedia orquestada por el patético "Napoleontxu" como General en Jefe de una ejército de poxpoliñas. Ahora, hay que reconocerlo: desfilar, desfilaban bien.
Agur