miércoles, 22 de agosto de 2012

Caídos



Las tapias del cementerio de Castuera se integran dentro de toda una cartografía del terror. Allí se fusilaba, allí se exponían públicamente los cadáveres, allí perecieron muchos republicanos pero también algunas de las víctimas de las sacas de derechistas realizadas en el verano de 1936. Gran parte de estos caídos por Dios y por España fueron exhumados tras la victoria franquista, fueron enterrados con dignidad en la postguerra hasta el punto de levantarse en la trasera del cementerio una capilla para albergar sus restos. Un baldío rodeaba el monumento antes de la expansión del cementerio nuevo. En esta llanada, ceñida por una tapia, fueron enterrados en fosas comunes las víctimas de la violencia falangista. La intervención arqueológica de 2011 permitió documentar una serie de zanjas con una orientación NW-SE en las que aparecían enterramientos ordinarios en ataúd a los que seguían enterramientos de personas asesinadas. El excelente trabajo realizado por el equipo de Laura Muñoz el año pasado nos ha guiado en esta primera semana de sondeos mecánicos. En este sentido hemos documentado diez enterramientos ordinarios, modestos, propios de lo que se conoce como el Campo de los Desamparados, algunos aislados, otros ocupando una fosa común en disposición lineal. La metodología arqueólogica nos permite registrar e identificar toda una serie de características morfotipológicas y estratigráficas, la clave para discernir la verdadera naturaleza de estas fosas funerarias.