miércoles, 12 de noviembre de 2008

Dehesa de la Villa, mediodía














Nuestros protagonistas prefirieron permanecer en el anonimato, haciéndonos saber también lo mucho que generalmente cobran por exclusiva. No les valió como credencial que anduviéramos investigando cosas de la Guerra. Al "mentar a la bicha" hubo caras de sorpresa y miradas de medio lado. Después un chascarrillo, una comparación burlona con Garzón y un "anda por qué no les enseñas la cueva de la galga." J.M. que también prefiere "no figurar" nos lleva a un hueco practicado en la colina, muy colmatado y situado junto a un sistema de trincheras en zig-zag que ha sido la guarida de una camada de galgos. Nos explica que, durante la guerra, desde ahí los "unos" podían disparar contra los "otros" que estaban-traza con el dedo una visual perfecta- "ahí mismo en el San Carlos, que antes era el Clínico."
También nos hace saber que, como buenos arqueólogos, llegamos tarde al lugar de los hechos. Según cuentan el chatarreo de subsistencia y los expoliadores han valido al cerro contiguo el nombre de "Cerro de las Balas" sin que quedaran muchas para recoger hoy por la mañana.
Sin más esperamos que la publicación de esta foto no le cueste una reprimenda doméstica a ninguno de nuestros anónimos informantes que, por supuesto, a esta hora estaban haciendo la compra y de ninguna manera jugando la partida.