sábado, 23 de julio de 2016

Aquí también se hizo Historia

Un visitante nos comentaba el otro día que en las trincheras que excavamos en Casa de Campo no hubo apenas combates. La falta de referencias sobre este sector durante los combates de noviembre del 36 en torno a Madrid es lo que nos podría hacer pensar. La realidad, sin embargo, se resiste a obedecer a los documentos. Y la arqueología trabaja con la realidad, con las cosas mismas -no con los discursos sobre la realidad (sean órdenes militares, noticias de periódicos o memorias).  

El mapa de distribución de hallazgos que nuestro colega Manuel Antonio Franco va creando a partir de los datos recogidos en el campo es elocuente. Indica sin lugar a dudas que en Casa de Vacas se combatió. Mucho. Casi no hay un palmo de terreno que no contenga un trozo de metralla una bala o un casquillo. Y eso que lo que nosotros registramos arqueológicamente es lo que ha quedado, no lo que existió. Es lo que ha sobrevivido a los servicios de recuperación del ejército, a años de chatarreo, décadas de paseantes curiosos y niños que jugaban en las trincheras. 
 Cola de una granada de mortero Stokes aparecida en prospección

La arqueología, lo hemos dicho muchas veces, no va a cambiar la gran historia de la Guerra Civil. Pero puede ayudarnos a descubrir escenarios olvidados, donde la gente luchó, sufrió y murió exactamente igual que en los más conocidos. Al excavar Casa de Vacas reivindicamos la memoria de sus combatientes y el papel que desempeñaron en la Historia.