sábado, 2 de julio de 2016

Balas perdidas

1-2, 6-8, 10. Mosin Nagant, 3, 5. Mauser 7x57; 4. Lebel;  9. Mannlicher-Carcano.

Los primeros hallazgos de la Guerra Civil comienzan a aflorar, tanto en la excavación como en la prospección con detector, en torno a la trinchera que estamos estudiando. 

El conjunto lo documentamos inicialmente en 2008. Se trata de una trinchera de comunicación que baja hacia las líneas republicanas junto al río Manzanares. Las fortificaciones de primera línea se encuentran a un kilómetro aproximadamente de esta posición. Por aquí debieron bajar muchos soldados que no volvieron a subir o que no lo hicieron por su propio pie.

A veces es difícil saber si un trozo de vidrio se relaciona con la Guerra Civil o es posterior o incluso anterior, porque esta zona del campus ha sido frecuentada desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Con la munición y la metralla, en cambio, no hay duda. En nuestro primer día y medio de trabajo hemos recogido media docena de balas, dos cartuchos de Mosin Nagant y dos vainas del mismo tipo de munición. Las balas pertenecen a Mosin, Máuser español, Mannlicher-Carcano y Lebel. 


Las balas de Mosin muy probablemente se cayeron del casquillo o fueron extraídas a propósito. Las demás, en cambio, sabemos que fueron disparadas contra las líneas republicanas, seguramente por soldados del ejército sublevado situados en las posiciones del Cerro del Águila o Casa de Vacas. Se observa claramente que fueron disparadas porque tienen marcada el ánima del cañón o porque están deformadas por impacto. 

Desde las líneas franquistas tuvieron que atravesar un mínimo de 1.500 metros hasta llegar a su destino. La mayor parte de los fusiles de la época eran efectivos hasta unos 800-1000 metros, lo que quiere decir que la posición en que trabajamos estaba más allá de su alcance.Sin embargo, cuando se disparaba contra grandes concentraciones, la efectividad podía llegar casi a los dos kilómetros.

Las ametralladoras podían resultar letales incluso más allá de esa distancia. La Breda M1930, por ejemplo, que disparaba la misma munición que el Mannlicher-Carcano (6,5x52 mm), tenía un alcance máximo de 2.800 metros. Quizá las balas de Carcano que nos encontramos, por tanto, pertenezcan a esta arma. 

En todo caso, resulta evidente que uno podía encontrar la muerte lejos de la primera línea, cuando menos se lo esperaba, en un frente en calma donde nada pasa. Salvo el tiempo y las balas perdidas.