miércoles, 13 de julio de 2016

Cifras y letras


Georreferenciando los hallazgos en el entorno de la trinchera en Casa de Vacas.

En esta campaña madrileña contamos con un amplio equipo de investigadores e investigadoras que nos permite trabajar en tiempo real en diferentes frentes para arrojar luz sobre esos primeros meses de la guerra civil. Mientras excavamos en Ciudad Universitaria y en Casa de Vacas también nos dejamos los ojos en los microfilms del antiguo Servicio Histórico Militar de Madrid. En la documentación republicana de noviembre de 1936 podemos vivir el ritmo trepidante de unas jornadas en las que la República se lo jugaba todo. Contrariamente a lo que se piensa, todavía está por escribir la historia de aquellos días. Mucha información publicada se basa en las memorias de los protagonistas de los combates o en los someros partes de operaciones. En nuestro proyecto intentamos maximizar todo el potencial informativo de las fuentes orales, historiográficas y arqueológicas. Con un objetivo: reconocer la presencia de las personas que allí estaban, hombres, mujeres y niños.

Excavando la trinchera de primera línea.

La documentación militar arroja de manera fría un sinfín de cifras: columnas que de un día para otro pierden decenas de hombres, meros números en los recuentos del estado actual de las fuerzas. Estadísticas de una verdadera carnicería. En los informes de las diferentes columnas observamos el esfuerzo de los mandos para subir la moral y encuadrar a las milicias en la disciplina militar. La Orden General de la columna Mangada del día 31 de agosto no tiene desperdicio:

Se advierte a los milicianos:
1º Las Compañías que bajen a descansar a Madrid tendrán en cuenta que el tiempo de permiso es de las siete de la mañana (hora de salida del tren para Madrid) hasta las 18 y 40 del día siguiente (hora de salida del tren para esta). (...)

IIº Es completamente derrotista, es hacer verdaderamente labor fascistizante, toda clase de conversación y hasta de exclamaciones producidas por la presencia de la aviación enemiga que conducen a infundir la huída, el pánico (...). Tales conversaciones, tales exclamaciones, como “ya estan ahi”; “corramos” etc... no son otra cosa que producto de un miedo infantil, que el miliciano no debe tener, pues en campo descubierto pierde facilísimamente sortear el peligro, permanecer en su puesto y acudir donde fuese preciso con solo observar la situación del avión, moverse rápidamente a derecha o izquierda si el aparato está completamente encima de la vertical que cae sobre el observador y teniendo el oído atento, tumbarse al oír el silbido que la bomba produce al descender rasgando el aire. Aun debe el miliciano estar más tranquilo teniendo en cuenta que el enemigo no dispone de bombas en cantidad y calidad excelente, la envuelta de una de ellas, cogida ayer, revela lo que se dice pues era la de una lata para chorizos en conserva.

En los duros combates en noviembre de 1936 hubo unidades que combatieron heroicamente y otras que, según los informes oficiales, no podían considerarse refuerzos. El comandante de la columna Enciso, destinada a la Casa de Campo, se quejaba así el 21 de noviembre ante Rojo:

En cumplimiento de las órdenes recibidas a las nueve de la mañana de hoy y al terminar la preparación artillera (que por cierto no batió los objetivos de esta columna) se inició el avance de las fuerzas a mis órdenes (Batallón Presidencial y una Compañía de Milicias Vascas, único refuerzo recibido si por tal puede considerarse una agrupación de hombres con fusiles de cinco calibres distintos, muchos inservibles y todos aquellos con una moral muy rebajada (...). Todo ello lo pongo en sus superiores conocimientos a los efectos procedentes, así como me complazco en participarle el magnífico espíritu que el día de hoy ha animando al Batallón Presidencial y sección de Ametralladoras Libertad López Tienda, sintiendo no poder decir lo mismo con respecto al resto de las fuerzas.

Caja de munición y bota militar.

El 25 de enero de 1937 el Jefe de la 4ª Brigada solicita la depuración del responsable de las Milicias Catalanas destinadas en la Casa de Campo quien ha permitido visitar el frente a mujeres de conducta dudosa. Un poco antes el 5 de enero el Estado Mayor, en la línea de lo que se hacía con los desertores en la 1ª Guerra Mundial dispone que 40 indeseables del Puente de los Franceses sean distribuidos a razón de tres por Brigada situándolos en puestos independientes en primera línea armados solamente con granadas de mano.
La Arqueología pone cara a las cifras y letras de los documentos. Nos muestra la crudeza de los combates, la frustración de soldados y mandos que combaten con calibres diferentes y se quedan sin munición (Respecto a municiones, el problema más grave es de fusilería de 7 m/m pues si la lucha continúa con la misma violencia que hasta hoy y no se reiteran los envíos pasado mañana no tendremos cartuchos. Situación a las 22 horas del día 17 de noviembre). Hombres exhaustos que intentan sobrevivir. Hoy en Casa de Vacas, en un tramo de trinchera, aparecen algunos huesos humanos muy cerca de una bota militar. No sabemos si la calzó un cobarde, un derrotista, un héroe o un indeseable, pero ahí está bajo tierra, enfrente de un lujoso campo de golf y al lado de una pista para amantes de la bicicleta de montaña. Objetos que hablan de personas que regaron de sangre la Casa de Campo, más allá de las cifras y de las letras. Y no somos quien para juzgar su actuación cuando recibían toneladas de impactos de artillería y bombas de aviación. 

Por el momento no hemos encontrado ninguna bomba con forma de lata de chorizo en conserva.