lunes, 25 de julio de 2016

La Casa de las Flores o los geranios de la muerte


Preguntaréis: Y donde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?
Os voy a contar todo lo que me pasa.
Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.
Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa con perros y chiquillos...

Pablo Neruda
Impactos de bala en estructura asociada a la Casa de Vacas.

En la documentación remitida al entonces Cuartel del Generalísimo acerca de las operaciones sobre Madrid, nos encontramos con el parte de operaciones de la 3ª Columna de la Agrupación de Columnas del general Varela. Una carpetilla titulada Entrada en la Casa de Campo 8 de noviembre de 1936 nos conduce directamente al infierno de la guerra civil, a primera línea de fuego. El Tabor de Regulares de Alhucemas avanza y consigue abrir una brecha en la tapia de la Casa de Campo, en las inmediaciones de la Puerta Batán. Es ya noche cerrada:

A unos 100 metros antes del estanque, la vanguardia es atacada por un tanque ruso, con ráfagas de ametralladora, así como nutridos grupos de milicianos, siendo repelida la agresión enérgicamente por la aludida Bandera [4ª Bandera del Tercio], y dos anti-tanques, haciendo retroceder al enemigo, al que se le hacen algunos prisioneros.



Segunda Legión del Tercio. 4ª Bandera. Columna de Madrid nº 3. Tropas de choque a la conquista de Madrid. El parte de bajas y distinguidos de ese día 8 de noviembre no deja lugar a dadas de la crudeza de los combates. Los soldados españoles fallecidos aparecen con nombre y apellidos; a los moros les precede un código numérico. En la mañana del día 8 se combate con granadas de mano para tomar casas situadas en el flanco izquierdo del ataque. 

Y una mañana todo estaba ardiendo,
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego, pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros...

La lucha sin cuartel en la Casa de Campo se mantendrá en las semanas sucesivas. Así lo podemos comprobar en el parte de operaciones del día 1 de diciembre de la Cuarta Columna. Los tanques rusos siguen causando estragos en las filas sublevadas:

Inmediatamente se inició un ataque al servicio que cubre desde la puerta de Rodajos hasta el lago que fué creciendo en intensidad, fulminando esta con la aparición de siete carros de combate pesados que se apoderaron de las trincheras situadas en Casa Quemada, matando a sus defensores, que eran del Requeté.

Los regulares se rehacen y mantienen sus posiciones. En esta guerra total no se tiene mucha compasión del enemigo:

Por las informaciones recojidas (sic), de dos prisioneros, se ha venido en conocimiento de que el Comandante que dirigía el ataque cayó en el mismo pareciendo ser el 2º Jefe del General Klever. [...] Por el portillo de Aravaca y brechas abiertas en la tapia de la parte de la Casa de Campo que aun ocupa el enemigo, se vio gran movimiento de personal que retiraba heridos y muertos. Quedan por tanto en nuestro poder, un tanque enemigo, cuatro más inutilizados en las cercanías de las posiciones que ocupa el servicio de la Columna bastante material de guerra y únicamente siete prisioneros en nuestro poder, ya que los demás por haber sidos cogidos con las armas en las manos haciendo fuego sobre nuestras fuerzas y proseguir el ataque enemigo, fueron pasados por las armas inmediatamente, para poder atender al contra-ataque sin preocupación de ningún genero

Refugio republicano en primera línea en el sector de Casa de Vacas, 
en fase de excavación. Se observan en planta una caja de munición y restos de uralita y ladrillos.

Andrés conoce la Casa de Campo como la palma de su mano. De crío iba a buscar balas y restos de la guerra con otros compinches del barrio. Allí conocieron a Antonio, un taxista de La Latina que por entonces iba los fines de semana a pasear con su hijo. Cuando se hizo mayor, ya jubilado, lo hacía con su perrita. Otros jubilados habían cogido la costumbre de mantener cuidado un pequeño jardín al pie de la fuente de Casa de Vacas. Antonio, socialista acérrimo, había combatido de jovencito en ese mismo espacio. La Casa de Campo es hoy el pulmón de Madrid, una suerte de reserva forestal y botánica.

Andrés comparte su saber sobre la Casa de Campo en la Jornada de Puertas Abiertas 
del pasado sábado.

Hace ochenta años, en primera línea, también se practicaba la jardinería. Fotografías de noviembre y diciembre de 1936 muestran una especie de poyos en las trincheras defendidas por los moros en la zona de Cerro Morán. En esos poyos se ven tiestos con geranios, para perfumar y camuflar el olor a carne humana putrefacta.
Legionarios con los geranios de la muerte.

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,

Mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores.
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,,
pero de cada crimen nacen balas que os hallarán un día el sitio
del corazón.