jueves, 21 de julio de 2016

Combatir en 1936

La trinchera de Casa de Vacas sigue revelando sus secretos. A estas alturas, la aparición de guías de peine de fusil Enfield ha dejado de ser una novedad. Las contamos por cientos - testimonio de la intensidad de los combates librados por los brigadistas contra los sublevados en noviembre de 1936. Lo que sí supone una novedad es encontrarse elementos del propio rifle. En concreto, hemos descubierto la mira frontal de un Enfield Pattern 14. Y aparece en un puesto de tirador, junto a abundantes guías de peine y casquillos percutidos.

Mira de Enfield P14


Fotografía de un Enfield P14 en el que se aprecia la mira frontal. 

También son un hallazgo notable dos cargadores completos del mismo rifle colocados sobre el parapeto y que conservaban restos de la cartuchera de tela que los contenía. Los Pattern 14, como ya hemos indicado, son fusiles que aparecen con frecuencia en las fotografías de brigadistas tomadas en la Casa de Campo en noviembre de 1936.

Uno de los peines de Enfield abandonados sobre el parapeto
 
Los caquillos del calibre 0,303 que registramos, sin embargo, no fueron disparados en su totalidad por el Enfield. En una zona de la trinchera al menos creemos que son el resultado de fuego efectuado con una ametralladora Lewis, otra arma protagonista de los enfrentamientos en Madrid en otoño de 1936. La marca de la percusión es significativamente más profunda que en las vainas disparadas por rifles y está desviada del centro del culote.

Soldados armados con fusiles Enfield y ametralladora Lewis. Las cartucheras del Enfield son como la que hemos encontrado en la Casa de Vacas

En dos puntos de la trinchera hemos documentado golpes de mano que estuvieron a punto de resultar en la toma de la posición por parte de los sublevados. En estos puntos encontramos numerosos fragmentos de granada. En uno de ellos aparecen elementos de tonelete, Laffite y Quinto Regimiento. En el otro, Quinto Regimiento y FAI. Prueba evidente de que defensores y atacantes se enfrentaron cara a cara, probablemente en algún asalto nocturno. La granada FAI es una de bomba de mano diseñada por el primo de Francisco Franco, Ramón, y puesta al servicio de los anarquistas en 1931.

Fragmento de granada FAI aparecido en el parapeto  de la trinchera

Funcionamiento de la FAI

Se la conocía como La Imparcial porque causaba casi tantos estragos entre los usuarios como entre los enemigos.  

Junto a los restos de granadas aparecen, por supuesto, cientos de balas. Los atacantes contaban con fusiles Máuser de 7 mm, que es la munición que aparece con más frecuencia impactada frente a la trinchera repúblicana. El Máuser era el arma estándar del ejército español en la época. 

Los republicanos además de Enfield utilizaban fusiles bastante anteriores a 1914. En concreto, de 1870: se trata de los Vetterli Vitali, de los que hemos encontrado una bala impactada a unos 30 metros del parapeto. Seguramente es el reflejo de un brigadista haciendo tiro rasante sobre los asaltantes que se le echaban encima.

Munición empleada en los combates de Casa de Vacas y aparecida en la prospección frente al parapeto republicano: balas de Mosin (1), guía de peine de Enfield (2), Lebel (3), Máuser de 7 mm (4) y Vetterli Vitali (5)

Los Vetterli hicieron un largo camino: obsoletos ya en la Gran Guerra, Italia los envió a Rusia en 1916 (ambos eran aliados en la lucha contra Alemania y el Imperio Austrohúngaro). Los rusos a su vez se los vendieron a la República como parte de su operación de limpieza de arsenales. Fueron de los primeros fusiles en llegar: más de 13.000 entraron en España el 4 de octubre de 1936. Los Enfield no llegaron hasta tres semanas más tarde, cuando los sublevados se encontraban ya a las puertas de Madrid. Las armas de infantería más modernas de la URSS, de hecho, solo empezarían a enviarse a España en enero del año siguiente.

Al excavar un campo de batalla de comienzos de la guerra nos encontramos con un panorama mucho más diverso que el que se daría a partir de 1937. Combatir en el 36 fue una mezcla de pelea callejera, violencia colonial y lucha de trincheras. Todavía faltaba un poco para que la Guerra Civil Española se convirtiera en el preludio de la Segunda Guerra Mundial.