lunes, 4 de julio de 2016

Los legionarios entran en Madrid

Bala de 0.303 encontrada en prospección 
El trabajo arqueológico empieza a dar resultados sorprendentes. La prospección con detector en el sector en donde estamos excavando ha suministrado una gran cantidad de material bélico. Estamos sorprendidos, de hecho, porque las trincheras republicanas aquí se encuentran a cerca de dos kilómetros de las líneas sublevadas.

En una zona de unos 600 metros cuadrados hemos encontrado cerca de 120 balas de diversos calibres en apenas unas horas de prospección. El grueso de los proyectiles muestran huellas de impacto y pertenecen al calibre 7 x 57 mm. Pudieron ser disparados por Máuseres españoles o por ametralladoras Hotchkiss y prácticamente en cualquier momento de la guerra. También descubrimos numerosas balas del fusil francés Lebel de 8 x 50 mm e incluso un par de proyectiles de Mosin Nagant que no solo se encuentran disparados, sino deformados por impacto. 

Pero la munición más interesante no es esta, sino la de calibre 0.303, de la que hemos topado en torno a una decena. Esta munición la disparaban, entre otras armas, el Enfield M1917 norteamericano. Todas las balas están disparadas (tienen las estrías marcadas del ánima del cañón), pero apenas muestran huellas de impacto, lo que indica que viajaron desde relativamente lejos y llegaron a la zona en que trabajamos sin apenas energía cinética.

El Enfield M1917 es una arma usada por los republicanos, que recibieron cerca de 30.000 de estos rifles. Lo más interesante es que en las imágenes de la Batalla de Madrid las tropas internacionales aparecen armadas con frecuencia con estos fusiles. 

Soldados del batallón Rakosi armados con M1917 durante la Batalla de Madrid (sbhac.net)


Sabemos que en el sector de Puerta de Hierro, que engloba la zona en la que investigamos, se desplegaron los polacos del batallón Dabrowski los primeros días de la Batalla de Madrid. Es muy posible, por tanto, que la munición que hemos documentado se asocie con los internacionales que detuvieron el ataque sublevado. 

La zona donde aparece la mayor parte de las balas es significativa. Se extienden por la parte superior de un espolón que apunta hacia el Manzanares. Da la impresión de que las tropas republicanas estaban tratando de hacer blanco sobre un objetivo que se movía sobre esta elevación.



En la misma zona ha aparecido una cola de mortero Valero de 50 mm. Un arma de alcance corto (no más de un kilómetro) y que suele aparecer en contextos de frente móvil. Lo que nuevamente nos sitúa en los inicios de la guerra en Madrid.

 Cola de Valero de 50 mm

Eso significaría que los legionarios habrían entrado ya por la carretera de la Dehesa de la Villa y se encontrarían, por tanto, muy cerca de las primeras casas de la capital ¿Tenemos otros datos que corroboren esta hipótesis? Pues sí. Un dato en forma de granada:

Se trata de una placa de bomba Lafitte, la granada ofensiva utilizada masivamente por el ejército sublevado. La encontramos a escasa distancia de las balas de 0.303. Las granadas son un excelente indicador de combate a corta distancia. Los legionarios tenían que estar en el cerro que prospectamos. Y solo pudieron estar allí durante los primeros días de la Batalla de Madrid, porque este sector queda pronto en manos republicanas y se fortifica rápidamente.

Los brigadistas consiguieron repeler a los atacantes, que se retiraron más allá del Manzanares.  

Este testimonio arqueológico es del mayor interés, porque sitúa a las tropas sublevadas más cerca de Madrid en este sector de lo que habitualmente se piensa: se suelen describir los combates como si tuvieran lugar entra la Puerta de Hierro y el Puente de San Fernando. Es más, la zona raramente aparece en los mapas de los libros de historia, que suelen reflejar solo la parte central de la Ciudad Universitaria.

Con la arqueología ponemos en el mapa, literalmente, una pequeña historia de la Guerra Civil que quizá pudo cambiar la Historia.