sábado, 22 de septiembre de 2012

De fortín en fortín

 Materiales encontrados en un fortín del Cerro.

La arqueología es una ciencia de probabilidades, como la meteorología. Unas veces se acierta y otras se falla. En los últimos días hemos excavado varias estructuras con desigual fortuna. En general no ha habido hallazgos espectaculares, aunque en última instancia cada casquillo ayuda a reconstruir la historia de la Batalla Olvidada.

En el Cerro excavamos un fortín que presuntamente había sido destruido por la artillería republicana durante la ofensiva de abril de 1938, sellando a los defensores en su interior. Los datos arqueológicos no confirmaron esta truculenta historia: aparecieron, eso sí, una variedad de casquillos. Los que recuperamos in situ en el suelo de la estructura pertenecen a Máuser alemán y Máuser español. Los primeros aparecieron juntos al lado de una guía de peine. Todo indica que nos hallamos ante trazas de la defensa del Cerro por los franquistas. En el relleno que colmataba el búnker, y por lo tanto en posición secundaria, localizamos un casquillo italiano de Mannlicher-Carcanno y un par de Lebel.

Materiales encontrados en el relleno del Fortín nº2 de la Nava 4, dispuestos sobre una de sus aspilleras.

Ante el escaso éxito de la intervención decidimos atacar en otro frente, concretamente la zona conocida durante la guerra como La Nava 4. Se trata de una posición franquista en la que se observan dos nidos de ametralladora en perfecto estado de conservación y con graffiti, conectados por trincheras. La excavación fue más dura de lo que parecía por la potente colmatación de tierra y piedras (cerca de un metro y medio). En el relleno descubrimos muchos materiales bélicos: cartuchos, casquillos percutidos de Mannlicher-Carcanno, Lebel y sobre todo de Máuser alemán y español, y fragmentos de granadas. Lo más llamativo es esto último: el elevado número de partes de Laffite, lo que indica enfrentamientos a corta distancia. En este caso, aunque pensábamos que la zona no había sido prácticamente testigo de combates, el registro arqueológico  demostró lo contrario. 

 Excavación de un gran abrigo en la zona de Las Fraguas, al sur de la paridera de la Enebrá.

Dado que los resultados tampoco fueron muy llamativos, volvimos a la zona de la Enebrá para trabajar en una zona de abrigos y trincheras franquistas: las primeras que se encontraron los republicanos en la ofensiva del 1 de abril. Por ahora nos estamos centrando en un monumental refugio con gruesos muros de mampostería y varias habitaciones.Más allá de la arquitectura, los resultados son parcos (siendo generosos): una liendrera, casquillos y cartuchos de Mosin, que hacen pensar en una ocupación republicana, piquetas de alambrada y poco más.

Así que así seguimos: de fortín en fortín y tiro por que me toca (nunca mejor dicho).