viernes, 7 de septiembre de 2012

Los últimos días del campo


Durante la última semana de trabajo en el campo de concentración de Castuera trabajamos en una edificación que debió acoger a los guardianes del recinto. Se trata de un edificio rectangular de mampostería con cuatro habitaciones de diferente tamaño. Las dos estancias de mayor tamaño tienen hogares con murete de piedras y restos de ceniza. La de menores dimensiones cuenta con un desagüe, del que proviene un fuerte olor a aguas fecales. Es posible que los espacios se correspondan con dos dormitorios y una letrina.

En rojo, edificios de los guardias del campo. 

Lo que hemos encontrado en el interior del edificio, sin embargo, tiene poco que ver con la función original de la estructura. El suelo de tierra aparece tapizado de decenas de abridores de latas, restos de alambre, piquetas de alambrada partidas, cucharas, algún botón... En distintos lugares se observan restos de hogueras, algunas delimitadas con trozos de piqueta y todas ellas rodeadas de fragmentos de latas y abridores. Apenas aparecen latas completas: debían arrojarlas al exterior, mientras que las llaves se tiraban allí donde se había consumido el alimento.

Todo apunta al final de la vida del campo. Muy probablemente lo que documentamos es la presencia del grupo de prisioneros encargados de desmantelar las instalaciones durante los últimos días del mes de marzo y los primeros de abril de 1940. Dado su reducido número (29 reclusos), podían alojarse en este pequeño anexo del campo, que tenía su propio foso y alambradas. En torno a hogueras improvisadas se calentaban mientras daban cuenta de su almuerzo monótono de atún o sardinas.

Los restos transmiten una profunda sensación de miseria y sordidez. La imagen es más desoladora que la que pudiera ofrecer cualquier refugio de mendigos. Pero es una imagen fidedigna de la España de la posguerra. Sobre todo, de la posguerra de los vencidos.

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Agradecemos a Antonio López que nos diera a conocer el documento en el que se menciona a los presos encargados de desmantelar el campo de concentración.