viernes, 24 de septiembre de 2010

Depósito in situ


Un interesante depósito de basura in situ, en el Campo de Concentración de Castuera. Está compuesto por dos escudillas de aluminio, un plato metálico y varias latas. En las cercanías localizamos también una ampolla medicinal.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Más rancho

Las letrinas-basurero siguen siendo fructíferas en cuanto a hallazgos relacionados con el rancho. Hoy hemos encontrado un plato de metal esmaltado junto a un fragmento de cuchara (arriba) y muchas más latas. Son fundamentalmente de atún y sardinas. En la foto de abajo las podéis ver ordenadas:

Nos sigue sorprendiendo día tras día la chapuza concentracionaria. La parte que excavamos ahora de la letrina no es, siquiera, una zanja. Se trata más bien de una serie de pozas irregulares talladas en la roca, donde se acumulan los desechos.

Dos de las pozas excavadas a lo largo de la zanja que servía de letrina y basurero.

Malditos romanos

Los males nunca vienen solos. Al lado de la zanja de la letrina, en la superficie, acabamos de encontrar dos tumbas tardorromanas. Seguramente quedaron parcialmente a la vista durante el aterrazamiento del campo. Encima eran romanos pobres, porque aparecen sin ajuar. Si es que así no se puede trabajar...

¡Actualización! Lee una reinterpretación de estas tumbas aquí.

Maldita Edad del Hierro

Está claro que no hay quien excave un yacimiento de la Guerra Civil tranquilamente. Otra vez nos vemos obligados a perder el tiempo recogiendo basura protohistórica. La culpa realmente no es de los túrdulos y túrdulas que vivían por aquí hace 2500 años. La culpa es de los soldados de Franco que cavaron sus trincheras donde no debían durante la campaña de verano de 1938. A ambos lados de la zanja encontramos abundante cerámica de la Edad del Hierro que, naturalmente, tenemos que documentar. Por qué no nos dejaran en paz con nuestras latas oxidadas y trozos de vidrio...

La trinchera franquista de verano de 1938 (la franja con hierba verde). Es posible que se colmatara ya en 1939 para construir el campo.

Enfermos

Después de las latas, quizá la segunda categoría de materiales más abundante es el de las medicinas. En la imagen se pueden ver vidrios de diversas botellas de medicina, agua oxigenada (los dos fragmentos grandes de la derecha) y una ampolla, quizá de morfina.

Dadas las terribles condiciones de insalubridad, hacinamiento y falta de alimentación de los prisioneros, las enfermedades estaban a la orden del día. Muchos de los reclusos (cientos de ellos) fallecieron en el campo a causa de ellas.

Hay que tener en cuenta que este estado de postración de los presos republicanos, sometidos a todo tipo de privaciones y presa de toda clase de epidemias, contribuyó a afianzar los estereotipos del régimen franquista respecto a los vencidos. El médico Vallejo-Nájera, por ejemplo, aplicó las teorías racistas de la medicina y psiquiatría nazis al caso español. Donde el erudito alemán de turno escribía "judío", Vallejo-Nájera ponía "rojo". De este modo, en su descripción de los republicanos se alude a éstos como enfermos y degenerados que debían ser objeto de purificación (incluido el exterminio) para preservar la raza española.

Cualquiera que tuviera ocasión de contemplar a los cadáveres vivientes que poblaban los campos de concentración españoles no podría por menos que dar la razón a Vallejo-Nájera: los rojos son, irremediablemente, unos enfermos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Rancho

Hoy hemos encontrado en la zanja de la letrina dos escudillas de las que se utilizaban para comer el rancho. Son similares a las usadas por los soldados durante la guerra, lo cual es lógico: los campos de concentración eran establecimientos militares que prolongaban las condiciones de guerra en tiempo de paz. En muchos campos era habitual que se diera a los prisioneros una sopa aguada o unas lentejas, que apenas les servían para mantenerse en pie. En Castuera se repartían dos comidas al día, aunque la primera (un sucedáneo de café y un chusco de pan) difícilmente merece tal nombre.

martes, 21 de septiembre de 2010

Basura

Arriba, basura recogida del sondeo ZL02. Abajo, latas in situ en el sondeo ZL02.

La basura de un campo de concentración es tremendamente monótona. Latas, abrelatas, fragmentos de botella, clavos y elementos de construcción de los barracones. En cualquiera de nuestros cubos de basura hay más variedad de desechos un día cualquiera, que la que se documenta en el vertedero del campo de Castuera en todo el año de su existencia. Una existencia gris y miserable que se refleja en un registro arqueológico igualmente gris y miserable.