sábado, 4 de septiembre de 2010

In situ

Entrada al abrigo superior

El abrigo que estamos excavando tiene dos ambientes bien diferenciados. Ayer viernes los pudimos definir por fin con claridad.

Uno de los espacios (Estructura 1) está más elevado y se encuentra enteramente excavado en la roca. Tenía una techumbre de chapa ondulada y tejas. Lo sabemos porque en la entrada a este espacio aparecieron numerosas tejas in situ (es decir, en posición primaria, caídas más o menos en el sitio donde originalmente estuvieron) y fragmentos de cemento que conservaban la impresión de las láminas de metal ondulado. Los laterales de la entrada estaban encementados y recubiertos también de chapa. Aunque hemos localizado el acceso y parte del nivel de uso, no ha habido mucha suerte con los hallazgos. Los suelos por ahora están barridos a conciencia.

En la estancia vecina (Estructura 2) los soldados no fueron tan sistemáticos con la limpieza.


Comienzo de la excavación de la Estructura 2 (abrigo inferior). Se pueden ver un peine de cargador, un tenedor y un través para alambre de espino

Esta estancia es bastante más profunda que la anterior. El pavimento se encuentra casi un metro por debajo del de la Estructura 1. Pero las diferencias entre ambos espacios no se quedan ahí: la Estructura 2 tiene tres paredes excavadas en la roca, pero la cuarta pared, es decir, la cara que da a la trinchera, se delimitó con un muro de mampostería cogido con mortero de cal y cemento. El suelo es de ladrillos macizos.

Al contario que en la Estructura 1, además la 2 ha suministrado ya varios hallazgos in situ muy interesantes: en la esquina que forma el muro de mampostería con la roca tallada localizamos un peine de cargador de Máuser alemán de 7.92 mm (al que sólo faltaba una bala) y justo al lado un tenedor. Encima del pavimento nos encontramos una estaca metálica de las que se utilizaban para enrollar el alambre de espino. Sin duda lo arrojaron allí después de la guerra durante el desmantelamiento de la trinchera.

Peine de Máuser de 7.92 mm con guía en hierro pulido y tenedor sobre el reborde de cemento del suelo de la Estructura 2

Siempre sucede en arqueología que los hallazgos interesantes se producen en el último momento. Nuestro pavimento de ladrillos apareció veinte minutos antes de cerrar la excavación para el fin de semana. Así que nos hemos quedado con las ganas de seguir excavando el suelo y comprobar si siguen saliendo cosas ¿Qué nos esperará en el resto de la Estructura 2? El lunes lo sabremos.