miércoles, 22 de septiembre de 2010

Rancho

Hoy hemos encontrado en la zanja de la letrina dos escudillas de las que se utilizaban para comer el rancho. Son similares a las usadas por los soldados durante la guerra, lo cual es lógico: los campos de concentración eran establecimientos militares que prolongaban las condiciones de guerra en tiempo de paz. En muchos campos era habitual que se diera a los prisioneros una sopa aguada o unas lentejas, que apenas les servían para mantenerse en pie. En Castuera se repartían dos comidas al día, aunque la primera (un sucedáneo de café y un chusco de pan) difícilmente merece tal nombre.