miércoles, 15 de septiembre de 2010

Terezín, muros adentro

Plano de Terezín.

El actual poblado checo de Terezín está sin dudas ligado a una historia más que próxima a lo infausto. Delimitada por muros, consta de dos fortalezas nacidas durante las guerras franco-prusianas. Desde comienzos del siglo XIX, la más pequeña fue utilizada como centro de detención de militares, presos políticos y, tras la ocupación Nazi, como prisión policial de la Gestapo de Praga.

"El trabajo te libera". Esta frase que era usualmente utilizada en los
campos de concentración nazi, continúa dando la bienvenida a quienes
entramos al primer patio, en la fortaleza pequeña.

En cuanto a la grande, se convirtió en ghetto y campo de concentración "modelo", una especie de ventana o puesta en escena mediante el cual el régimen invasor se mostraba de cara al exterior. Esta fue la estación de tránsito de alrededor de 150.000 hombres, mujeres y niños checos, eslovacos, alemanes, austríacos, holandeses, daneses y húngaros que eran luego conducidos hacia los campos de exterminio de Treblinka o Auschwitz.

La insistente cartelería conduce al ocasional
turista de la markplatz al krematorium.



Las vías del FF.CC. se pierden bajo el asfalto del acceso sur. Al fondo, tras los árboles, el krematorium y el cementerio.
Cuesta transitar sus calles sin pensar que estamos atravesando una galería del horror, pues efectivamente lo es. Nos preguntamos entonces si es posible que allí alguien lleve algo parecido a una vida normal. Muchos de los edificios que en su momento funcionaron como barracones o almacenes permanecen cerrados o están simplemente abandonados, mientras que otros tantos fueron reutilizados y, en algunos casos, musealizados para el turismo.
Aunque no quisimos averiguar los detalles, este lugar "ideal para relajarse"
nos ofrece "quedarnos y ser complacidos por la Historia".

En la fortaleza pequeña, el bufé destinado originalmente
al personal de la prisión mantiene intacto su servicio.
Una práctica máquina expendedora de souvenirs.

Si bien no son pocos ni unívocos los debates que se están dando a nivel mundial en torno a la memoria de las experiencias traumáticas, aún no está claro qué es lo que se debería representar, mostrar o preservar; qué nos proponemos recrear mediante esto; en fin, si es posible y de qué manera podemos trascender el horror y revertir el trauma, de modo de ver aquello que lo provocó y utilizó; y seguir entendiendo el estado actual de las cosas. Confirmamos, hay gente que vive en Terezín.