miércoles, 29 de septiembre de 2010

Misterio arqueológico

Las tumbas que consideramos romanas cuando aparecieron durante la prospección han resultado ser más antiguas. E intrigantes.

Se trata de tres tumbas de inhumación insertas en un túmulo de tierra con encachado de piedra. Por los materiales que nos han aparecido, incluido un colgante de bronce y pasta vítrea de influencia oriental, parece que debemos fechar este particular monumento funerario hace unos 2500 años.

Sólo hay un pequeño problema.

Y es que la gente de esa época raramente practicaba la inhumación. Si bien se conocen túmulos similares en sitios vecinos como La Mata o Cancho Roano, todos ellos contienen enterramientos con urnas y cistas que albergaban las cenizas de los muertos.

¿Quiénes eran las personas que se enterraron aquí?

martes, 28 de septiembre de 2010

Último sondeo


Se nos acaba el tiempo, pero no queremos irnos sin sondear una de las zanjas perimetrales que definían el recinto central del campo de concentración. Hasta ahora las excavaciones las hemos llevado a cabo en áreas periféricas: las letrinas y una zanja que delimitaba una expansión del campo. Volvemos a reproducir el plano del campo con la ubicación de los sondeos, incluido el nuevo (ZPBA):
Los objetivos de este sondeo son fundamentalmente dos: comprobar si aquí se cumplieron los reglamentos de campos de concentración en las medidas de la zanja y si aparece basuras. Por ahora parece que la respuesta es negativa en el primer caso y positiva en el segundo: no se cumplieron las ordenanzas (el foso es muy poco profundo) y sí se arrojó basura (contraviniendo, otra vez, el reglamento). En este caso, el hecho resulta particularmente grave, porque nos encontramos justamente al lado de los barracones donde vivían los presos. La zanja principal se convertiría así en un auténtico foco de infección.

Una cuestión interesante es la diferencia de basuras entre esta zanja y las que localizamos en los extremos de la letrina (ZL02-05) y el foso perimetral del anexo (ZP02): en el nuevo sondeo nos han aparecido muchas latas, pero sólo un fragmento de cristal. Éste resulta, en cambio, abundante en los otros sondeos ¿A alguien se le ocurre por qué puede ser? La (posible) explicación en una próxima entrada.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Contrastes

Sabemos por testimonios orales y escritos que las pésimas condiciones alimenticias de los presos sólo podían ser en parte aliviadas si conseguían licencia para pedir por carta a sus familiares algo de comida. Seguramente esa comida llegaría en pequeñas ollas, como la que le correspondería a la tapadera que hemos encontrado hoy.

Tapadera recuperada en el sondeo zp02, protagonista de alegrías y testigo de sufrimientos

Sin embargo, los presos que no eran de la comarca o de la provincia seguramente no tendrían esa oportunidad, o bien ésta estaría severamente atenuada o espaciada en el tiempo. En la mayoría de los campos de concentración, el traslado a otro campo alejado de tu lugar de origen equivaldría a significar una condena a muerte. Tal es el caso de uno de los presos del campo de Castuera, quien cuenta que a un valenciano amigo suyo “como no le mandaban nada, le enviaron un paquete, se atracó esa noche y se murió”.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Escribir a casa

En lo que llevamos de intervención hemos descubierto dos tinteros completos y partes de al menos otros dos. Una de las actividades que permitía a los presos mantener algo de su humanidad era escribir a sus familiares. Afortunadamente se han conservado varias cartas de reclusos de Castuera. Aunque censuradas, suministran información muy interesante sobre la vida en el campo.

La plumilla, el papel y el tintero, objetos que resultan banales en otro contexto, representan en el campo de concentración un puente entre el universo represivo y el mundo exterior.

La enfermería en el basurero


Hemos comenzado un nuevo sondeo (ZP02) en una zona de la zanja perimetral donde existe un cambio de ángulo marcado. La elección de esta zona viene dada, entre otras cosas, porque pensamos que podía tratarse de una trampa sedimentaria para los materiales arrastrados a lo largo de la zanja y porque se encuentra cerca de una zona de gran concentración de material en superficie. En este plano podéis ver dónde estamos:

Los resultados por ahora están siendo interesantes. Además de la basura habitual (latas, fragmentos de vidrio y de cerámica, algún casquillo), hemos encontrado un número importante de elementos de medicina, entre los que se cuentan una docena de ampollas, restos de tres frascos de medicamento y un tubo de pomada. Todo ello indica que en el campo existió una enfermería, aunque sobre su existencia no hay documentación ni tenemos idea de dónde estaría localizada.

Nos cuenta Antonio López que los enfermos graves eran llevados a un hospital de campaña que se había usado por parte de las tropas franquistas durante la Guerra Civil: la Casa de Elías. La mencionada casa todavía está recubierta de grafitis e inscripciones falangistas.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Tiros a mansalva desde el Castillo de Abánades

Plano de Antonio Franco Fernández

Este es el plano del parapeto aspillerado que excavamos en Abánades con la distribución de casquillos y cargadores. Esta claro que hubo tiros a mansalva (la inmensa mayoría de los casquillos estaban percutidos), pero, curiosamente, los elementos no aparecen distribuidos por igual por todas las aspilleras. La zona de la entrada suministró muchos menos hallazgos, seguramente porque al ser una zona de paso se mantenía más limpia que los laterales.

El recurso del método


Plano de detalle de la zona de sondeos ZL02 a 05, con dispersión de materiales

Plano del sector donde se desarrolla la intervención

Todo totalitarismo tiene su método, aunque sea chapucero. Chapucero como el del dictador que protagoniza la novela de Alejo Carpentier, cuyo título hemos usado en esta entrada. O como el del régimen de Franco. La idea es recurrir a nuestro método (el arqueológico) para desentrañar el suyo (el de la dictadura).

Una parte de nuestra actuación consiste en registrar tridimensionalmente y en fichas todos y cada uno de los objetos que aparecen en superficie y en los sondeos. Esto nos permite comprender mejor el uso real y práctico del campo, más allá de lo que dictaban las ordenanzas y de lo que parecen indicar las estructuras (tan rectas y cartesianas).