sábado, 4 de septiembre de 2010

Jornada de Puertas Abiertas: Abánades (Guadalajara), domingo 12 de septiembre de 2010


El próximo fin de semana celebraremos unas jornadas de puertas abiertas en Abánades. Podréis asistir a los avances de nuestra excavación (¡ya hay mucho que ver!), observar cómo se desarrolla el trabajo arqueológico en las trincheras y examinar y tocar los objetos de la guerra que hemos ido descubriendo.

Además las niñas y niños tendrán la oportunidad de participar en la excavación y de conocer de primera mano la metodología arqueológica. Los que ya habéis superado la etapa infantil y os habéis quedado con ganas de encontrar tesoros, tendréis también vuestra oportunidad de ser arqueólogos por un día ¡El pico lo ponemos nosotros!

Las fortificaciones de Abánades se encuentran en un excelente estado de conservación. No es necesario esforzarse mucho para imaginar la vida en las trincheras. Pero para que nos sea aún más fácil trasladarnos en el tiempo, contaremos con la valiosa ayuda del grupo Frente de Madrid, varios de cuyos miembros recrearán una unidad como la que combatió en el Cerro del Castillo en 1937.

In situ

Entrada al abrigo superior

El abrigo que estamos excavando tiene dos ambientes bien diferenciados. Ayer viernes los pudimos definir por fin con claridad.

Uno de los espacios (Estructura 1) está más elevado y se encuentra enteramente excavado en la roca. Tenía una techumbre de chapa ondulada y tejas. Lo sabemos porque en la entrada a este espacio aparecieron numerosas tejas in situ (es decir, en posición primaria, caídas más o menos en el sitio donde originalmente estuvieron) y fragmentos de cemento que conservaban la impresión de las láminas de metal ondulado. Los laterales de la entrada estaban encementados y recubiertos también de chapa. Aunque hemos localizado el acceso y parte del nivel de uso, no ha habido mucha suerte con los hallazgos. Los suelos por ahora están barridos a conciencia.

En la estancia vecina (Estructura 2) los soldados no fueron tan sistemáticos con la limpieza.


Comienzo de la excavación de la Estructura 2 (abrigo inferior). Se pueden ver un peine de cargador, un tenedor y un través para alambre de espino

Esta estancia es bastante más profunda que la anterior. El pavimento se encuentra casi un metro por debajo del de la Estructura 1. Pero las diferencias entre ambos espacios no se quedan ahí: la Estructura 2 tiene tres paredes excavadas en la roca, pero la cuarta pared, es decir, la cara que da a la trinchera, se delimitó con un muro de mampostería cogido con mortero de cal y cemento. El suelo es de ladrillos macizos.

Al contario que en la Estructura 1, además la 2 ha suministrado ya varios hallazgos in situ muy interesantes: en la esquina que forma el muro de mampostería con la roca tallada localizamos un peine de cargador de Máuser alemán de 7.92 mm (al que sólo faltaba una bala) y justo al lado un tenedor. Encima del pavimento nos encontramos una estaca metálica de las que se utilizaban para enrollar el alambre de espino. Sin duda lo arrojaron allí después de la guerra durante el desmantelamiento de la trinchera.

Peine de Máuser de 7.92 mm con guía en hierro pulido y tenedor sobre el reborde de cemento del suelo de la Estructura 2

Siempre sucede en arqueología que los hallazgos interesantes se producen en el último momento. Nuestro pavimento de ladrillos apareció veinte minutos antes de cerrar la excavación para el fin de semana. Así que nos hemos quedado con las ganas de seguir excavando el suelo y comprobar si siguen saliendo cosas ¿Qué nos esperará en el resto de la Estructura 2? El lunes lo sabremos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

¡Excavar trincheras es difícil!

¿Por dónde rayos va esta trinchera?

Creo que eso es lo que pensamos todos los que hoy estuvimos excavando en el Castillo de Abánades. Puede parecer que (re)excavar trincheras de la Guerra Civil es fácil. Al fin y al cabo, son de antes de ayer, como quien dice. Sólo hay que sacarles el relleno y listo. Lo verdaderamente difícil es la excavación de un yacimiento paleolítico o neolítico. Sin querer quitarle méritos a nuestros colegas prehistoriadores, la verdad es que trabajar en sitios de la Guerra Civil puede llegar a ser tremendamente complicado.

No es necesario que las trincheras corten niveles antiguos, como sucede aquí en Abánades. La propia historia de las fortificaciones del 36 es en sí misma suficientemente enrevesada como para dar quebraderos de cabeza a cualquier arqueólogo. El problema es que las trincheras se excavaron, usaron, alteraron y abandonaron en un período muy breve de tiempo. Además, se colmataron con la misma tierra que se sacó de las zanjas. Todo eso hace que con frecuencia resulte difícil distinguir el relleno de la trinchera de la tierra natural que se excavó en la Guerra Civil. Es necesario ir con cuidado y pénsarselo muy bien antes de meter el pico.

Hoy hemos estado al borde la crisis. Pero al final, a última hora de la tarde, apareció la pared de la zanja y las cosas comenzaron a clarificarse. Con la trinchera salieron a la luz también latas, balas, una cuchara, pasadores de trinchas y algunas otras cosas. Todavía tenemos bastante que bajar. Con un poco de suerte, encontraremos materiales in situ. Por ahora todos los objetos están en posición secundaria, es decir, llegaron a su posición actual después de que el lugar se abandonara.

1. La trinchera. 2. Posible refugio. 3. Estructura ¿protohistórica? excavada en la roca.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Toda la historia de Abánades en 20 metros cuadrados

Creednos, aquí está toda la historia de Abánades

En el Cerro del Castillo hay bastantes más historias que las que dejó la Guerra Civil.

Hoy ha quedado perfectamente claro. Las cerámicas medievales que encontramos ayer resultaron provenir de una fosa parcialmente destruida durante los trabajos de fortificación del cerro a partir de 1937. Pero estos trabajos no arrasaron por completo la fosa: una parte considerable se encontraba intacta, salvada milagrosamente entre dos grandes zanjas de la Guerra Civil.

Dentro de la fosa apareció una gran cantidad de cerámica medieval in situ, un cuchillo de hierro y muchos huesos de animales, carbones y cenizas. Para nuestra sorpresa, no todos los restos eran del siglo XI-XII (la época en que se funda Abánades, por cierto). Identificamos además numerosos fragmentos cerámicos de la Segunda Edad del Hierro (s. V-II a.C.), es decir, de época celtibérica. Por lo visto, las tropas franquistas no fueron las únicas en destruir yacimientos arqueológicos. Los medievales hicieron lo propio con los niveles prehistóricos del cerro al excavar un hoyo para echar la basura. Además, no sólo perforaron las capas de la Edad del Hierro, sino que incluso sacaron a la luz cerámicas más antiguas, del II milenio a.C. (Edad del Bronce). Quizá a esa época pertenezca una curiosa placa de caliza grabada.

¿Arte prehistórico en las trincheras?


Nuestra trinchera, pues, está resultando ser más compleja de lo que esperábamos. Pero para los arqueólogos, las historias de la tierra cuanto más complicadas, más interesantes.

No todo es de la Edad Media: también hemos encontrado muchas latas de la Guerra Civil

martes, 31 de agosto de 2010

Primer día en las trincheras de Abánades

De arriba a bajo: una bala de 7 mm de Máuser español (Pirotécnica Sevillana, 1919) y un cargador de Máuser alemán de 7.92 mm. Vista general del sector inferior occidental. Comienzo de los trabajos de limpieza al sur del Abrigo 4.

Hoy hemos comenzado las excavaciones en el Cerro del Castillo de Abánades, una posición avanzada franquista que se mantuvo en primerísima línea de frente entre mayo de 1937 y el final de la guerra. Hemos planteado un primer sondeo (quizá el único, si nos da mucho trabajo) en una trinchera y abrigo del que denominamos sector inferior occidental, en concreto en su cara norte.
Ha sido un día productivo. Limpiamos la zona en la que se desarrollará la intervención, levantamos la planimetría y comenzamos a retirar escombros: tanto la trinchera como los abrigos se colmataron al acabar la guerra con toneladas de piedras y tierra. Es un trabajo duro, pero no del todo ingrato. Desde el comienzo, entre los materiales de relleno, han menudeado los hallazgos: balas, cargadores, muchas latas... y bastantes cerámicas del siglo XI-XII. Por algo el cerro se llama "El Castillo".
Resulta inevitable realizar comparaciones con la trinchera que excavamos en la Ciudad Universitaria, hace ya casi dos años. Por lo que podemos observar, no sólo sale aquí mucho más material, sino que el estado de conservación es inmejorable. Esto último se debe al suelo calcáreo, muy diferente de las ácidas arenas complutenses. Pero la cantidad de material es un hecho más llamativo. En un solo día hemos encontrado más latas que en la Ciudad Universitaria en tres semanas ¿Son casualidades del registro o existen motivos históricos? Quizá en los próximos días podamos saberlo.

lunes, 23 de agosto de 2010

Arqueologia del Frente Norte: El Fortín de Arboleya





El Fortín de Arboleya es una construcción de hormigón que se localiza en la zona del Lago de Isoba y que se enmarca en la camapaña de fortificación de posiciones republicanas en el Frente de los Puertos. Concretamente, éste fortín formaba parte de un conjunto defensivo del Puerto de San Isidro, que defendía el acceso por la carretera de Puebla de Lillo hacia Isoba (León).

Dicho fortín está construido, como señalamos, con hormigón y está configurado por dos tramos unidos por un túnel excavado en la roca. El primer tramo, con una entrada fortificada, presenta únicamente una línea de troneras hacia la carretera, mientras que el segundo tramo presenta, además de las troneras de fusiles, una para ametralladora.

Lo impactante del conjunto no sólo radica en sus dimensiones, ya que se trata del fortín más grande del Frente Norte, sino también en las inscripciones que jalonan la estructura, muchas de ellas contemporáneas, como la que adjuntamos que incluye el título de la fortificación ("Fortín Arboleya") y la fecha de construcción.

Se trata de uno de esos Edificios de la Memoria que jalonan este país, testigos mudos de la Historia que esperan pacientemente a ser preguntados para contar sus historias, o a ser olvidados para morir en el silencio.



sábado, 14 de agosto de 2010

Objetivo: Abánades

Fortificaciones en la terraza inferior del Castillo (Abánades)

Entre el 30 de agosto y el 16 de septiembre excavaremos en la localidad de Abánades (Guadalajara). En este término municipal se encuentran numerosos restos de la Guerra Civil, varios de los cuales fueron ya inventariados por el Colectivo Guadarrama en el marco de la catalogación de vestigios bélicos en la provincia. Desde la Batalla de Guadalajara (8-23 de marzo de 1937) hasta el final de la guerra, Abánades sufrió las consecuencias de encontrarse en primerísima línea de frente: el pueblo fue bombardeado, sus habitantes tuvieron que huir y sus campos y montes se cubrieron de trincheras, parapetos y fortines. Además, al contrario que en otras localidades vecinas, las posiciones republicanas y franquistas apenas se modificaron en esta zona, lo que explica tanto la abundancia de fortificaciones como su monumentalidad.

El objetivo de nuestra intervención será prospectar y sondear un espectacular conjunto de fortificaciones franquistas que defienden el cerro del Castillo inmediatamente al norte de Abánades. Los restos se encuentran en excelente estado de conservación y en este momento están siendo objeto de una iniciativa de conservación y puesta en valor emprendida por parte del Ayuntamiento de Abánades. A su alcalde, Jose María Gutiérrez, debemos la propuesta de intervenir en este interesante lugar y las facilidades ofrecidas para desarrollar la investigación.

Nuestros planes son excavar en tres elementos diferentes del conjunto del Castillo: un parapeto aspillerado, un abrigo y una trinchera. Al contrario que de las posiciones republicanas, de las franquistas tenemos todavía muy escasa información. Esperamos que con estos sondeos podamos acercanos a comprender mejor la experiencia del frente entre los soldados del ejército sublevado, así como comprobar las similitudes y diferencias de la vida de trinchera entre ambos bandos.

Como siempre, la excavación estará abierta a todos los que queráis visitarla ¡Os esperamos!

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Las excavaciones cuentan con financiación del CSIC y del proyecto Ruin Memories (Kulver Program, Noruega).