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lunes, 9 de marzo de 2020

La (que pudo ser) tumba de Franco (III)


Desde luego, el Padre Eyré pudo haber sido un personaje valleinclanesco, o uno de esos paisanos que circulan por la Xente de aquí e acolá de Cunqueiro o por la Terra Brava de Fole. Si la vanidad es pecaminosa, esta falta no iba con nuestro cura, orgulloso de su devenir, siempre sintiéndose protagonista de la Historia con mayúsculas. Solo así se explica el texto autobiográfico que cubría la lápida funeraria hace un par de años y que ya no está. Todo parece indicar que el texto fue ideado por el párroco bastantes años antes de su fallecimiento en 2002. De hecho, es curioso que solo recoja una parte de su longeva existencia, aquélla más vinculada a su apoyo a la Cruzada:

SEPULTURA RESERVADA PARA LOS RESTOS MORTALES DEL ILUSTRISIMO SEÑOR. DON FRANCISCO EYRE LAMAS PARROCO FUNDADOR DEL SANTUARIO NACIONAL DE N. S. DE FATIMA IGUALMENTE PARROCO FUNDADOR DE LA PARROQUIA DE S. JOSE DE VILLADOMINGO EN BUENOS AIRES. FUNDADOR DE ACCION GALLEGA DE CRUZADOS DE SANTIAGO EN LA MISMA CAPITAL. COFUNDADOR DE LA AGRUPACION MONARQUICA ESPAÑOLA TAMBIEN EN BUENOS AIRES DELEGADO DE AUXILIO SOCIAL DE ESPAÑA. PROFESOR DEL INSTITUTO ESPAÑOL DE LISBOA DURANTE 3 AÑOS DE DONDE VINO PARA FUNDAR ESTE PRIMER SANTUARIO ESPAÑOL DEL INSTITUTO DE FATIMA AÑO DE 1944 MIEMBRO DE LA ASOCIACION HIDALGOS DE FUEGO DE ESPAÑA. TRABAJO PARA EL CONGRESO EUCARISTICO DE BUENOS ARES ESCRIBIENDO TRES LIBROS DE HISTORIA DE LA IGLESIA ARGENTINA Y DEL TRABAJO EN LA EPOCA COLONIAL. LOS PADRES JESUITAS DE LA IGLESIA DE MONSERAT SUS AMIGOS PARA REGRESAR A ESPAÑA EN PLENA GUERRA COMO EL QUERIA LE NOMBRARON PRESIDENTE DE LA PEREGRINACION AL PILAR DE ZARAGOZA CON VIAJE PAGADO Y ALGO MAS ESTA CONDECORADO CON LA CRUZ DE ISABEL LA CATÓLICA. EN BURGOS TANTO EL CAUDILLO COMO SU ESPOSA Y LOS MINISTROS DEL GOBIERNO. LE RECIBIERON OFICIALMENTE MUY AGRADECIDOS. QUERIAN QUE REGRESARA A AMERICA PERO NO QUISO POR LA MUCHA EDAD DE SU PADRE ENFERMO.
MURIO EN SU CASA DE ABRAL-CHANTADA-EL DIA DEL AÑO
DESPUES DE RECIBIR LOS SANTOS SACRAMENTOS D.E.P.


El historiador Luis Velasco Martínez ha estudiado detalladamente la labor llevada a cabo por individuos como éste para reclutar combatientes profranquistas entre la colectividad gallega de Buenos Aires. El órgano de los cruzados de Santiago, llamado Fé Gallega, se encontraba en la vanguardia propagandística de los sublevados en Sudamérica. A menudo empleaban el idioma gallego en poemas y elegías a Franco y a los marisquiños, los soldados gallegos que integraban el ejército sublevado. El Padre Eyré participó de todo el entramado religioso y civil establecido en Buenos Aires para apoyar la sublevación. El arzobispado y la Comisión de Damas de Buenos Aires organizaron en 1937 una colecta de objetos religiosos para enviar a Salamanca, ante la destrucción propiciada por los rojos. Sin embargo, jugó un papel más importante en este sentido, la red de entidades civiles por las que también pululaba nuestro cura: Centro Acción Española, Agrupación Monárquica Española (presidida por la princesa María Pía de Borbón de Padilla), Legionarios Civiles de Franco (dirigida por Soledad Alonso de Drysdale, viuda de un latifundista inglés ganadero) o el Socorro Blanco Argentino para la Reconstrucción de España.


Desde luego, el párroco de Centulle se murió con la satisfacción del trabajo bien hecho y hacía gala de sus servicios prestados en el largo epitafio de su tumba. Pero la historia de Eyré todavía presenta más líneas de fuga. Su proyecto estrella no solo se centraba en la construcción del santuario de Fátima, sino que quiso acompañarlo de unas escuelas, una especie de colegio de formación profesional para Inválidos Civiles. El antiguo castro, coronado por el santuario de Fátima, volvió a sufrir las ansias de este evergeta desaforado, ahora en los años 60. Para ello contó, de nuevo, con el apoyo de Carmen Polo y del Ministerio de Trabajo. Las instalaciones tenían talleres de recuperación, aulas de mantenimiento y maquinaria de última generación. Sin embargo, el proyecto se truncó con la llegada de la democracia. De esto hablaremos más adelante. Ahora toca revisar los nuevos servicios prestados por Eyré en el tardofranquismo. Nuestro cura consiguió fichar por el Ministerio de Asuntos Exteriores como asesor de Relaciones Culturales. Y entre 1959 y 1969, con la aquiesciencia de Fraga, fue el capellán de los trabajadores de la emisora  Radio Liberty, en Pals (Girona), radio anticomunista gestionada por la CIA. El cese de Fraga como ministro de Información y Turismo coincidió con el cese de este capellán. Su contacto estrecho con las altas esferas del régimen, su ideología monárquica y su trato personal con los Borbones exiliados en Estoril eran variables muy tenidas en cuenta por la CIA de cara al futuro de España.




  


domingo, 8 de marzo de 2020

La (que pudo ser) tumba de Franco (II)

Interior del santuario, junio de 2017. (Fot. de Pedro Rodríguez).

Chantada, década de 1940. La salvaje represión desatada por los golpistas acabó con el movimiento asociativo agrario, con las nuevas ideas progresistas traídas de América, con las tentativas laicizantes en el mundo rural. Con todo, la resistencia continuó. La guerrilla antifranquista campaba a sus anchas esos años, con la figura señera de O'Piloto, el último maquis abatido en España, en estas tierras, en 1965. En unos años de hambre y falta total de bienes de equipo, el régimen se lanzó a la construcción de puentes y embalses, empleando mano de obra esclava, esto es, prisioneros de guerra, los derrotados republicanos. Este es el panorama de la inmediata postguerra, la España de la Victoria, en la que juegan sus bazas el falangismo y la Iglesia, en una lucha denodada por controlar los resortes del Poder. En 1942 reaparece el padre Eyré en su tierra natal y encuentra el campo abonado del nacionalcatolicismo para llevar a cabo su sueño. Este cura, de alcurnia hidalga, tiene una perfecta agenda de contactos. Es amigo de don Juan de Borbón y la familia real, a quien visita en Estoril durante su estancia portuguesa. Su familiar Maruja Eyré es la secretaria personal de Pilar Primo de Rivera. Él mismo mantiene contacto estrecho con Carmen Polo y el Palacio del Pardo.

Tumba del padre Eyré dentro del santuario (junio de 2017). (Fot. de Pedro Rodríguez).

Para construir su templo, elige el recinto superior del castro de Centulle, propiedad de su familia. Con el solar a disposición del proyecto, busca consejo en un arquitecto que había sido ayudante de Antonio Palacios y que acabará vinculado al Valle de los Caídos: Pedro Muguruza. Mientras la II Guerra Mundial se dirime en los campos de batalla, en el corazón de Galicia este cura iluminado consigue el apoyo de Franco y en tiempo récord, en dos años, construye el santuario nacional de Fátima, inaugurado el 13 de mayo de 1945, cinco días después de la capitulación de Alemania. Al acto de inauguración acude el infante Luis Alfonso de Baviera y Borbón, sobrino de Alfonso XIII, militar del ejército sublevado que poco antes había combatido en la División Azul.

Tumba del padre Eyré, con cirios encendidos, en junio de 2017. (Fot. de Pedro Rodríguez).

Nombrado Rector del Santuario Nacional de Fátima, durante los años 50 recorre España a la búsqueda de fondos y donativos, para convertir su iglesia en centro de peregrinación. Incluso llega a sondear a la única pastorcilla de Fátima superviviente, sor Lucía, para que se traslade a vivir a Centulle, cual anacoreta del siglo XX. Sor Lucía ya conocía Galicia, en donde residió 21 años, entre Tui, Santiago, Rianxo y en Pontevedra. Su casa en el casco viejo de Pontevedra es el conocido como Santuario de las Apariciones. Como dignos herederos del padre Eyré, cura monárquico, los concejales del Partido Popular de Galicia en el ayuntamiento pontevedrés quieren fomentar el turismo religioso y relanzar este centro de peregrinación, en donde la vidente sor Lucía volvió a ver a la Virgen en 1925 y 1926 (sic).

La tumba del padre Eyré en la actualidad. La lápida ha desaparecido.

El nacionalcatolicismo continuó sin problemas en Galicia tras la transición democrática. Del franquismo al fraguismo, el nacionalcatolicismo apaño nuevos atrezzos, el regionalismo, los xacobeos y un Santiago Apóstol patrón más de Galicia (nai e señora) que de España. Una de las placas conmemorativas instaladas dentro del santuario nacional no deja dudas al respecto: por aquí pasaron personajes ilustres, como el Ministro de Educación Nacional Joaquín Ruiz Jiménez, en representación del Jefe del Estado (años 1950) y el presidente de la Xunta de Galicia Manuel Fraga Iribarne con sus conselleiros (sic).

Placa en recuerdo a los visitantes insignes, entre ellos Fraga y sus conselleiros (Fot. de Pedro Rodríguez).



jueves, 11 de mayo de 2017

¿Una guerra entre hermanos?

Un tópico habitual sobre la Guerra Civil Española es el de que fue una guerra entre hermanos. Se dice tanto en un sentido literal como metafórico. Es literal cuando se refiere a familias divididas, en las que unos hermanos se unieron a un bando y otros a otro. Es metafórico cuando se refiere a una guerra que enfrentó a compatriotas (hermanos de una familia o comunidad imaginaria, como diría Benedict Anderson: la nación española). 

Ambos significados son confusos y con frecuencia cargados ideológicamente. Pensemos en los hermanos como compatriotas ¿Es más grave que un vecino de Chiclana, pongamos por caso, mate a uno de Vejer de la Frontera, que el hecho de que un ciudadano español le pegue un tiro a un francés, por ejemplo? Desde un punto de vista estrictamente legal y moral, matar es matar. Personalmente siento más simpatía por el concepto universal de hermandad que surgió de la Revolución Francesa (aunque se aplicara muy poco), que por la postura que considera que somos más hermanos o más prójimo de aquel con quien compartimos pasaporte que de alguien que vive al otro lado de una frontera convencional dibujada en un mapa.

Respecto a la segunda acepción, la guerra entre hermanos como un conflicto intrafamiliar, en este caso lo que sucede es que se ha exagerado mucho algo que, efectivamente, se ha dado. Quizá no tanto hermanos biológicos luchando entre ellos como familias divididas. Todos conocemos casos.
Sin embargo, es un fenómeno minoritario en comparación con la confrontación, mucho más frecuente, de unas familias contra otras. La lucha entre familias tiene una explicación sociológica; la lucha entre hermanos biológicos también.

Las simpatías políticas de las familias biológicas del siglo XX en España tenían mucho que ver con su posición de clase. Sería extraordinariamente raro que en una familia de jornaleros andaluces alguien votara a la CEDA y de la misma manera, pocos terratenientes extremeños debía haber afiliados a la CNT. Incluso cuando se dan casos de grupos que traicionan su conciencia de clase, en términos marxistas, como campesinos pobres de derechas, normalmente la afiliación política tiende a darse en bloque, como es propio de sociedades tradicionales en las que lo colectivo prima.

Las diferencias crecen entre las clases medias urbanas, donde la educación y el trabajo incrementan la diversidad sociopolítica. Es aquí donde es más fácil encontrar "guerra entre hermanos". Pese a todo, sigue siendo minoritaria, entre otras cosas porque las clases medias urbanas lo eran. En 1900 en España el 30% de la población vivía en ciudades (frente a un 75% en 1996). 

Los documentos materiales, una vez más, ayudan a desmontar mitos. En este caso, no hay más que observar los múltiples monumentos a los caídos por Dios y por España que todavía se conservan por toda la geografía nacional para comprobar que la Guerra Civil, más que un conflicto intrafamiliar, fue una guerra de exterminio de unas familias contra otras. El brutal testimonio de la estela que ilustra esta entrada, ubicada en Sonseca (Toledo), es tan escalofriante como elocuente. Más allá de la retórica franquista y la ortografía pintoresca, de lo que nos habla este monumento es de una masacre que se cebó en familias completas: Umberto de Ancos, Juan de Ancos, Prudencio de Ancos, Valentín Méndez y su hijo. Cinco personas víctimas de la violencia revolucionaria pertenecientes a dos familias.

Similares testimonios se encuentran en territorio ocupado por los sublevados. Hermanos, hijos, hijas, padres, madres asesinados en la ola de violencia de retaguardia que caracterizó sobre todo los primeros meses de la guerra. Y los mataron no otros hermanos, hijos, padres, etc. sino vecinos o desconocidos. Gente que solo puede denominarse "hermana" en el sentido general de prójimo.

La Guerra Civil con frecuencia alcanzó proporciones eliminacionistas: la idea era erradicar al enemigo ideológico o causarle un daño tan grande como para neutralizarlo para siempre. De ahí esas familias que perecen casi al completo en las hecatombes de la represión. La retórica de la lucha entre hermanos oculta esta realidad. Y oculta algo más: el hecho de que la guerra fue, entre otras cosas, una lucha de clases, incluso si dichas clases no pueden definirse con claridad y de forma homogénea

La idea de la lucha entre hermanos tiene mucho que ver, como hemos señalado en otras ocasiones, con la tendencia a despolitizar la guerra a partir de los años 60. Julián Casanova ha señalado que entonces "la machacona insistencia en la responsabilidad y culpabilidad de las fuerzas republicanas por causar la guerra hizo que muchos historiadores identificaran el necesario alejamiento de esas explicaciones parciales y la objetividad con el reparto general y lo mas equitativo posible de las culpas". Esta postura cambió a partir de los años 80 en la historiografía, pero ha permanecido fuertemente arraigada en la sociedad.

¿Fue la Guerra Civil Española una lucha entre hermanos, pues? Sí que lo fue. Pero no porque lucharan hermanos biológicos contra hermanos biológicos o españoles contra españoles, sino porque cada vez que un grupo de seres humanos toma las armas contra otro grupo de seres humanos se produce una guerra civil. Un fratricidio.